Un recubrimiento desarrollado en Cantabria permitirá almacenar hidrógeno en alta mar

El CTC crea un sistema que protege las plataformas flotantes frente a la corrosión marina y evita las fugas del gas

Uno de los grandes desafíos del hidrógeno verde es producirlo de forma eficiente, pero otro, no menor, es almacenarlo con seguridad. El hidrógeno es el elemento más ligero de la naturaleza y, precisamente por ello, también uno de los más difíciles de contener: puede atravesar materiales aparentemente impermeables y deteriorar progresivamente las infraestructuras que lo almacenan.


Ese obstáculo es el que pretende superar el Centro Tecnológico de Componentes de Cantabria (CTC) con el desarrollo de un nuevo sistema de recubrimientos para depósitos de hormigón destinados al almacenamiento de hidrógeno verde en plataformas flotantes situadas mar adentro. La solución, presentada dentro del proyecto europeo Hydrostore, combina materiales avanzados capaces de reducir la permeabilidad del hormigón al hidrógeno y, al mismo tiempo, proteger las estructuras frente a la corrosión provocada por el agua salada.

Los investigadores del área de Materiales Avanzados y Nanomateriales han diseñado un sistema multicapa que incorpora fibras de carbono, óxidos metálicos y nanomateriales capaces de actuar como barrera frente al hidrógeno, mientras que varios aditivos dificultan la penetración de cloruros y otros agentes corrosivos responsables del deterioro del hormigón en ambientes marinos.

El objetivo es prolongar de forma significativa la vida útil de unas infraestructuras llamadas a desempeñar un papel clave en el desarrollo de la energía eólica flotante y del hidrógeno renovable.

Llevar la fábrica de hidrógeno al mar

El proyecto Hydrostore plantea una idea que hasta hace pocos años parecía inalcanzable: instalar plataformas flotantes capaces de producir hidrógeno verde directamente en alta mar utilizando la electricidad generada por aerogeneradores.

En lugar de transportar esa electricidad mediante largos y costosos cables submarinos hasta tierra, la energía se emplearía en una planta ubicada en la propia plataforma para obtener hidrógeno mediante electrólisis. Posteriormente, el combustible podría almacenarse en la propia instalación y ser transportado por barco hasta los puertos de consumo.

Esta estrategia elimina uno de los principales costes de los parques eólicos marinos alejados de la costa: las infraestructuras de evacuación eléctrica, que pueden representar entre un 20% y un 30% de la inversión total.

Materiales pensados para décadas de exposición

Una de las probetas de hormigón tratado con las que el CTC experimenta en condiciones marinas para saber si permanecerá absolutamente impermeable del hidrógeno en esas circunstancias.

El equipo del CTC ha fabricado ya numerosas probetas experimentales para comprobar tanto la estanqueidad frente al hidrógeno del hormigón tratado como el comportamiento mecánico de los nuevos materiales.

Las formulaciones están siendo sometidas a ensayos en condiciones reales de exposición marina, donde permanecerán durante varios meses para evaluar su resistencia frente a la humedad, la salinidad y los cambios de temperatura. Los resultados definitivos se conocerán en octubre y permitirán determinar cuáles ofrecen mejores prestaciones para futuras instalaciones comerciales.

Paralelamente, otro grupo del Centro Tecnológico trabaja en un sistema digital que facilitará el trasvase seguro del hidrógeno desde las plataformas flotantes hasta los buques metaneros o gaseros encargados de su transporte.

La herramienta combina predicciones meteorológicas, información sobre el estado del mar, características de los barcos y configuración del parque eólico para calcular las ventanas más seguras en las que realizar estas delicadas operaciones.

Un proyecto con participación cántabra

El consorcio Hydrostore reúne a empresas de ingeniería naval, construcción offshore, fabricación metálica y centros tecnológicos y ha sido financiado con 2,17 millones de euros a través del PERTE de Energías Renovables, Hidrógeno Renovable y Almacenamiento (ERHA).

Entre sus participantes figuran las ingenierías Berenguer y Beridi Maritime, Astander, Idesa Technology & Research Centre, Leading Metal Mechanic Solutions y el Centro Tecnológico CTC.

Una oportunidad para la eólica flotante

España figura entre los mayores productores mundiales de energía eólica, pero apenas dispone de parques marinos debido a la gran profundidad de su plataforma continental, que dificulta la instalación de aerogeneradores fijados al fondo.

La tecnología flotante puede cambiar ese escenario al permitir instalar parques eólicos en aguas profundas, donde el viento es más intenso y constante.

Sin embargo, cuanto mayor es la distancia respecto a tierra, mayor resulta también el coste de transportar la electricidad mediante cables submarinos. Convertir esa electricidad directamente en hidrógeno dentro de la propia plataforma permitiría eliminar buena parte de esa infraestructura y facilitaría el desarrollo comercial de la eólica marina.

Si los materiales desarrollados por el CTC demuestran su eficacia, contribuirán a resolver uno de los principales retos pendientes: almacenar grandes cantidades de hidrógeno durante largos periodos en un entorno tan agresivo como el océano sin comprometer la seguridad de las instalaciones.

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