A fondo

Cantabria: Jornadas más largas y menos absentismo

En la región se trabajan 47 horas más al año que en el País Vasco y se pierden 43 horas menos

Puede resultar paradójico que dos comunidades contiguas como son el País Vasco y Cantabria tengan unos índices de absentismo laboral tan distintos: en el País Vasco, a pesar de ser una de las autonomías con una jornada laboral anual más corta (1.599 horas de promedio), se pierden 125,5 horas por trabajador, mientras que en Cantabria, donde los convenios estipulan una jornada media de 1.646 horas (una de las más altas de España), se pierden solo 82,2.


Si se suman las horas que no se trabajaron en España durante el año pasado por absentismo laboral, justificado o no justificado, se llega a la misma cifra que si 753.000 asalariados no hubiesen acudido en todo el año a su puesto. Un año antes, las ausencias equivalían al trabajo de 701.000 personas, lo que indica la negativa evolución del problema.

Después de una caída radical del absentismo durante los primeros años de la crisis económica, quizá por el temor de los asalariados a perder un puesto de trabajo que cada vez resultaba más difícil de reemplazar, las ausencias han vuelto a crecer, hasta el punto de alcanzar nuevas cotas históricas. En el conjunto nacional, la tasa de absentismo llegó el pasado año al 5,3% (una décima por encima del dato de 2009, que hasta ahora marcaba el techo), según se desprende del VIII Informe Adecco sobre absentismo.

Los trabajadores siguen sin confiar en encontrar otro empleo y también renuncian, en muchos casos, a las bajas

Las ausencias varían mucho de una comunidad a otra. Mientras que en cuatro de ellas (País Vasco, Navarra, Asturias y Castilla y León) se pierden más de 100 horas anuales por asalariado –lo que equivale a doce jornadas y media–, en Baleares y Andalucía se perdieron menos de 70 horas al año por empleado.

¿Por qué motivo el País Vasco, con 125,5 horas de ausencia por trabajador, prácticamente triplica el absentismo de Baleares (43,6 horas perdidas)? El informe se limita a reflejar los datos sin entrar en análisis ni valoraciones, pero no deja de resultar chocante que los trabajadores vascos –y, en general, los del Norte, con la excepción de Cantabria– sean los más proclives a no acudir al trabajo cuando son los que tienen una de las jornadas laborales anuales más cortas y, en cambio, los asalariados de Baleares tengan el menor absentismo del país cuando han de hacer las jornadas anuales más largas (1.669 horas, 70 más que los vascos).

Es llamativo, también, que el reducido porcentaje de bajas de Baleares se produzca en una comunidad donde buena parte del empleo asalariado está ocupado en el sector de la hostelería, mucho más exigente físicamente que otros trabajos.

Los convenios colectivos  firmados en España para este año estipulan una media de 1.630 horas de trabajo. Cantabria, con 1.646 es una de las comunidades donde más horas se trabaja, solo superada por Canarias, Baleares, Madrid y Galicia. En cambio, en la región solo se pierden 82,2 horas por asalariado, la mitad que en el País Vasco y 4,5 horas menos que en el conjunto del país.

Baja la siniestralidad

Cantabria también se ha situado muy por debajo de la media en siniestralidad, tan solo por detrás de Madrid, al reducirse un 33,3% los accidentes mortales durante el pasado año y un 18,6% los graves, según los datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Una mejoría que tuvo especial incidencia en la industria y en los servicios.

El pasado año hubo ocho accidentes mortales y, aunque fueron cuatro menos que en 2017, sigue siendo una cifra que los sindicatos califican de “alarmante”. Uno de los fallecidos fue por accidente de tráfico durante la jornada, tres por patologías no traumáticas y cuatro por traumatismos.

Al analizar el tipo de contrato y la antigüedad de los accidentados se observa una mayor incidencia entre quienes tienen un contrato temporal y su antigüedad en la empresa es de entre uno y tres meses. Una vez incluidos los accidentales leves, la estadística indica que se produjeron 5.395 accidentados por cada 100.000 trabajadores con contrato temporal frente a los 3.287 de las personas con contrato indefinido.

Accidentados que no piden la baja

Otro dato significativo del ámbito laboral cántabro es la tendencia creciente de los accidentes de trabajo en los que no se pide la baja, un 4,7% más que el año anterior, algo que para los sindicatos tiene una explicación clara: «Sigue existiendo miedo a la situación de baja laboral, miedo a perder el puesto de trabajo y miedo a las posibles represalias que todavía se sufren», advierte Laura Lombilla, de CC OO, quien destaca que, al igual que en el caso de las enfermedades profesionales, hay una «clara infradeclaración» de las mismas con sólo 366 partes comunicados. Una actitud muy distinta a la de otras comunidades y que explica también por qué en Cantabria el absentismo es menor que en otras regiones: los ciudadanos no acaban de confiar del todo en la recuperación económica y no se ha disipado el temor a perder el empleo y no encontrar otro.

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