Los puntos limpios valorizan el 84% de las 63.000 toneladas de residuos que reciben
El engranaje de la economía circular
Cantabria cuenta con 37 puntos limpios en funcionamiento gestionados por la empresa pública MARE, y este año se abrirá uno más en Laredo, además de sustituir el de Castro Urdiales. Solo en 2025 recogieron cerca de 63.000 toneladas de residuos, de los que casi el 84% encontró otra utilidad. Detrás de cada electrodoméstico viejo o de cada saco de escombro hay un proceso que convierte la basura en materia prima.
Hay lugares que no protagonizan las fotos turísticas, no forman parte de los escenarios más reconocibles de una ciudad y ni siquiera ocupan un lugar en el imaginario colectivo. Sin embargo, son imprescindibles para mantener la calidad de vida. Por ejemplo, los puntos limpios, unos recintos que por lo general están a las afueras de las poblaciones, con contenedores de pequeño y gran volumen y operarios que orientan a los usuarios. Es allí donde empieza, o mejor dicho, continúa, la segunda vida de muchos de los productos que consumimos.
La empresa pública MARE, dependiente del Gobierno de Cantabria, gestiona en la actualidad una red de 37 puntos limpios en Cantabria, un servicio público supramunicipal y gratuito para la ciudadanía. El 1 de agosto se incorporó el último, el de Noja, y en mayo la red alcanzará las 38 instalaciones con la apertura de un nuevo centro en Laredo. Además, se reubicará y ampliará el de Castro Urdiales, que pasará a estar en el polígono de El Vallegón.
El director general de MARE, Pedro Ruiz, constata, con cifras en la mano, el progresivo aumento del uso de los puntos limpios. En 2023 fueron utilizados por 293.850 usuarios; en 2024, por 324.068; y en 2025 la cifra alcanzó los 338.929. En paralelo, las toneladas gestionadas, han pasado de las 55.991 de 2023 a 62.980 en 2025.

Esa evolución tiene una doble lectura. Por un lado, “la concienciación va aumentando”, explica Ruiz, pero también añade que el sistema empieza a tensionarse: “Uno de los principales problemas que tenemos es la capacidad de la red”. Y es que, al crecimiento de la población en los municipios más turísticos, se suman los picos estacionales: reformas de viviendas, cambios de estación o campañas navideñas.
La recogida solo es la primera parte de una cadena de acontecimientos, ya que el objetivo final, además de ofrecer un servicio al ciudadano es que esos residuos entren, de nuevo, en la cadena productiva. En 2025, el 83,8% de los recibidos en los puntos limpios fueron recuperados y valorizados, mientras que el 16,2% terminó en vertedero. El reto es acercarse al 90% de recuperación para cumplir con los objetivos europeos de 2035, que limitarán al 10% el máximo de residuos que pueden llegar a un vertedero por no haber encontrado una solución mejor. “Tenemos que dar el salto a ese 90%”, subraya Ruiz.
Quién usa los puntos limpios
Lejos de la idea bastante extendida de que los puntos limpios son espacios pensados para profesionales, la mayoría de los usuarios son particulares. En 2025, el 62,9% de las entradas correspondieron a usuarios domésticos; el 33,9% a comercios o pequeñas empresas; y el 3,18% a entidades y ayuntamientos.
La proporción varía en función de la demografía. Donde hay más población, hay más actividad, y donde crece el mercado de la vivienda o las reformas, crece el volumen de escombros.
Para optimizar la red, MARE está desarrollando un proyecto de digitalización del control de accesos y de la trazabilidad de residuos que se incorporará en mayo. El objetivo es conocer con mayor precisión qué entra, en qué cantidades y en qué momentos, para ajustar las recogidas y la capacidad de los contenedores.
Los nuevos puntos limpios de Laredo y Castro incorporarán, además, una planta de compostaje para restos de poda, una solución pensada para un residuo que no deja de crecer y que puede transformarse en sustrato y fertilizante orgánico.
Ambas instalaciones, en construcción, están siendo financiadas con los recursos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la UE.
A ello se suman otras inversiones en maquinaria de compostaje, renovación de la cartelería y seguridad perimetral, tras detectarse intrusiones para sustraer cobre o chatarra.
Normas y funcionamiento
Los puntos limpios abren de martes a viernes de 9.30 a 14.30 horas y de 15.00 a 18.00 horas, y los sábados por la mañana (de 9.00 a 14.30 horas). No obstante, hay excepciones: en Arenas de Iguña y Santillana del Mar únicamente están disponibles miércoles y viernes, mientras que en Alfoz de Lloredo y Herrerías lo están los martes, los jueves y los sábados.
Existen unas limitaciones establecidas para cada usuario y día con el objetivo de garantizar un uso equilibrado del servicio, evitar saturaciones o que sean utilizados indebidamente por empresas que tienen que acudir a los gestores especializados. Así, por ejemplo, se permite entregar de una vez hasta 10 litros de aceite de motor o vegetal, cinco kilogramos de pinturas o disolventes, dos baterías de plomo o dos electrodomésticos por jornada.
En algunos residuos concretos, los topes se fijan también por volumen: medio metro cúbico de escombros, dos metros cúbicos de restos de jardinería y poda, y hasta dos metros cúbicos de metales, muebles y otros voluminosos —o una única pieza de gran tamaño—. Otros materiales, como pilas, aerosoles, radiografías, tubos fluorescentes o teléfonos móviles, también tienen un máximo de unidades por jornada.
Lo que entra en un punto limpio
Es importante conocer los materiales no admisibles en los puntos limpios por razones sanitarias, ambientales o de gestión especializada. No se aceptan restos de comida ni residuos orgánicos, animales muertos, automóviles fuera de uso, residuos hospitalarios o infecciosos, ni residuos industriales. Tampoco pueden depositarse plásticos de silo –aunque el punto limpio de Corvera de Toranzo cuenta con un contenedor para este residuo–, materiales radiactivos o residuos peligrosos que no figuren expresamente en la lista de admisibles.

En este último grupo se incluyen, por ejemplo, los materiales que llevan amianto –uralitas, fibrocementos o determinados aislantes–, bidones de aceite de gran capacidad, compuestos con cromo o mercurio, ácidos, bombonas de butano o extintores, así como residuos procedentes de laboratorios fotográficos. A todo ello se suman los no identificables o las mezclas sin clasificar, que tampoco pueden ser admitidos en las instalaciones.
El uso de toda la red de puntos limpios se ha generalizado, pero aún hay quienes tienen una idea equivocada sobre su uso y piensan que no pueden utilizarlos. El director de MARE lanza un mensaje a quien aún duda: “Animo al ciudadano a que acuda al punto limpio, porque así es como vamos a minimizar la cantidad de residuos que terminan en el vertedero avanzando hacia un modelo de economía circular”.
Rubén Alonso




