La Comisión Europea defiende la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur, bloqueado en los tribunales
La Eurocámara paralizó su entrada en vigor al elevarlo ante la Justicia Europea
La entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre Mercosur -formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay-, y la Unión Europea (UE) ha quedado paralizada después de que la Eurocámara aprobase el pasado miércoles remitirlo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para garantizar que su puesta en marcha no infringe otros tratados comunitarios. Tras ser elevado a las cortes europeas, su aplicación ha quedado congelada, en contra de la opinión de varios líderes europeos y de la Comisión y su presidenta, Ursula von der Leyen, que apoyan una aplicación provisional.
Von der Leyen ha dado a conocer este viernes su postura ante el bloqueo del acuerdo, defendiendo una activación inmediata hasta que el Alto Tribunal se pronuncie. No obstante, la dirigente europea también ha reconocido que la Comisión aún no ha tomado una decisión definitiva al respecto, ya que podría materializar su aplicación de forma unilateral. Otros líderes europeos, incluido el presidente español, Pedro Sánchez, también se han mostrado a favor de esta postura.
Aprobado por el Consejo Europeo, el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur fue firmado el pasado sábado en Paraguay. Sin embargo, apenas unos días después, la Eurocámara, que debía ratificar el texto, votó a favor de elevarlo ante la Justicia europea, cuestionando su legalidad y a fin de comprobar que no entra en contradicción con otras normas de la eurozona. Esta decisión del Parlamento también refleja la fuerte oposición con la que se ha encontrado esta relación comercial: sectores como el primario español y cántabro se han manifestado desde hace años, con movilizaciones que se han agudizado en las últimas semanas, según se acercaba la fecha de su firma.
Los dirigentes europeos han decidido apostar con firmeza por cerrar este acuerdo, a pesar de la controversia que le rodea, tras el recrudecimiento de la tensión comercial con EE UU y las continuas amenazas de Trump sobre los aranceles a la UE, en esta última ocasión motivadas por el interés del presidente norteamericano en intervenir en Groenlandia. Así, Von der Leyen ha incidido en la necesidad de diversificar mercados con acuerdos como el que representa Mercosur. «Con nuevos mercados, podemos diversificar nuestras cadenas de suministro. Y cuantos más acuerdos y convenios comerciales tengamos, más independientes seremos», ha defendido la presidenta.
La firma del acuerdo con Mercosur supone el broche final a 25 años de negociaciones entre ambas partes —la UE y los países de América del Sur que conforman el bloque comercial—. Este tratado ofrece un marco común de colaboración que aborda diferentes áreas, como el desarrollo sostenible, la acción por el clima o los derechos humanos, pero cuyo núcleo central reside en el aspecto comercial.
El tratado se sustenta en la liberalización del comercio entre las partes. El acuerdo incluye reducciones arancelarias, así como establece condiciones comerciales beneficiosas en sectores como la agricultura y la ganadería, pero también en lo que respecta a servicios digitales y financieros. Asimismo, se flexibilizan las medidas transfronterizas y se facilitará la licitación de empresas europeas en estos mercados del sur.
Por su parte, los sectores que se oponen a esta firma, como el sector primario europeo, señalan que esa misma flexibilidad les afecta de forma negativa, ya que tienen que someter sus productos a muchos más controles que algunos de los países del bloque comercial americano, así como deben ajustarse a normativas más estrictas lo que, según ellos, les sitúa en una situación de desventaja en la competición comercial con los países del Mercado Común del Sur.



