A fondo

‘Vamos a movilizar la vivienda vacía’

José María Mazón, consejero de OP y Vivienda

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El despacho del consejero de Obras Públicas, José María Mazón, tiene una terraza con vistas a las estaciones de Santander. Un escenario que cambiará pronto, gracias a la firma del convenio entre el Ministerio de Fomento, el Gobierno de Cantabria, el Ayuntamiento de Santander y Adif para la gran transformación de la capital cántabra que va a suponer la integración y cubrición de las vías, que creará un gran espacio verde en el centro de la ciudad. Pero su Consejería tiene otros muchos flancos que atender, especialmente la vivienda, el que plantea más problemas sociales. Mazón pretende atajar la escasez de oferta de alquiler incentivando a los propietarios de viviendas vacías, para que se pongan en el mercado al menos una parte de las 40.000 que hay.


P.- Su Consejería tiene varias vertientes. En concreto, ¿cuáles son sus frentes en obra pública?

José María Mazón.– El primero, seguir avanzando en el Plan de Carreteras autonómicas. Es ahí donde está la mayor inversión y el mayor patrimonio que gestionamos.

También está el Plan de Puertos. Los siete puertos titularidad de la comunidad autónoma necesitan inversiones continuamente porque generan actividad económica y son un patrimonio que hay que conservar, tanto desde el punto de vista social como desde la idiosincrasia de Cantabria.

También están las obras municipales. Aunque no son competencia de la Consejería, el Gobierno apoya fuertemente a los ayuntamientos. De hecho, se van a hacer cerca de 200 obras en prácticamente todos los ayuntamientos, lo que movilizará unos 40 millones de euros.

P.- ¿Y en vivienda?

JMM.– Por una parte, vamos a desarrollar el Plan Autonómico, que tiene como objetivo fomentar el acceso a una vivienda digna, tal y como establece la Constitución, con programas de ayuda al alquiler y a la rehabilitación. El Plan Estatal de Vivienda aporta una cantidad y Cantabria la complementa. Además, vamos a impulsar viviendas municipales y aumentar el parque público.

El Gobierno también invierte cerca de cinco millones de euros en ayudas a las obras de rehabilitación de particulares con un doble objetivo: recuperar el patrimonio inmobiliario y potenciar la actividad económica. La construcción es un sector que no se puede abandonar, hay que intentar recuperarlo.

P.- Pero, ¿el Gobierno tiene capacidad de inversión para ello?

JMM.– El Gobierno de Cantabria no tiene un presupuesto especialmente grande en materia de obras públicas y de vivienda, puesto que en los últimos años se les ha dado prioridad a otras políticas sociales, como la Sanidad, la Educación o los Servicios Sociales. Es verdad que no son los mejores años en cuanto a inversión en obra pública, pero se está potenciando la inversión en vivienda porque tiene un aspecto social importantísimo. Ya nos gustaría tener mucho más, tanto en vivienda como en obra pública.

P.- Aunque estas limitaciones no permiten imaginar que vuelvan las grandes inversiones de otros tiempos, ¿se pueden movilizar otro tipo de recursos?

JMM.– En el Plan de Vivienda en concreto, el Gobierno moviliza recursos privados, a través de las subvenciones. Es una filosofía parecida a lo que se está haciendo en la obra pública de competencia municipal: el Gobierno colabora con los ayuntamientos y les incentiva a hacer financiándoles una parte.

Hay otro aspecto que en estos momentos está un poco de capa caída, las concesiones, que son una forma de movilizar la inversión privada, como en los casos en los que sale a concesión un aparcamiento o la explotación de un puerto deportivo. Lo que no estamos valorando es utilizar la colaboración público-privada en carreteras y en otras obras públicas. Seguimos empleando los procedimientos clásicos.

P.- ¿Pero, realmente dan resultado los programas de subvenciones?

JMM.– En general, están teniendo un buen resultado todos. Si nos centramos en materia de vivienda, el programa de rehabilitación funciona muy bien y la orden de rehabilitación de edificios públicos –que va dirigido a ayuntamientos–, también. De hecho, durante esta legislatura se van a hacer cerca de 150 obras en edificios de titularidad municipal.

Yo estoy bastante satisfecho.

‘El túnel de La Engaña es un monumento a la desinversión’

P.- Y, ¿no han quedado un poco olvidadas las carreteras?

JMM.– El Plan de Carreteras va bastante retrasado. Ya lo cogimos con bastante retraso cuando comenzó la legislatura y necesitaría más presupuesto. Sin embargo, lo que se está haciendo se hace con buen criterio y se está aprovechando muy bien el dinero. No solamente estamos haciendo obras de importancia sino que también estamos haciendo hincapié en la conservación y en la seguridad vial (semaforización, travesías urbanas…), que son obras de menor envergadura pero muy relevantes.

P.- ¿Cómo valoraría el estado de la red de carreteras regionales?

