Las telecomunicaciones del siglo XXI

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Convertir la sede de una empresa en el escaparate de aquello que se desea comercializar no es algo al alcance de cualquier sector ni de cualquier firma. Pero, para una empresa puntera en el campo de las telecomunicaciones y los sistemas de seguridad, diseñar una nueva sede es una ocasión inmejorable para aplicar su propio know how.
Acorde fue creada hace solo diez años como una semilla empresarial (un spin-off) del departamento de Ingeniería de Telecomunicaciones de la Universidad de Cantabria y la semilla no solo ha arraigado en el difícil terreno de la economía práctica sino que ha crecido espectacularmente, ha visto cumplido su sueño de tener un edificio propio y cuenta ya con casi un centenar de ingenieros. El edificio es uno de los mayores que tendrá el Parque Tecnológico de Cantabria y, bajo una cuidada estética, esconde sofisticados sistemas de seguridad para preservar los trabajos de investigación que allí se llevarán a cabo.

Un edificio seguro

Lo primero que llama la atención es el riguroso sistema de control de accesos, tanto al edificio como a cada una de las secciones entre las que se distribuyen las diferentes áreas de trabajo.
La simetría del inmueble, que reparte sus 3.800 m2 en tres alturas y un sótano, se rompe en la planta baja donde un anexo alberga un amplio salón de actos con capacidad para 80 personas en el que se llevarán a cabo las demostraciones de sus desarrollos tecnológicos. Un mecanismo de paneles corredizos permite unir o separar dos salas de reuniones, de manera que esta zona también podrá ser utilizada para las necesidades internas de la propia empresa.
Su ubicación, muy próxima al hall de entrada, está pensada para diferenciar la zona reservada a proveedores y visitantes ocasionales del área de trabajo, separada por unos tornos de entrada a partir de los cuales será preciso contar con una acreditación para poder acceder a cualquiera de las plantas.
La preocupación por la seguridad es inevitable en una empresa que diseña y fabrica sistemas y componentes para satélites de telecomunicaciones y para Defensa. Un ejemplo de la implicación de Acorde con este delicado sector se encuentra en Afganistán, donde los soldados españoles utilizan para sus conexiones equipos de la firma cántabra.
Tan importantes como las exigencias de seguridad de sus clientes son las derivadas de la propia naturaleza de Acorde, cuyo mayor valor está en su capacidad de investigación, lo que hace necesario preservar sus líneas de trabajo. Para ello, se ha dotado al edificio de una cámara acorazada situada en el punto más inaccesible del inmueble y protegida, además, por detectores de presencia, cámaras e incluso sensores sísmicos por si alguien intentase penetrar en ella horadando alguna de sus paredes.
La cámara acorazada albergará no solo la documentación clasificada, sino también el servidor en el que se guardará la información que se genere en soporte digital, algo lógico en un mundo en el que los ordenadores y los bits le ganan la partida al papel.
Todos los sistemas de seguridad que se aplican en esta cámara y en el resto del edificio han sido desarrollados por esta empresa cántabra, que tiene en esta vertiente otra de sus líneas de negocio. Parte de la segunda planta del edificio estará ocupada por el departamento de Ingeniería de Acorde Seguridad, una de las ramas más activas de la empresa, que también será la responsable de las soluciones de seguridad implantadas en el cercano edificio que albergará la sede del PCTCAN, tras ganar el concurso que se convocó al efecto.
Ese mismo departamento es el encargado de la instalación de redes de comunicaciones inalámbricas, otra de las especializaciones de Acorde y uno de las más demandadas por empresas e instituciones. De nuevo, el propio edificio será la mejor referencia de la funcionalidad de estos sistemas, ya que está dotado de una red inalámbrica que permite conectarse vía wifi en cualquier punto del inmueble y ni siquiera se requiere acercar las tarjetas de identificación a los controles de acceso para que estos se activen, permitiendo o denegando el paso a su portador.

Testar los equipos

La planta primera de esta nueva sede está destinada al área de I+D, en la que se generará buena parte de la información confidencial que se guardará en el servidor de la cámara acorazada. También se encuentra en ella la zona de laboratorio, donde se probarán los equipos de telecomunicaciones que se van a ensamblar en el sótano. Se trata de equipos con circuitos impresos muy sensibles a cualquier perturbación eléctrica y, para evitarlas, el suelo tiene un recubrimiento especial destinado a descargar la electricidad estática que puedan portar las personas que accedan a ese recinto, que deberán llevar un calzado especial.
En otra zona del laboratorio se encuentran las cámaras climáticas, en las que se comprueba el comportamiento a diferentes temperaturas de los equipos de telecomunicaciones que diseña y fabrica la empresa, así como su capacidad para soportar cambios bruscos, con variaciones que puede ir desde los 40 grados bajo cero hasta los más de cien sobre cero, ya que están destinados a operar en condiciones extremas.
El sótano es la zona más extensa del edificio, con unos 1.800 metros hábiles, parte de los cuales se dedican a salas de montaje de los equipos que fabrica Acorde. Uno de los que tiene mayor proyección comercial es un sistema de conexión vía satélite a internet en banda ancha que puede ser utilizado en los medios de transporte que se desplazan rápidamente, como los trenes de alta velocidad. El equipo ha sido probado ya con éxito en los AVE Madrid-Sevilla y Madrid-Lleida y permite la conexión a internet desde un tren a más de 200 kilómetros por hora con una antena de diseño propio y un complejo sistema de direccionamiento hacia el satélite. Cada unidad cuesta unos 60.000 euros y compañías de varios países se han interesado por este sistema que se encuentra en plena fase de comercialización.
También en el sótano se encuentra la ‘cámara limpia’, un habitáculo con una climatización y estanqueidad especial que mantiene el aire con un muy bajo nivel de polvo en suspensión, del orden de unas 10.000 partículas por metro cúbico. Esa condición es necesaria para evitar que una mota de polvo, por pequeña que sea, se introduzca en la soldadura de los pequeñísimos y delicados circuitos impresos que integran los equipos de telecomunicaciones y provoque algún fallo de funcionamiento.

Un edificio prefabricado

Salvo la zona de garaje y almacén, las áreas de trabajo del sótano también cuentan con la iluminación natural que aporta el patio interior –un ‘pozo de luz’– diseñado por el arquitecto, Luis Fernández del Arco, que ha construido un edificio tan funcional como atractivo. Para recubrir su fachada se han utilizado placas de hormigón blanco y losas de piedra de color negro, los dos colores que, junto con el verde corporativo de Acorde, dan el tono cromático de su nueva sede.
El edificio fue una de las primeras obras en visualizarse de todo el Parque Tecnológico, ya que se optó por la utilización de vigas y pilares prefabricados para acelerar su entrada en funcionamiento. La imprevista suspensión de pagos de SEOP, la empresa contratista, alteró los plazos previstos para su terminación que finalmente ha coincidido con la puesta en marcha de las sedes de otras dos empresas (Apia y TTI) y la ya próxima de las oficinas del PCTAN, un territorio que mira hacia el futuro y al que Acorde aportará 80 empleos de alta cualificación.

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