El superávit exterior de Cantabria cae 500 millones en un solo año
Las exportaciones se reducen casi un 6% y suben las importaciones un 11,6%
El comercio exterior de Cantabria vivió en 2025 un año de claro retroceso. En un escenario marcado por la desaceleración europea, la reconfiguración de cadenas de suministro y el regreso del proteccionismo estadounidense bajo la presidencia de Donald Trump, la comunidad cerró el ejercicio con menos exportaciones y más importaciones, lo que ha reducido bruscamente su superávit comercial en casi 500 millones de euros.
Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones cántabras se quedaron en 3.016 millones de euros, un 5,9 % menos que en el mismo periodo del año anterior, mientras que las importaciones crecieron un 11,6 %, hasta los 2.738 millones. El efecto combinado de ambos factores es parecido al de una mandíbula que se cierra: el saldo comercial se mantuvo positivo, pero cayó hasta los 278 millones, muy lejos de los más de 750 millones registrados un año antes. Una tendencia preocupante, porque mientras las exportaciones pierden tracción, las importaciones recuperan dinamismo –en parte por el fortalecimiento del euro– y el equilibrio exterior de la región resulta claramente amenazado.
En el último año Cantabria apenas exportó 51 millones de euros a EE UU
La Unión Europea continuó siendo el principal destino de las exportaciones cántabras, concentrando casi el 68 % del total. Francia, Alemania e Italia siguen encabezando el ranking de clientes, pero las ventas al mercado comunitario (2.048 millones) cayeron un 6,1%, mientras que las importaciones desde la UE ascendieron a 1.212 millones, con un crecimiento moderado del 2,7%.
Ya sea por el efecto indirecto de los aranceles norteamericanos o por la propia debilidad industrial alemana y el enfriamiento de la demanda francesa, la pérdida de tono de estos mercados pasaron factura a sectores cántabros clave como el metal, los bienes de equipo o la química. Aun así, la UE aportó un superávit comercial superior a los 800 millones de euros, un importantísimo colchón que amortiguó el deterioro del saldo global, porque en el resto de los mercados la balanza ha sido muy desfavorable para Cantabria.
Los aranceles hunden el comercio con EE UU

Si hay un mercado donde 2025 ha dejado una huella especialmente visible es Estados Unidos, aunque su peso real sea modesto, por las escasas ventas que la región hace allí. Las exportaciones cántabras al país norteamericano se desplomaron un 41,2% y apenas sumaron 51 millones de euros, mientras que las importaciones desde EE UU se mantuvieron relativamente estables, en torno a los 65 millones.
El resultado fue un giro completo del saldo bilateral: Cantabria pasó de registrar superávit con Estados Unidos en 2024 a cerrar 2025 con déficit. Detrás de esta evolución está el endurecimiento arancelario impulsado por la Administración Trump, que volvió a penalizar productos industriales europeos, especialmente el acero, los componentes metálicos y algunos bienes de equipo.
Varios exportadores cántabros del sector metalúrgico y de maquinaria industrial se vieron obligados a redirigir sus ventas hacia otros mercados o a asumir mayores costes para mantener posiciones en EE UU, reduciendo márgenes.
Europa: un mercado maduro que ya no crece
Nuestro mercado sigue estando en Europa. El continente (incluidos los países no comunitarios) absorbió el año pasado el 76,4% de las exportaciones cántabras y suministró dos de cada tres importaciones.
Pese a este dominio, las exportaciones al continente retrocedieron un 6,6%, mientras que las importaciones crecieron un 6,3%. El resultado fue una reducción significativa del superávit que tradicionalmente tiene Cantabria en este mercado, que sigue siendo clave para el equilibrio exterior de la región, pero ya no compensa por completo los déficits cada vez más elevados que sufrimos con Asia.
Un año complejo para los sectores

