A fondo

Cantabria recicla 1.720 toneladas de aceites usados al año

Se convierten en lubricantes y combustibles industriales

Los aceites industriales usados que se generan en talleres o industrias deben ser extraídos y almacenados para entregárselos a un gestor de residuos autorizado, debido a su alto poder contaminante. Y no se trata de un problema menor: A lo largo del pasado año, 722 establecimientos de 67 municipios cántabros entregaron 1.270 toneladas al sistema encargado de gestionar este residuo peligroso a nivel nacional (SIGAUS).

El aceite industrial se utiliza en empresas muy variadas, desde talleres de vehículos e industrias hasta sectores como el transporte, la construcción o cualquier actividad en la que haya máquinas, engranajes, turbinas o compresores que requieran el uso de lubricantes para refrigerar, aislar o disminuir la fricción entre piezas. Desde el pequeño generador de energía de un hotel hasta la nevera industrial de un restaurante.

Una vez usado, el aceite industrial se convierte en un residuo que, por su toxicidad, su escasa degradabilidad y sus efectos sobre la salud y el medio ambiente es considerado peligroso y muy contaminante. Los vertidos incontrolados provocan efectos nocivos sobre el agua y la tierra, y su combustión conlleva la emisión a la atmósfera de gases tóxicos que ponen en riesgo la supervivencia de especies vegetales y animales.

En ese sentido, resulta relevante que 34 de los municipios cántabros que ayudan a reciclar esta sustancia se ubiquen en zonas rurales donde existen importantes valores naturales a proteger. Además, el año pasado se recogieron más de 30 toneladas de aceites usados en 16 establecimientos ubicados en algunos de los 20 municipios con espacios protegidos, como instalaciones en paradores, empresas de gestión de agua o clubes náuticos.

Las buenas prácticas de los más de 700 establecimientos cántabros que colaboraron en el reciclaje de esta sustancia durante el 2017 hacen posible que el residuo, una vez limpio de materiales impropios, sea totalmente aprovechado como base para nuevos lubricantes o como combustible de uso industrial.

La cantidad gestionada por el SIGAUS en la región fue de 1.539 toneladas. Casi la mitad de ellas (732) fueron regeneradas. Esto supuso la devolución al mercado de 488 toneladas de lubricantes, una cantidad que podría servir para llenar el cárter de más de 120.000 vehículos, el 41% del parque móvil de turismos de Cantabria.

La cantidad que no resultó apta para ser regenerada se trató para transformarla en un combustible de uso industrial que luego se consume en centrales térmicas de generación eléctrica, cementeras y otras industrias, en sustitución de otros combustibles, como el fuelóleo.

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