El fin de la cultura de la dieta

La alimentación saludable desplaza a la prohibición

La dieta del pomelo, la de la alcachofa o, incluso, otras más estrafalarias como la del jarabe de arce se han presentado hasta ahora como las únicas fórmulas efectivas para conseguir un objetivo soñado por muchos: perder peso. En la cultura del régimen, se establecen pautas muy estrictas sobre qué alimentos comer o cuáles no, lo que, en muchas ocasiones, requiere esfuerzos draconianos.

No obstante, desde hace unos años y en paralelo a un mayor interés de la población por cuidar su salud, la nutrición ha ido experimentando un cambio de enfoque.

Los profesionales y muchos usuarios han tomado conciencia de que en el peso intervienen otros factores que no se limitan solo a la ingesta de calorías.

Profesionales como Alfredo Andreu (@habito.nutri en redes sociales), nutricionista de origen aragonés que ejerce desde Cantabria a través de un modelo de consultas online, ya han adoptado esta nueva perspectiva a la hora de aconsejar y acompañar a sus pacientes.

“Una dieta –pónle el nombre que quieras– puede implicar una experiencia muy negativa de restricción, y esto puede traducirse en la recuperación del peso perdido y sensación de cansancio”, explica Andreu.

“Muchas personas desarrollan un gran miedo hacia la alimentación, quieren mejorar sus hábitos, pero encarar un proceso de cambio les recuerda a la dieta y acaban fracasando”, desgrana el joven nutricionista, que hace énfasis en “sacar de la mente del paciente la connotación negativa de la dieta” y lograr que la persona adopte una alimentación saludable sin pasar hambre. ”Perder peso es una batalla que empieza en la cabeza”, añade el experto, y subraya que en torno al 80% de las dietas acaban fracasando.

Auge de los profesionales

La nueva forma de concebir la nutrición coincide con la mayor preocupación por llevar un estilo de vida más saludable, especialmente entre las nuevas generaciones.

“La esperanza de vida está mejorando, y la gente se preocupa más por vivir más y mejor”, reflexiona el nutricionista afincado en Cantabria. Esto ha llevado a que  cada vez más personas decidan acudir a profesionales, algo que los nutricionistas también han notado.

“Hoy se acepta mejor la necesidad de ayuda, igual que acudimos a un psicólogo, también a un profesional de la nutrición. Hay mayor percepción de que es importante”, apunta Andreu, que señala la franja de edad de entre 30 y 50 años como el grueso de sus pacientes.

Cuidar la alimentación más allá de perder peso

Pese a que la perdida de peso es aún el principal motor para acudir al nutricionista —más del 15% de españoles sufren obesidad—, ya no es el único. La visión sobre la alimentación se ha ampliado y se relaciona, de forma directa o indirecta, con muchas enfermedades, como algunos tipos de cáncer, apneas del sueño o problemas óseos, entre otras reconocidas por la Organización Mundial de la Salud. Este conocimiento más profundo sobre los problemas alimentarios ha desembocado en una mayor especialización.

Hoy es posible encontrar nutrición adaptada a las mujeres —como los ciclos hormonales, la mayor presión psicológica, la menopausia o el posparto—, o  al ámbito deportivo, una de las más demandadas.

“La alimentación y la suplementación, con cabeza y control, mejoran mucho los parámetros en el deporte”, confirma Andreu. Estos beneficios ya eran bien conocidos en el deporte de élite y poco a poco han ido calando entre el gran público que busca optimizar los resultados de su práctica diaria.

Muchos gimnasios ofertan los servicios de nutricionistas como reclamo, y no pocos profesionales han encontrado allí su especialización, que se ha convertido a día de hoy en una auténtica mina para el sector.

Begoña Cueli

Suscríbete a Cantabria Económica
Ver más

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Escucha ahora   

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, considere ayudarnos desactivando su bloqueador de anuncios