’Me encanta comerme un chuletón’

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P.– Parece un hombre muy joven. ¿Cuánto tiempo lleva en España?
R.– Vine hace ya 14 años, cuando tenía 18. Primero estuve viviendo en otras ciudades, como Lleida, pero al final decidí quedarme en Cantabria, porque me gustó mucho el clima.

P.– Decir eso cuando llevamos varios meses bajo la lluvia, es una provocación…
R.– Pero la lluvia también hace falta para muchas cosas. Yo lo que no aguanto es que haga demasiado calor, como en Andalucía. El lugar de donde vengo tiene un clima bastante similar a éste.

P.– ¿De qué parte de China procede?
R.– Del Sur, de una provincia muy cercana a Shangai. La localidad también se parece mucho a las de aquí, sobre todo, a Los Corrales de Buelna, donde vivo. Me gustan las poblaciones tranquilas, sin muchos ruidos, aparcar fácil…

P.– ¿Cuando llegó a nuestro país se imaginaba que acabaría regentando tres grandes bazares?
R.– Decidí venir porque creía que en España había grandes posibilidades de hacer negocios. Pensaba que aquí podía tener un futuro. Empecé montando la tienda de 1.300 metros cuadrados que hoy sigo teniendo en Los Corrales y hace poco más de dos años he abierto el Bazar Atlántico de Bezana. El tercero, el Briko-Atlántico, todavía no ha cumplido ni un año.

P.– ¿Vino solo o le acompañaron sus familiares?
R.– El primero fui yo y luego han venido otros. Se dedican a negocios parecidos pero no en Cantabria. Están repartidos por otros puntos de España.

P.– ¿Cómo nos convencería de que es mejor comprar en ‘un chino’ que hacerlo, por ejemplo, en un centro comercial?
R.– Nuestro fuerte es la variedad de productos y una buena relación calidad-precio. Ahora es un momento de buenas oportunidades porque podemos comprar a buen precio y que eso lo note el cliente. Y también la disponibilidad de horarios. Estamos abiertos de 10 de la mañana a 9,30 o 10.00 de la noche.

P.– Los horarios maratonianos les están causando problemas con la competencia, sobre todo, cuando deciden abrir los domingos…
R.– Los horarios amplios facilita la vida a la gente que trabaja durante el día y que no tiene más que esas horas para poder comprar. En China cada uno trabaja cuando tiene ganas, nadie pone límites.

P.– ¿Cuántas personas están empleadas en sus bazares?
R.– Somos unos 25 pero no todos son chinos. Ha habido momentos en los casi la mitad de la plantilla estaba formada por españoles.

P.– ¿Cree que los cántabros tienen una imagen real de sus comercios?
R.– No, en algunas cosas se equivocan. Se piensan que cuando un negocio es oriental los productos se traen de China y no es así. Casi un 90% de los artículos que tenemos son de marcas españolas y si están hechos en China o en Turquía, como hay muchos, es porque los han importado empresas nacionales a las que nosotros compramos. Además, la gente tiene que saber que todos nuestros trabajadores están dados de alta y que todo es legal. Pagamos impuestos, y muchos.

P.– ¿Por qué entonces sigue habiendo personas que rechazan todo lo que viene de China?
R.– Quizá porque la cara de un asiático es muy diferente de la de un europeo. Pero, yo no he notado que haya rechazo en los cántabros. Al menos, yo no me he dado cuenta, salvo en alguna ocasión. Y los proveedores españoles están encantados del trato con nosotros.

P.– ¿Les perjudica la crisis o recurrimos más a sus tiendas para intentar comprar más barato?
R.– También nosotros hemos bajado en las ventas con la crisis. En los bazares hay igual o más clientes que antes, pero se gastan mucho menos dinero. Antes, en tiendas como las mías se compraba mucho por impulso pero ahora solo se compran artículos de primera necesidad, una bombilla, por ejemplo, pero menos objetos de decoración. Ahora estamos viviendo el peor momento…

P.– Cuéntenos como transcurre uno de sus días…
R.– Tengo muchas preocupaciones y me paso todo el día trabajando. Por la mañana llevo a mi hijo al colegio, desayuno en la cafetería de al lado y después vengo a esta tienda (Briko-Atlántico) hasta la noche. Me ocupo, sobre todo, de labores administrativas y del trato con los proveedores.

P.– Siendo así, supongo que no tendrá mucho tiempo para el ocio o para practicar algún deporte…
R.– Nunca me he cogido vacaciones, ni he salido fuera de fin de semana. Pero algún día voy con mi hijo pequeño a pasar unas horas a un centro comercial y me gustan los coches y ver películas chinas. Dentro de unos años me gustaría disponer de más tiempo para mí.

P.– ¿Le gustaría regresar algún día a China?
R.– No. No lo echo de menos nada. Ya tengo la nacionalidad española y me gustan muchas cosas de aquí, por ejemplo la comida. Me encanta el jamón, la tortilla de patata, el cordero y, sobre todo, comerme un buen chuletón.

P.– Habla el español mucho mejor que muchos de sus compatriotas…
R.– Al principio estuve dos meses en una escuela de idiomas pero he aprendido tratando con la gente.

P.– Ahora que los empresarios españoles están un poco preocupados por el peso que van tomando los negocios chinos en Cantabria ¿No me dirá que piensa abrir otra tienda?
R.– De momento no, porque quiero esperar a que pase la crisis, pero luego sí me gustaría poner en marcha otros negocios. Ya tengo algunas ideas…

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