A fondo

Las ventas de coches se desploman en lo que va de año

Cantabria es la comunidad donde más descienden las ventas

Algo no funciona en el mercado del automóvil y menos aún en el cántabro. Casi siempre, las ventas de coches estaban asociadas al ciclo económico pero en el último semestre llevan caminos separados. En España se han matriculado un 5,7% menos vehículos que en el primer semestre del año pasado y en Cantabria el descalabro en turismos y todoterrenos ha sido del 17,2%, el mayor del país.


Las grandes ventas de coches del pasado verano, cuando los concesionarios se lanzaron a automatricular y hacer fuertes promociones para dar salida a los stocks anteriores a la nueva norma sobre emisiones, fueron un espejismo. Cuando entró en vigor la nueva regulación ocurrió lo que cabía esperar, que la demanda cayó drásticamente. Y la recuperación posterior, hasta volver a la normalidad, está quedando en agua de borrajas. El sector lleva tres trimestres a la baja en España, pero especialmente en Cantabria, donde las ventas cada vez se alejan más de las mil unidades mensuales con las que ya se conformaría el sector. En un mes que suele ser tan favorable para las ventas como junio, apenas se han matriculado en la comunidad autónoma 903 vehículos.

¿Por qué cuesta tanto vender coches en España si la economía está en plena remontada? Algunos lo achacan al desconcierto que creó el Gobierno socialista a su llegada, cuando puso plazo al final de los coches de combustión, por muy lejana que fuese la fecha. Otros, porque creen que el consumidor sigue sin disponer de liquidez y, finalmente, hay quien asegura que España está iniciando un camino que, antes o después, seguirán otros, el que lleva del coche en propiedad, tal como lo hemos conocido hasta ahora, a la compra de kilómetros, es decir, a disponer de un coche exclusivamente cuando se necesita.

Aunque este modelo de vehículo a la carta empieza a hacerse notar en las grandes ciudades, no puede justificar el descenso que se ha producido en la demanda de todo el país desde comienzos de año. De continuar la tendencia, las ventas de la región a final de ejercicio volverán al entorno de los 10.000 coches, casi como en los peores momentos de la crisis.

En enero, de los 1.061 turismos de 2018 se pasó a 751, casi un 30% menos y, aunque el resto de los meses la diferencia no ha sido tan dramática, es evidente que el ánimo de los compradores vuelve a estar completamente retraído.

A años luz de las cifras de 2007

En 2007, el último año de euforia económica, se vendieron en Cantabria 25.548 vehículos, de los cuales 17.362 eran turismos, cifras que ahora parecen astronómicas.

Ni siquiera esta reducción de las ventas en casi un 50% en una década da una idea precisa de la retracción del mercado del automóvil, porque los coches que se comercializan también han variado. A partir de 2009, y a la vista del hundimiento del mercado nacional y de la capacidad de compra de los ciudadanos, los grandes fabricantes cambiaron sus estrategias geográficas, y empezaron a comercializar en España marcas y modelos que estaban orientados hacia los países emergentes, donde hay muchos nuevos clientes pero tienen poca capacidad de compra.

La llegada en tromba de esos modelos, que pronto conquistaron el mercado, demostraba que los españoles bajaban al menos un escalón en sus preferencias de compra y el precio medio por coche vendido bajó sensiblemente. En estos momentos, y contra todo pronóstico, el campeón de las ventas es el Dacia Sandero, un low cost que cuesta entre 7.000 y 10.000 euros, según las versiones.

En los últimos años ha repuntado la demanda de coches de lujo, pero no con la suficiente fuerza como para cambiar este patrón de compra, con el que están triunfando algunas marcas asiáticas, que llegaron a España sin muchas expectativas y han conseguido una cuota de mercado inesperada.

El desentendimiento hacia los coches nuevos no solo afecta a los particulares. También está bajando la matriculación de flotas de empresa, que desde la salida de la crisis aumentaba de forma sostenida y solo crecen con fuerza las ventas por renting a particulares, que ya suponen uno de cada cinco coches matriculados. Otra mala noticia para los concesionarios, porque muchas de esas ventas llegan a través de entidades financieras y escapan de su circuito.


‘No me gusta ser alarmista, pero los datos son preocupantes’

Mario Armero, vicepresidente de ANFAC, durante su intervención en la UIMP.

«No me gusta ser alarmista pero los datos son preocupantes. Estamos en recesión. Llevamos varios trimestres con caídas», reconoció el vicepresidente ejecutivo de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), Mario Armero, en la Universidad Menéndez Pelayo, que se celebran en Santander.

La producción de vehículos ya acumula un retroceso del 5,5% en lo que va de año y aunque los fabricantes esperan que la caída se modere a partir de ahora y cerrar el año con un descenso de entre el 2% y el 4%, son conscientes de que hay un problema estructural: »Las dificultades vienen de más atrás”, advirtió Armero, que reconoció que el sector ha salvado los ejercicios anteriores con planes y ayudas puntuales.

Tampoco en el resto de Europa las cosas van mucho mejor, pero en España se da la circunstancia de que es el único sector que ha decrecido en plena recuperación económica. Entre los motivos que pueden haber colaborado, Armero citó el envejecimiento de la población («Las personas mayores necesitan menos coches») o los planes de descarbonización que organismos supranacionales como la ONU o la UE han puesto en marcha sin impulsar con claridad la venta de vehículos no contaminantes: «Hasta la descarbonización total en 2050 debería de haber una hoja de ruta clara con objetivos intermedios realistas que impulsen la venta de coches eléctricos». Y lamentó la cantidad de mensajes confusos lanzados por la clase política sobre los coches con motores de gasóleo, en especial la ministra del ramo, Teresa Ribera.

Las fábricas españolas preparan 16 modelos eléctricos

Para Armero, el futuro de la industria española de la automoción está en adaptar las fábricas a los nuevos modelos eléctricos. «Ya están preparadas para acoger 16 modelos de vehículos eléctricos en los próximos años», dijo.

Pero está transformación solo se puede producir si va acompañada de un meteórico aumento de las ventas, que ahora son simbólicas. Para ello, hay que mejorar el precio de los vehículos –con planes específicos– y de las infraestructuras. «Nos gusta lo que está haciendo Endesa e Iberdrola. Pero hay que hacer un esfuerzo inversor para que se vendan más coches eléctricos. Hasta 2040 tenemos que multiplicar los puntos de recarga por 160 porque necesitamos unos 83.000», detalló.

El representante de Anfac insistió en que el gran problema son lo viejos que son los coches en España, que contaminan mucho más que los coches nuevos de bajas emisiones.


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