JMM.– No está completada y, como digo, el plan de carreteras va atrasado. Tenemos una planificación de carreteras hasta el año 2020 o 2021 que va retrasada, pero sí podemos decir que, comparado con otras comunidades, tenemos una red de carreteras bastante bien conservada y con una transformación radical en los últimos años. Cuando el presidente Revilla llegó al Gobierno, en 1995, la red de carreteras estaba hecha un desastre y eran de las peores de España. Ahora son de las mejores. Sin embargo, ya hay que empezar a hacer renovaciones, y enfatizar en la conservación, porque si no se hace, las inversiones serán más caras. Tenemos más de 2.000 kilómetros de carreteras y si no se conservan, el deterioro se va produciendo a ojos vista, como pasó en la época de la que hablamos.

P.- ¿En qué carreteras habría que actuar primero?

JMM.– La mayor parte son accesos a núcleos pequeños. También hace falta algún acceso a polígonos industriales, como el de Morero, donde hemos realizado una primera fase con una inversión de varios millones de euros y vamos a acometer la segunda para unirlo con la autovía, lo que será muy importante para potenciar el tejido industrial.

Las inversiones en infraestructuras nunca se acaban.

P.- La oferta de vivienda en alquiler en Cantabria es escasa, lo que también provoca que los precios se incrementen. ¿Cómo puede atajar este problema el Gobierno?

JMM.– Tenemos un programa de ayudas al alquiler que tiene mucha demanda. De hecho, cuenta con unos 5.000 beneficiarios. Y, aunque es verdad que el alquiler está subiendo, es más por el crecimiento de la demanda que por la escasez de la vivienda. En ese sentido, el Gobierno intenta potenciar el parque público de alquiler adquiriendo viviendas a través de los tanteos y los retractos en los derechos que tiene la comunidad autónoma en las viviendas de protección, por ejemplo; también se ha hecho alguna oferta de adquisición en esta legislatura; hemos llegado a acuerdos con la Sareb… Ahora estamos hablando con las entidades financieras para que nos cedan viviendas para alquiler o que las pongan ellos en el mercado…

Buscamos incentivos para movilizar la vivienda vacía que se verá plasmados en el Plan de Vivienda de Cantabria 2018-2021, que tiene un presupuesto de cerca de 80 millones de euros. Esperamos tenerlo aprobado antes de que acabe el año.

El Gobierno de Cantabria ha dado prioridad a las políticas sociales para ajustarse al presupuesto y, por ello, desde la Consejería de la que es titular Mazón se está potenciando la inversión en vivienda.

P.- ¿Qué puede incentivar a los propietarios a ponerlas en el mercado?

JMM.– En Cantabria hay casi 40.000 viviendas vacías y muchos propietarios no las alquilan porque tienen miedo a no cobrar o a que su vivienda sufra daños. Por ello, para fomentar la oferta de alquiler, concederemos subvenciones que costearán el 100% de un seguro que cubra estos riesgos a quienes pongan en alquiler sus viviendas desocupadas.

P.- Otro de sus objetivos es fijar población joven en el ámbito rural.  ¿Cómo se puede conseguir?

JMM.– Cantabria es la comunidad que menos despoblamiento rural ha sufrido los últimos años. De hecho, en la legislatura anterior, la población rural bajaba en todas las autonomías, excepto en Cantabria. Pero está claro que es un hecho.

Lo primero que hay que hacer –y que el Gobierno está haciendo– es mantener la población bien comunicada. Y desde Obras Públicas estamos cumpliendo con las comunicaciones terrestres; pero también están las comunicaciones digitales, Internet. La consejería de Industria tiene un plan para comunicar a corto plazo todos los pueblos con ADSL. Estas dos cuestiones son básicas para que la gente pueda vivir en los pueblos.

También están aumentando los negocios de turismo rural. Cantabria tiene una belleza inigualable, un atractivo turístico de primer orden que puede ofrecer muchas cosas que no tienen otras autonomías: buen clima, paisajes extraordinarios, patrimonio arqueológico, playas espectaculares… El turismo es otro de los motores de la economía rural, aunque no hay que descuidar la agricultura y la ganadería.

P.- Para potenciar el mercado inmobiliario se ha anunciado una colaboración con los agentes privados. ¿Ese paso lo ha dado el Gobierno o lo han dado ellos? 

JMM.– Ha sido una iniciativa del Gobierno. Estamos preocupados porque proliferan los casos de desahucios y hay muchas personas que tienen dificultades para acceder al alquiler de una vivienda.

P.- ¿Y cómo se puede plasmar esa colaboración?

JMM.– El Gobierno está intentando llegar a acuerdos con las entidades financieras o fondos que han adquirido esas viviendas para llegar a soluciones razonables. Además, también estamos dispuestos a subvencionar e incluso adquirir viviendas.

P.- Hace muchos años que no se construyen viviendas de protección por parte de Obras Públicas. ¿Por qué?

