BUCEO EN EL REINO DE NEPTUNO

El deseo de bucear ha existido desde siempre, ya fuera para encontrar alimentos, descubrir tesoros, reparar buques o simplemente observar la vida submarina… De hecho, los griegos lo hacían en busca de esponjas y, desde entonces, cualquier civilización ha tratado de encontrar la forma de respirar bajo el agua durante el mayor tiempo posible: primero con ayuda de una caña hueca, después con bolsas o campanas de aire sumergida desde la superficie hasta llegar al siglo XIX, cuando dos científicos, Paul Bert y John Scout Haldane estudiaron los efectos de la presión del agua sobre el buceador, fomentando la aparición de una serie de inventos, como el equipo autónomo, desarrollado por el famoso comandante francés Jacques Cousteau, que marca el comienzo del buceo moderno y de su popularización.
Hoy, cualquiera puede probar. Basta con aparcar miedos e ideas preconcebida y sumergirse algunos metros bajo el mar. Cantabria es un buen lugar para iniciarse. En un principio, con la práctica del buceo recreativo, hasta los 18 metros de profundidad, donde los riesgos son mínimos.
Como deporte, el buceo es saludable porque implica emplear muchos músculos y controlar la respiración. No obstante, los expertos recomiendan que quienes hayan sufrido alguna enfermedad cardiaca o pulmonar se hagan un chequeo médico antes de sumergirse.
DONDE PRACTICARLO
Cantabria tiene bellos paisajes subacuáticos, con fondos tapizados de pequeñas anémonas multicolores y pastos de algas poblados por una gran cantidad de especies. Uno de las más apreciados, debido a su diversidad y grado de dificultad bajo, es la Isla de Mouro, situada entre la península de la Magdalena y la isla de Santa Marina, al norte de la Bahía de Santander, y declarada reserva natural desde 1996.
Esta isla de piedra caliza permite observar un gran abanico de hábitats (grietas, cañones, cuevas y pasadizos) y especies del Cantábrico (sargos, lubinas, cabrachos o congrios).
En verano, la visibilidad es de unos 10 metros y la temperatura del agua de entre 17 y 20 grados. Lo mejor es contratar los servicios de uno de los muchos clubs de buceo que existen en la región y dejar que nos guíen por esta y otras zonas de buceo en Santander, Castro Urdiales, Camargo o Laredo.

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