El análisis por productos muestra un mapa desigual. El acero siguió liderando las exportaciones, aunque con descensos moderados. Más acusada fue la caída de los bienes de equipo, cuyas ventas exteriores se hundieron casi un 39 %, reflejando tanto la debilidad de la inversión internacional como el efecto de las barreras comerciales.
En contraste, el sector del automóvil fue una de las sorpresas positivas del año, con un crecimiento del 24% en exportaciones, apoyado en la demanda europea y latinoamericana. También destacó la alimentación, que avanzó cerca de un 20%, consolidándose como uno de los pilares más estables del comercio exterior regional.
En todos estos tráficos hay un factor decisivo que es el Puerto de Santander. Tanto el fortísimo despegue de la nueva terminal de contenedores, como los movimientos de mercancía general, que están ofreciendo cifras históricas, son una base muy sólida para impulsar las exportaciones, a pesar de lo cual, las cifras de la región el pasado año no pudieron mantener la cota del anterior.
Crece la dependencia asiática
Por el lado de las importaciones, los mayores crecimientos se produjeron en el automóvil y los bienes de equipo, pero lo más llamativo fue el fuerte aumento de las compras a Asia, especialmente a China. El déficit comercial de la región con Asia fue superior a los 325 millones de euros, reflejo de una dependencia creciente de componentes, maquinaria y bienes intermedios.
Las ventas a Rusia casi han desaparecido desde la invasión de Ucrania
A Cantabria no le sientan bien las zonas de conflicto, porque el peso de su sector de defensa, el que más podía beneficiarse, es muy pequeño. El comercio exterior con Rusia y Ucrania siguió siendo en 2025 claramente marginal, pero muy condicionado por el contexto geopolítico. Las exportaciones a Rusia se mantuvieron en niveles testimoniales, muy lejos de los volúmenes previos a la invasión de Ucrania, y se trató de operaciones puntuales sin continuidad. Las sanciones europeas, las restricciones financieras y la ruptura de los canales logísticos tradicionales han convertido al mercado ruso en un destino prácticamente cerrado para la industria cántabra.
En el caso de Ucrania, el comercio mostró algo más de dinamismo, aunque desde niveles muy bajos. Las exportaciones cántabras se orientaron principalmente a productos industriales y bienes intermedios, en un contexto de reconstrucción parcial de la actividad económica del país. Aun así, el peso conjunto de Rusia y Ucrania no llega al 0,5 % de lo que exporta Cantabria.
Un superávit que se estrecha
El balance final de 2025 deja una lectura clara: Cantabria sigue siendo una comunidad netamente exportadora, pero su margen de seguridad exterior se ha reducido. El retorno del proteccionismo estadounidense, la debilidad europea y el auge de las importaciones asiáticas configuran un escenario más exigente para 2026.
El reto, coinciden analistas y empresas, pasa por diversificar mercados, ganar valor añadido y reducir la exposición a shocks comerciales externos. Porque si algo ha demostrado 2025 es que el comercio exterior cántabro ya no navega con el viento a favor de los años anteriores.
Cómo exportaron las empresas cántabras
El Foro Económico Mundial recoge en su último informe que el futuro inmediato oscila entre lo “turbulento” y lo “tormentoso”. Ese marco global causa muchos problemas entre las empresas exportadoras cántabras, que no por esa incertidumbre renuncian a seguir vendiendo fuera.

Flymca es un buen ejemplo de internacionalización consolidada. La empresa de Guarnizo, especializada en la fabricación de maquinaria para producir cables de todo tipo, desde energía y fuerza hasta telecomunicaciones, cerró 2025 con un crecimiento exterior cercano al 25%, porque los tendidos de cables transoceánicos de telecomunicaciones han creado una demanda muy intensa. Su CEO, Carlos Carrillo, explica que el empuje procede fundamentalmente de Europa y de Estados Unidos, donde “hay un requerimiento constante y con gran empuje”. En su caso, la exportación no es una parte del negocio, sino el negocio entero: “El 100% de nuestra facturación es exterior; las ventas en España son esporádicas y no han cambiado esa proporción en los últimos años”, explica.
Ni siquiera los aranceles estadounidenses han alterado, por ahora, esa dinámica. “De momento no han causado efecto alguno. Están en torno al 15%, pero los clientes lo asumen”, señala Carrillo, que reconoce que las principales dificultades para exportar en 2025 no han sido comerciales, sino operativas: fletes caros, escasez de camiones, problemas para encontrar transporte adecuado y trabas burocráticas, especialmente en Europa, porque se trata de mover maquinaria de grandes dimensiones.
A medio plazo, Flymca aspira a consolidar el ritmo de crecimiento acumulado en los últimos tres años, aunque lanza una advertencia clara sobre el entorno regional en el que trabaja: “Faltan perfiles profesionales y, cuando los encuentras fuera y quieren venir, tienen enormes dificultades para acceder a una vivienda”.
Muy distinta es la posición de MBR (Mecánica Brañosera). La empresa de mecanizado y calderería mecanizada de Reinosa mantuvo en 2025 una facturación exterior similar a la de 2024, pero con un peso muy reducido en las ventas totales. “Nuestros principales mercados europeos no están en su mejor momento”, reconoce Jesús M. Mediavilla, que sitúa la principal barrera para crecer fuera no tanto en la demanda como en la falta de tiempo para salir a buscar clientes. Eso no impide que la compañía mire al exterior como una palanca de futuro. Para 2026, su objetivo es comenzar una estrategia de diversificación geográfica. “Desde España vemos oportunidades en la UE, Hispanoamérica o África”, apunta Mediavilla, que subraya que Cantabria es una región industrial con potencial, aunque penalizada por unas conexiones logísticas y aéreas más limitadas que Bilbao, Madrid o Barcelona.
En un escalón completamente distinto se sitúa la fábrica de BSH Electrodomésticos. La planta de Peñacastillo cerró 2024 con una facturación de 106 millones de euros y un peso de las exportaciones del 92%, porcentaje que en 2025 se ha elevado ligeramente hasta el 93%. “Este dato refuerza el carácter claramente internacional de la planta y su fuerte dependencia de los mercados exteriores”, resume su director, Luis Ferreruela. Sin embargo, el comportamiento de esos mercados no ha sido homogéneo. En 2025, Europa occidental ha mostrado signos de debilidad: Italia y Polonia han caído en torno al 5%, y Francia ha sido el país más afectado, con un mercado de electrodomésticos especialmente flojo. Solo Gran Bretaña ha ofrecido un ligero crecimiento.