JMM.– No se construyen porque había bajado la demanda. En la última etapa quedaban muchas viviendas de protección vacías porque la mayoría de personas a las que iban dirigidas no podía acceder a un crédito. El Gobierno central eliminó las ayudas para la entrada del Plan Estatal de Vivienda, un incentivo que era fundamental, ya que, si ayudabas a la gente con la entrada, podía asumir el pago mensual de la vivienda como si fuese un alquiler, pero sin ayuda a la entrada es mucho más complicado.

También dejamos de construir porque en el sector privado había viviendas sin vender y con precios a la baja, con lo cual había un exceso de construcción.

P.- ¿Y ya está el Gobierno en disposición de reactivar esta política de vivienda?

JMM.– Estamos empezando a construir, aunque no mucho. Tenemos una promoción que acaba de empezar en Campuzano y que se terminará a final del año que viene aproximadamente. Estamos estudiando si podemos construir alguna más y además estamos haciendo rehabilitación para alquiler, sobre todo en edificios de titularidad municipal, de ayuntamientos o de juntas vecinales que tienen viviendas en mal estado y que con nuestra ayuda se van a poner en uso.

P.- ¿Cree que se puede recuperar la obra pública regional si no se aprueban los Presupuestos del Estado?

JMM.– Ya hemos firmado con el ministro un acuerdo para la integración ferroviaria en Santander y hemos repasado todas las obras que el Estado tiene pendientes en Cantabria. Esto es fundamental para que la obra pública crezca y tire de la economía porque el Estado, tradicionalmente, ha sido el mayor inversor en esta materia.

Ahora mismo, las grandes autopistas están acabadas pero hay muchas otras obras, que sin ser de nuevo trazado, conllevan presupuestos importantes, como las de la Autovía Santander-Torrelavega, los tramos limítrofes con el País Vasco y, fundamentalmente, el ferrocarril. Es urgentísima la duplicación de la vía entre Santander y Torrelavega, independientemente de la integración ferroviaria de Torrelavega. Próximamente se firmará el convenio de integración ferroviaria de Camargo y queda pendiente el de la duplicidad de la vía Santander-Torrelavega.

Si no hay inversión del Estado en Cantabria, se nota mucho en el PIB de la región, en el crecimiento económico.

‘Hasta ahora hemos estado pagando las obras municipales del PP’

P.- El Gobierno de Cantabria está haciendo un esfuerzo con las obras municipales (el gasto va a ascender a 100 millones), pero alguno puede entender que eso tiene claro tinte electoralista.

JMM.– Nosotros siempre vamos a ayudar a los ayuntamientos, en la medida de nuestras posibilidades. Es una de las obligaciones de la comunidad autónoma, sobre todo con los ayuntamientos más pequeños, y una prioridad del Partido Regionalista.

No es una cuestión electoralista ni nada parecido. Se ha hecho en el momento en el que empezamos a disponer de algunos recursos porque hay que recordar que, hasta ahora, en materia de obras municipales, hemos venido pagando obras que se habían realizado en la legislatura anterior, con el gobierno del PP, que dejaron los pagos para esta.

Nuestras obras se van a financiar en 2019 y 2020, mientras que nosotros hemos estado pagando hasta ahora todas las obras del Gobierno anterior.

P.- ¿Con qué recursos se podría abordar la rehabilitación del túnel de La Engaña?

JMM.– Todo depende del uso que se le quiera dar. Si es un uso  turístico y de ocio no es lo mismo que si se quiere que pasen vehículos. Estamos colaborando en un equipo, liderado por la Consejería de Turismo, en el que están implicados los ayuntamientos de la zona, la comunidad autónoma de Castilla y León y el Gobierno estatal para hacer una inversión importante. De momento, mi Consejería, que va a arreglar la carretera de acceso a las antiguas estaciones, Turismo hará la rehabilitación de una primera fase, y Medio Rural –y probablemente Medio Ambiente– construirá zonas de ocio y parques. El primer paso es llegar al túnel, para que la gente vea esa gran obra que se empezó y se quedó sin acabar. La continuación va a necesitar algún recurso mayor.

Los ayuntamientos de las Merindades de Burgos, en la otra boca del túnel, están muy interesados en esa comunicación con Cantabria y poner en valor esta obra que costó mucho esfuerzo y mucho dinero para la época pero se quedó sin terminar por poco. Ahora mismo es un monumento a la desinversión.

P.- ¿Cuánto cree que costaría?

JMM.– Podríamos estar hablando de cinco, seis o siete millones de euros, pero todo depende del uso que se le quiera dar. Se podría meter, a lo mejor, un trenecito o algún carril bici, una zona para andar… Puede tener usos turísticos o de otro tipo, pero lo fundamental es recuperarlo. Esto servirá para potenciar el área del Alto Pas. Podría convertirse en un foco turístico importante para todos esos municipios y serviría como un imán que le vendría muy bien a toda la comarca.

María Quintana

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