Más de 400 empresas cántabras colaboran en el plan de empleabilidad de Cruz Roja

Ha cumplido 25 años

En un mundo en el que la oferta comercial resulta tan abundante, el consumidor cada vez tiene más en cuenta valores como la sostenibilidad o la solidaridad a la hora de decantarse por una firma u otra. Por eso, mientras que antes algunas compañías se limitaban a hacer donativos, ahora buscan incorporar la Responsabilidad Social Corporativa a su ADN. El Plan de Empleo de Cruz Roja ya ha conseguido tejer una red de más de 400 empresas cántabras colaboradoras, que aportan su grano de arena en el terreno que mejor conocen, el laboral.


Hasta hace pocos años, la solidaridad de las empresas se limitaba a acciones externas, como donar o participar en galas benéficas. Poco a poco, ha evolucionado a un compromiso más profundo, en el que cooperar se convierte en una parte más de la identidad corporativa. Si hasta hace poco algunas empresas preferían mantener en el anonimato su labor solidaria, hoy las tornas han cambiado e incluir el factor social entre sus valores y acciones ya forma parte de campañas de marketing y de los planes de comunicación.

Y es que las acciones empresariales de este tipo pueden marcar la diferencia con respecto a su competencia o, incluso, en el éxito o el fracaso de un producto. En países como Estados Unidos, el 47% de las personas afirman haber dejado de consumir productos de determinadas empresas por su impacto negativo en la sociedad o en el medioambiente, como revela un estudio sobre los hábitos de consumo del Sustainable Sector Index 2025. Este informe concluye que el 60% de los consumidores está dispuesto a pagar más si la marca demuestra su compromiso con el entorno natural y social. Aunque esta realidad se encuentra más asentada en los países anglosajones, va calando entre las empresas españolas.

Una de las entidades que lleva más tiempo conectando las empresas con la acción social es Cruz Roja. Esta entidad sin ánimo de lucro ha puesto mucho empeño en forjar estas alianzas, especialmente con su Plan de Empleo, que hace pocos meses cumplía 25 años de implantación en España y en Cantabria.

Cruz Roja pretende que esta colaboración tenga un impacto positivo para las dos partes: quienes se benefician de la posibilidad de trabajar y para la propia empresa.

‘Movemos muchas ofertas de empleo y somos un referente para las personas’

Esther San Miguel, responsable del Plan de Empleo de Cruz Roja en Cantabria, y Paz Lazuen, responsable de Captación y Alianzas de Cruz Roja en la comunidad autónoma, confirman que en este cuarto de siglo, más de 2.000 firmas de la región han participado en uno u otro momento en su Plan de Empleo, cifra que asciende a 6.000 si se tienen en cuenta otras colaboraciones. De este plan se han beneficiado ya 14.000 personas.

“Cada año colaboran más de 400 empresas”, comparte San Miguel. “Algunas llevan veinte años haciéndolo de forma continuada”, subraya la responsable autonómica del proyecto.

Esther San Miguel junto a Ana Gómez, técnica de Empleo Joven en Cruz Roja Cantabria.

Esther San Miguel señala que empresas de todo tipo son bienvenidas: “Las compañías grandes son las que tienen más alcance, pero otras más pequeñas ayudan muchísimo en otras fases del programa”.

Existen muchas formas de participar en este Plan. Algunas empresas hacen donativos que “siguen siendo muy importantes”, apunta Lazuen, que desgrana la variedad de formas de colaboración, como los excedentes que les entregan algunos fabricantes de productos alimentarios para que estudiantes de hostelería y alimentación hagan las prácticas o los productos que les llegan para comidas solidarias.

Mucho más que una agencia de colocación

Todas las ayudas son importantes, pero San Miguel destaca especialmente las vinculadas al l Plan de Empleo, empresas que acogen a aquellos a quienes Cruz Roja trata de encontrar un trabajo. La entidad no solo busca que lo consigan, sino que sea el más adecuado a su perfil. Procuran, además, que sea duradero y que el participante pueda ampliar su formación y especializarse en una profesión determinada.

Para ello, sus técnicos y, sobre todo, sus voluntarios colaboran con los participantes en la orientación laboral, ajustando o descubriendo el potencial de cada perfil. A través de cursos propios y externos hacen hincapié en capacitarles en habilidades, algunas específicas de un sector y otras de tipo general, como las digitales o los soft-skills, que buscan la buena comunicación o el trabajo en equipo.

Desde Cruz Roja se vuelcan en mejorar aspectos que pueden parecer menos relevantes, pero que resultan esenciales a la hora de acceder a un puesto de trabajo, como la preparación para una entrevista laboral. “Hoy en día saber cómo responder adecuadamente en un proceso de selección es clave”, recalcan desde Cruz Roja Cantabria.

En 25 años, más de 14.000 personas se han beneficiado del Plan

Nada de eso podría conseguirse si existen barreras iniciales que pueden resultar muy importantes para este colectivo: “Todos los proyectos y servicios que ofrecemos son gratuitos, tanto para empresas como para participantes. Cubrimos los gastos de transporte para entrevistas, la ropa para realizar las prácticas y las becas de conciliación”, aclara San Miguel.

