Nada es como parece

¿LIBERALIZACION?.- Las medidas para la liberalización económica incluían la decisión de frenar en seco la expansión de las grandes petroleras que controlan el mercado español. Ninguna de ellas podría aumentar en tres años su cuota que en el caso de Repsol es ya del 50% del mercado. Pues bien, tres semanas después, el propio Ministerio de Fomento se ha olvidado de la normativa y ha adjudicado a Repsol y Cepsa (dos de las afectadas por el nueva normativa) la mayoría de las áreas de servicio que se construirán próximamente en las autovías españolas. Ni siquiera vale el argumento de que ya estaba iniciado el expediente, porque en otros sectores afectados se han paralizado.

DIFICIL MOVILIDAD PARA LOS FUNCIONARIOS.- El Gobierno ha pedido a las administraciones autonómicas que reserven un 2% de sus plantillas para la movilidad funcionarial, es decir, para que funcionarios de otras autonomías o de la administración central puedan optar a ellas. La idea parece sensata, porque abre a los funcionarios nuevas posibilidades profesionales, no les circunscribe de por vida a un ámbito geográfico muy pequeño, contribuye a oxigenar administraciones excesivamente endogámicas y puede ayudar a mejorar la gestión. Pero la flexibilidad no es precisamente una de las virtudes de las administraciones públicas y han empezado a surgir todo tipo de problemas para ponerlo en práctica: los salarios son distintos en cada autonomía, se producirían problemas presupuestarios, en algunas es imprescindible el conocimiento de la lengua regional… Quizá lleguen a solucionarse, pero todo ello demuestra que se han creado demasiados compartimentos estancos y muchas circunstancias difíciles de justificar, como el hecho de que en la última década el Estado, a pesar de haber cedido muchas competencias, haya conservado prácticamente el mismo número de funcionarios y las autonomías hayan aumentado sus plantillas casi en un 30%. Y todo ello en una sociedad donde los ordenadores han resuelto la inmensa mayoría de las tareas burocráticas.

UN FALLO LO TIENE CUALQUIERA.- El país de la exactitud tendrá que volver a imprimir sus euros. Alemania ha reconocido un fallo en la impresión de los primeros billetes porque no han pasado las pruebas de seguridad antifalsificación que deben impedir que puedan ser fotocopiados. La fábrica nacional de moneda había dejado la responsabilidad de la impresión en manos de una empresa privada, pero después de este fracaso, más costoso en imagen que en dinero, volverá a retomar la responsabilidad.

PRESIDENCIA DE IDA Y VUELTA.- Hace unos meses, el presidente del Principado jubilaba al de Caja Astur, por el procedimiento de regular que nadie podía pertenecer al consejo de administración durante más de ocho años. Menéndez no solo salió de la presidencia, sino también del consejo. Pero una inesperada rebelión del Grupo Parlamentario Socialista que apoya al Gobierno ha provocado un auténtico rebobinado en el devenir histórico. La ley se rehizo, el contador se ha puesto a cero y Menéndez vuelve al consejo y, muy probablemente, a la presidencia. Así de rápido transcurren las cosas.

COMO LA MUJER DEL CESAR.- La multinacional canadiense Alcoa ha fijado una curiosa condición para su plantilla española. El gigante mundial del aluminio va a favorecer que se incorporen a sus fábricas los hijos de los actuales trabajadores, dándoles prioridad en los contratos, pero con una salvedad. Si el padre tiene alguna jefatura, el hijo no podrá entrar en la misma planta.

LA ENFERMEDAD ES UN TABÚ.- Ya se sabía que en el mundo de los negocios el menor síntoma de debilidad puede acabar con la carrera de cualquiera, pero las consecuencias están llegando a unos niveles preocupantes. Los prestigiosos cardiólogos Revuelta y Herreros acaban de presentar en Santander un libro con los últimos avances en cirugía cardiaca en el que se reflejan las técnicas aplicadas en EE UU para que los ejecutivos de alto nivel puedan operarse del corazón en un fin de semana y vuelvan al trabajo el mismo lunes sin que nadie sospeche que padecían una grave dolencia, puesto que de lo contrario quedarían mermadas sus expectativas laborales. El siguiente paso será morirse con buena cara.

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