Vensys ofrecerá una fábrica de generadores eólicos en Santander

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A medida que se acerca el desenlace del concurso eólico se vislumbran proyectos de más relieve. Uno de los grupos que tienen intención de concurrir al reparto de licencias es el consorcio formado por la empresa chinogermana Vensys, la multinacional energética Renova y la constructora cántabra SIEC, que está dispuesto a ofrecer la creación de una planta de montaje de generadores en la región con capacidad para exportar a otros países europeos y a América. La fábrica debería instalarse a pie de puerto y tendría dos secciones; en una de ellas se montarían las góndolas y los bujes, el equipamiento más sofisticado de los molinos, y en la segunda, de menor tamaño, se fabricarían los equipos electrónicos de control y de potencia. Además, parte de las piezas se encargarían a otras empresas de la región.

Una ‘start up’ universitaria

Vensys Energy nació en 1990 en la Universidad Técnica de Saarbruken, donde un grupo de investigadores decidió desarrollar un modelo más simple, fiable y eficiente que los existentes por entonces. El proyecto se materializó en 1995 con un generador síncrono de imanes permanentes que tenía una potencia de 600 kw.
Vensys se convirtió en una auténtica empresa en el 2000, al entrar en el accionariado varias instituciones decididas a aprovechar el conocimiento acumulado para revolucionar el concepto de la generación eólica, con diseños nunca antes empleados y máquinas mucho más potentes.
El 70% de las acciones pasaron a Goldwind Science & Technoloy, el mayor fabricante chino de aerogeneradores, con cinco plantas de producción, y Vensys comenzó a desarrollar molinos sin caja multiplicadora y, por tanto, con menos piezas, más baratos de mantenimiento y con menores pérdidas energéticas, con potencias de 1,2, 1,5 y (actualmente, en fase de prototipo) de 2,5 Mw.
Al prescindir de los engranajes multiplicadores, la compañía no sólo conseguía una góndola más compacta, robusta y eficiente, sino que también ha reducido las emisiones acústicas. Gracias a esa tecnología, la empresa se ha convertido en el sexto fabricante del mundo.
Si obtiene una concesión en Cantabria, la multinacional está dispuesta a levantar una fábrica de generadores con domicilio social en la región, que produciría para el mercado nacional, Portugal, otros países del Mediterráneo y América. También tiene intención de ceder tecnología a licenciatarios locales para la fabricación de componentes, tal como ha hecho en India, China o Brasil.

Busca los terrenos de Campsa

Vensys necesita para ello un emplazamiento portuario o cercano, para evitar incurrir en unos costes de transporte muy elevados, por el gran tamaño de las piezas. La intención es negociar con el Puerto de Santander para poder ocupar una parte de los terrenos que quedaron vacíos frente a la calle Marqués de la Hermida tras el desmantelamiento de los depósitos de CAMPSA. Aunque las necesidades de naves cubiertas que tiene no son muy elevadas, (alrededor de 4.000 metros cuadrados), la futura fábrica necesitaría bastante suelo para el almacenamiento de piezas, algunas tan voluminosas como las aspas, que en el tipo de molinos para el que trabajaría la planta cántabra tienen 50 metros de longitud.
Además de adquirir algunos componentes a suministradores locales, en Santander efectuaría el ensamblaje de la góndola y de los bujes, la fabricación de la electrónica de control y de potencia y el control de calidad.
Las góndolas de Vensys tienen un tamaño bastante menor que las convencionales, al tratarse de máquinas que no requieren multiplicadora. Una vez recibida la bancada de fundición, en la fábrica se instalaría el rodamiento de la torre, el sistema de lubricación, los motores que mantienen las aspas permantemente orientadas hacia el viento, el sistema hidráulico y de freno, el cuadro eléctrico, las bandejas de cables, las carcasas y los kits de rescate.
Las máquinas que se monten en la región serán las más potentes, las de 2,5 Mw de potencia, que en el sector se conocen como de tercera generación, equipadas con bujes de patente propia, que no requieren engranajes y ultracondensadores en lugar de baterías, lo que aumenta la fiabilidad del aerogenerador en condiciones de bajas temperaturas.
El plan industrial que Vensys ofrecerá al Gobierno cántabro, si le adjudica alrededor de 600 Mw de potencia, estipula la fabricación de 75 turbinas al año, lo que supondría 187,5 Mw de potencia. De ellas, cincuenta serían destinadas al mercado interno y 25 a la exportación. Aunque esta sea la proporción inicial, la empresa ha previsto adquirir un espacio ampliable, para atender la demanda internacional de la fábrica cántabra a medida que el mercado mundial crezca, según las expectativas que ya existen.

Menos molinos en los montes

Vensys ya ha trabajado con una empresa cántabra, Talleres Martínez, una experiencia de la que se siente muy satisfecha, y está convencida de que su proyecto tecnológico será unos de los más interesantes para el Gobierno, dado que se basa en aparatos de gran potencia y bajo ruido, que reducirían en un 25% el número de molinos necesarios para completar la potencia prevista en el Plan Eólico. También recuerda que las características técnicas de sus generadores, que al ir encapsulados tienen menos mantenimiento y se ven menos afectados por el deterioro ambiental, resultan idóneas para los proyectos off-shore que el Ejecutivo cántabro tiene mucho interés en desarrollar. Aerogeneradores marinos que, a medio plazo, darán la réplica a los terrestres, cuyo horizonte de crecimiento tiene límites obvios.

Mucha competencia

Las pretensiones de Vensys son elevadas, ya que los 600 megavatios a los que aspira supondría quedarse con la tercera parte de la potencia eólica a instalar en Cantabria, algo que no parece probable si se tiene en cuenta que tendrá que competir con empresas del tamaño de E.On, Iberdrola, Vestas, General Electric o Alsthom que se van a presentar al concurso y afilan sus proyectos industriales para convencer al Gobierno y participar en el reparto de un negocio histórico.
Cuando a finales de año o a comienzos del que viene se conozca el reparto de las licencias del Plan Eólico de Cantabria, comenzará una auténtica carrera de instalaciones de molinos por los montes de la región. Una inversión directa de alrededor de 1.500 millones de euros (el coste viene a ser de un millón de euros por megavatio de potencia) y una indirecta en plantas fabriles de aparataje eólico, que sólo se podrá calcular cuando se decida el concurso y se estimen unos proyectos y desestimen otros. En cualquier caso, será un punto y aparte en la historia industrial de la región.

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