El PP pierde todo el poder en Cantabria

Los militantes que estaban en la noche del 24M en el Hotel Santemar no se lo podían creer. A pesar de la tardanza en el escrutinio de las papeletas regionales, poco después de las diez ya no podían disimularse las malas caras y en la madrugada se producían algunos encontronazos entre grupos de afiliados y diputados y funcionarios del partido a los que acusaban de cobrar “para esto” (refiriéndose al resultado).
El problema de los sueldos no es un asunto menor en un partido que se ha quedado sin lugar alguno donde encajar a centenares de cargos que quedan sin empleo. Y parte de la militancia más crítica también se ha puesto a la contra por la situación personal de hijos y nietos, que no acaban de encontrar colocación, a pesar de la enfática insistencia del Gobierno sobre la recuperación.
No es la primera vez que el Partido Popular pierde casi todo el poder, ni ha sido el único partido al que le ha ocurrido, aunque ninguno ha llegado a controlar tantos resortes como ha tenido el PP en esta legislatura. Y por eso sabe que encajar la implosión es muy difícil, sobre todo en esta época. No habrá puertas giratorias, como en el pasado, ni acomodos en puestos de libre designación, porque sólo le queda un teórico margen de maniobra en el Ayuntamiento de Santander, donde tampoco será fácil gobernar bajo la mirada vigilante de una oposición mayoritaria.

De la Serna da el salto

El PP cuenta con que Ciudadanos le deje gobernar Santander, una decisión que queda en manos de Albert Rivera, pero con lo que no cuenta es con las pretensiones de Ciudadanos, que si no cambian pueden hacerlo casi imposible. Los candidatos al Ayuntamiento de Santander hicieron una campaña dura, decididos a revisar todas las contratas, convencidos de que esa era una vía de financiación del PP, además de exigir la derogación del Plan de Urbanismo y que se dejen de encargar a despachos privados todo tipo de proyectos mientras los departamentos municipales no tienen carga de trabajo. Baje o no su nivel de exigencia, Ciudadanos no será un aliado cómodo para De la Serna.
El futuro de Ignacio Diego tampoco está despejado y las distancias con el alcalde de Santander sólo pueden crecer, ahora que De la Serna se convierte en el auténtico poder fáctico.
Dentro de la renovación de caras que necesita el PP para las elecciones de noviembre, el alcalde de Santander es la que puede aportar más tirón, tanto por imagen como por talante. De hecho, a pesar de haber perdido una buena parte de sus votos ha sido el candidato del PP con mejores resultados en una capital de provincia. Su partido es consciente de este valor y ya contó con él para representarle en un debate organizado por Ana Pastor en La Sexta con candidatos municipales de otros partidos. También se ha incorporado como tertuliano a otros programas de la cadena, lo que le proporciona una plataforma mediática para ser conocido en todo el país y acceder a otros destinos más altos en la política nacional. Por tanto, la estrella de De la Serna lucirá más a partir de ahora, aunque vaya a perder la presidencia de la Federación Nacional de Municipios y tenga que gobernar en Santander en minoría.

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