Las empresas también se benefician. Las responsables de empleo y alianzas empresariales de Cruz Roja reciben peticiones desde las propias compañías, que en muchas ocasiones confían más en ellos que en las agencias privadas de colocación, ya que el acompañamiento que ofrece la entidad acaba funcionando como un sello de garantía.

“Nosotros movemos muchas ofertas de empleo, pero también intermediamos y, al final, somos un referente para las personas”, confirma Esther San Miguel.

Cuando alguien entra en el Plan de Empleo, un responsable de Cruz Roja se encarga de dar apoyo en todas las fases, desde la formación hasta la incorporación final, y como consecuencia de todo este proceso, quienes llegan al puesto que las empresas pretenden cubrir suelen tener un mejor desempeño, un mayor compromiso con la permanencia, y tanto la empresa receptora como el propio trabajador se sienten cómodos con el acompañamiento que ofrece Cruz Roja en caso de surgir algún conflicto. “Al no ser una agencia de empleo privada, no mandamos gente por mandar. No les enviamos currículos ni perfiles que no se ajusten a lo que se pide. A veces tenemos ofertas que no se cubren si no hay un candidato adecuado”, confirman desde la entidad.

Un modelo de éxito para empresas y trabajadores

Lograr una buena inserción laboral cobra aún más importancia ante la escasez de trabajadores que afecta a casi todos los sectores, tanto es así que muchas empresas confían en ellos más que en agencias de colocación. Es el caso del restaurante La Viga —una de las empresas premiadas en su 25 aniversario—, donde trabajan dos personas que accedieron al empleo hace ya 19 años a través de los proyectos de Cruz Roja.

También existen casos de personas que emprendieron gracias a su asesoramiento y que, años después, han vuelto a contactar con Cruz Roja para solicitar trabajadores que refuercen sus plantillas. O empresas que llaman para agradecerles el envío de buenos trabajadores y su alto grado de implicación. “Una colaboradora nos dio las gracias por haber mandado a un chico joven que, a pesar de haberlo pasado muy mal en la vida, tiene muchísimas ganas de trabajar. La experiencia les ha aportado muchísimo a ambos”, subraya San Miguel.

Antiguos participantes han recurrido a ellos para contratar trabajadores

Una de sus mayores satisfacciones es mejorar la empleabilidad de perfiles que se escapan de las demandas habituales. “Una empresa nos llamó pidiendo mayores de 50 años, porque buscaban trabajadores con mayor estabilidad”, recuerda la responsable del Plan, que con el ejemplo quiere romper estereotipos.

Aunque las mujeres migrantes siguen siendo el colectivo más numeroso en la búsqueda de empleo, desde la pandemia del Covid-19 han observado una mayor diversidad en las personas que se les acercan buscando empleo. Entre ellos, jóvenes del barrio que no saben cómo continuar sus estudios o qué rumbo dar a su futuro profesional, personas de cierta edad que han perdido su trabajo tras muchos años en una misma empresa y que encuentran dificultades para enfrentarse de nuevo a la búsqueda de trabajo.

Trabajadores y voluntarios trabajan desde hace 25 años en el Plan de Empleo de Cruz Roja en Cantabria.

Además de las ofertas de empleo, las empresas pueden colaborar de muchas otras formas, como los programas de prácticas, que permiten que los participantes adquieran experiencia sobre el terreno y que se adapten progresivamente a los ritmos y al día a día de los centros de trabajo.

Las compañías son las que mejor conocen cuáles son las necesidades reales y qué cualidades buscan en un trabajador. Por eso, Cruz Roja suele ofrecerles impartir sesiones formativas y visitas a sus instalaciones.

Mejorar la empleabilidad en plena transformación laboral

Ante un escenario laboral en constante transformación, atravesado por la automatización, la digitalización, la aparición de nuevos roles y la desaparición de otros, en Cruz Roja no tienen más remedio que actualizar constantemente sus planes para ajustarse a la demanda real del mercado.

“Tenemos un proyecto nuevo llamado Itinerarios y nuevas economías, que trabaja el empleo blanco —relacionado con los cuidados—, el empleo tecnológico y el empleo verde —vinculado a la sostenibilidad—. Además, estamos sumando empresas con las que nunca habíamos colaborado, ya que muchos de los empleos del futuro serán emergentes y el equipo de prospección debe llegar también a esos sectores”, afirma orgullosa San Miguel. Tanto ella como sus compañeros y voluntarios se esfuerzan cada día para que sus programas ayuden no solo a cubrir vacantes, sino a adaptarse mejor al mercado laboral contemporáneo. Un reto para el que resulta imprescindible la implicación de las empresas cántabras, pero que acaba siendo enriquecedora para ambas partes.

Su empeño está en conseguir que la responsablidad social corporativa no sea algo secundario, sino que tenga un impacto real en la sociedad, en las empresas cántabras y en los beneficiarios. Recuerdan que fomentar la empleabilidad de las personas les ayuda a ocupar un puesto, pero también a ganar confianza en sí mismas, a integrarse mejor en la sociedad y a ser capaces de construir una vida mejor, porque tal y como enseña el viejo proverbio chino: “Si das un pescado a un hombre, comerá un día; si le enseñas a pescar, comerá toda la vida”.

Begoña Cueli

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