Sin categoría

El euro espera escondido

Esa noche entra en vigor el euro en los doce países europeos que han acortado a dos meses el periodo de convivencia de las dos monedas, previsto inicialmente para medio año. En Alemania y Holanda la moneda nacional y el euro sólo convivirán treinta días hasta final de enero.
En realidad, la mayoría de los expertos –como se puso de manifiesto a lo largo de unas jornadas informativas sobre el euro celebradas en Santander– son partidarios de prescindir del periodo de transición. Entre ellos, Miguel Mora –vocal asesor de la Dirección General del Tesoro y Política Financiera– que considera un horizonte excesivo los dos meses de coexistencia. Según sus estimaciones, una vez que el euro entre en circulación bastarán quince o veinte días para eliminar el tráfico ordinario de pesetas. La rapidez del drenaje estará provocada por los comerciantes que devolverán mayoritariamente euros aunque se les pague con pesetas, como reza en el Código de Buenas Prácticas al que ya se ha adherido un buen número de establecimientos.

Esperando El Día E

Recién hechos y todavía calentitos, los nuevos billetes y monedas de euro duermen escondidos en guaridas secretas estratégicamente ubicadas en varios puntos de España. Estos almacenes de monedas que el Banco de España tiene distribuidos a lo largo de la Península tienen unas dimensiones que harían suspirar a cualquier banda de ladrones, aunque el robo necesitaría no sólo localizar los supersecretos almacenes, sino también disponer de una importante logística de camiones, para poderse llevar los cientos de toneladas de monedas que alberga cada silo.
A la fábrica de Moneda y Timbre española le han salido bien los billetes y monedas, tanto que también los ha impreso para otros países europeos que se han encontrado con ciertas dificultades técnicas a la hora de cocinarlos.
Nadie –excepto un grupo de privilegiados visitantes de la fábrica de dinero española– puede presumir de haberlos visto. Las medidas de seguridad son tan estrictas que ni siquiera las reproducciones que se han difundido de ellos responden a la estética original del billete. En su afán de proteger el nuevo dinero de las artes de la falsificación, las autoridades no han distribuido ninguna copia de los billetes a tamaño real ni con todos sus detalles. El celo llega al punto de que a los invidentes –un colectivo que necesita una adaptación previa al nuevo papel moneda– se les han proporcionado billetes impresos solo por una cara para que se vayan acostumbrando a distinguirlos y a palpar sus muescas.
Mientras tanto, el objetivo es que los españoles no se levanten el 1 de enero pensando que se han despertado en un país extranjero. El nuevo dinero entrará en circulación con la resaca de la próxima Nochevieja, aunque falta saber si los hosteleros darán las vueltas en euros la noche de San Silvestre o tendrán la delicadeza suficiente como para retrasar el eurocambio durante una madrugada caracterizada por la felicidad etílica en la que puede resultar demasiado complicado comprobar el cambio.

Los plazos del euro

Pero no hará falta esperar al 1 de enero del 2002 para palpar los euros. Los bancos, las grandes superficies comerciales y empresas de seguridad y transporte de fondos que lo deseen dispondrán de ellos a partir del 1 de septiembre, aunque la nueva moneda se difunde con cuentagotas: los pequeños comerciantes y los hosteleros tendrán que esperar hasta el 1 de diciembre para poder adquirir sus bolsas de monedas y billetes de euros. Al ciudadano de a pie se le permitirá adquirir sólo monedas quince días antes de acabar el año. Desde el 15 de diciembre las entidades financieras pondrán a la venta 35 millones de unidades del euromonedero, una billetera con dos mil pesetas en distintas unidades de la nueva moneda (12,02 euros de cuantía total), un aperitivo que puede llegar a convertirse en el regalo estrella de las próximas navidades.
Previsiblemente, los ciudadanos de a pie se tomarán con relajo la conversión de la moneda. No así los bancos, forzados a cambiar todos sus sistemas en la noche del último día del año. Ante la imposibilidad de reconvertir todas las cuentas de sus clientes de pesetas a euros en veinticuatro horas, las entidades financieras han decidido adelantar trabajo. Caja Cantabria, por ejemplo, ya paga las nóminas en euros a sus empleados y redenominará las cuentas a euros el 15 de septiembre, tras avisar por carta a sus clientes. Si alguno de ellos se niega, la entidad retrasará el cambio hasta el 1 de enero, cuando ya será obligatorio.

El bautizo del euro en la calle

Los españoles de más de cuarenta y cinco años ya han convivido con los céntimos. No son por tanto una novedad para una parte importante de la población ni mucho menos para los habitantes del resto del continente, la mayoría de los cuáles funcionan ahora con el sistema centesimal. Emulando tiempos pasados, cuando existía la perra chica y la perra gorda, cabe suponer que la variedad de nuevas monedas estimule en pocos meses la imaginación de los ciudadanos hasta bautizarlas con algún mote.
Según los expertos la única preocupación para la población –al margen de la curiosidad por saber cómo se redenominarán las tiendas de Todo a Cien– reside en el efecto psicológico. “Van a aprender como aprendieron los españoles que emigraron a Alemania”, precisa Miguel Mora. Mora apunta además el hecho de que el dinero físico tiene cada día menos importancia. En Francia, el 75% de las compras se hacen ya con tarjeta. “Las grandes empresas y las pequeñas –como la mercería de la señora María que tendrá una caja de zapatos con euros y otra con pesetas– no nos preocupan. El problema está en los medianos. No estamos seguros de que tengan ciertos niveles de adaptación”, comenta Baltasar Balbuena, consejero técnico de la subdirección general de Precios del Ministerio de Economía. En opinión de Jorge Orozco, subdirector general de Apoyo a las Pymes, “el euro proporciona a las pymes una oportunidad ideal para ponerse al día en sus sistemas de gestión informática”.
En realidad, todo son suposiciones. A partir de ahora sabremos lo que ocurre en la práctica y la experiencia del IVA, que se introdujo en 24 horas, nos demuestra que los españoles tienen una gran adaptabilidad, mucho mayor que la de otros colegas europeos.

Reciba la revista de cada mes en su domicilio
Ver más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba

Nuestra web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerte un mejor servicio. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información en cualquier momento.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cerrar
Cerrar