Ante este escenario, la planta cántabra lleva ya varios años ajustando su estrategia. “Estamos focalizados en el desarrollo de producto orientado a mercados emergentes, para diversificar riesgos”, explica Ferreruela, citando países como India, Turquía, Sudáfrica, Emiratos Árabes Unidos o Ucrania, además de regiones como Australia, Nueva Zelanda y Sudamérica.
Los aranceles de EEUU no han tenido impacto directo, ya que la compañía decidió hace tiempo fabricar allí para ese mercado. De cara al futuro, BSH ve en el Puerto de Santander y en la línea feeder de contenedores una oportunidad para mejorar tiempos y costes logísticos, siempre que la región sepa aprovecharla para ganar competitividad internacional.
Más exportaciones, pero más incertidumbres
Textil Santanderina, por su parte, incrementó sus exportaciones por encima del 10% en 2025, más de lo que creció la facturación total. Las ventas exteriores ya representan el 70% de su negocio, frente al 67% del año anterior, y el 40% de esas ventas van a la UE. No obstante, su director de planta, Vicente Martínez, reconoce que “el sector textil está notando negativamente la debilidad de la demanda” en los principales países europeos. La respuesta de la compañía pasa por mantener sus líneas estratégicas: innovación de producto y apertura o refuerzo de mercados donde su presencia es menor.
En su caso, la política arancelaria estadounidense le afecta de forma indirecta al provocar “una mayor competencia de países que miran hacia Europa para compensar la pérdida de facturación en EE UU”.
Para 2026, prevé un ligero incremento de las exportaciones, aunque advierte de retos de fondo como la creciente regulación en sostenibilidad y ESG (ambiental, social y de gobernanza), los cambios geopolíticos y la necesidad de invertir en automatización, IA y talento cualificado.

Para el Grupo Fernández Jove, que tiene su principal actividad en el campo de la defensa, el pasado año también se saldó con un aumento de la facturación exterior, cuyo peso que pasó del 40% al 46%, con un protagonismo creciente de Italia dentro del mapa de destinos. El impacto de los aranceles estadounidenses ha sido limitado ya que la empresa no exporta al país norteamericano volúmenes significativos, pero la compañía ha optado por un enfoque más prudente en algunos países afectados por sanciones y restricciones comerciales impuestas por Trump, lo que ha obligado a ajustar la estrategia.
De cara a 2026, el Grupo Fernández Jove prevé que sus ventas al exterior crezcan otros cinco puntos más. La empresa hace hincapié en que “una de las principales fortalezas de Cantabria es la competitividad de sus costes laborales frente a otros países europeos” pero echa de menos un mayor apoyo institucional y advierte que para las empresas exportadoras es una limitación “el reducido número de conexiones del aeropuerto para los desplazamientos comerciales”.
La fábrica Reinosa Forgings & Castings (RFC) es otra de las que se ven obligada a afrontar la creciente complejidad de los mercados internacionales. La compañía, especializada en forja, fundición y mecanizado de grandes piezas de acero, aumentó cerca de un 4% sus exportaciones en 2025. Aunque la mitad se concentran en el mercado europeo, el comportamiento ha sido desigual por países: Alemania –su principal destino– creció un 12%, e Italia, un 19%; mientras que Francia y Finlandia retrocedieron ligeramente y sus ventas en Reino Unido sufrieron una caída del 34%. Para su CEO, Borja Lambea, 2025 ha sido “un año complicado de entender” por los efectos directos e indirectos de los aranceles y el proteccionismo.
Los mercados internacionales se han convertido en una mesa de billar en donde los imprevisibles movimientos de Trump provocan las carambolas más inesperadas. “Lo que pasa en Estados Unidos te puede afectar indirectamente en Singapur a través de Francia”, resume Lambea.

Aunque sus ventas en EEUU han crecido un 19%, son aún muy modestas y la estrategia de expansión en el país se ha ralentizado. En cambio, Canadá se ha convertido en una gran oportunidad, con un crecimiento del 68%. A pesar de todas las incertidumbres, la fábrica campurriana continúa creciendo en el exterior y confía en mejorar este año los resultados de 2025, con la exportación como principal sostén.
Lambea está convencido de que uno de los principales condicionantes del comercio exterior cántabro en los próximos años no está fuera sino dentro: “El talento es una de las grandes preocupaciones en general y la mayoría de las regiones y empresas lo tenemos identificado como clave y motor de crecimiento”, señala, y advierte de que Cantabria no puede quedarse atrás en esa carrera, porque en estos momentos el mercado internacional presenta opciones muy abiertas: “La gran oportunidad es aprovechar el crecimiento exponencial alrededor de las necesidades que están generando tanto la inteligencia artificial como la descarbonización. Al ser nuevas oportunidades, en principio están abiertas para todos”.




