El armador del crucero que está en Astander traerá hasta 400 trabajadores para concluirlo

Muchos proceden de Polonia, Finlandia y de su astillero gallego

Hasta 400 trabajadores foráneos (muchos de ellos polacos y finlandeses) pueden llegar a Cantabria para terminar el crucero de superlujo ‘Evrima’, que se encuentra en Astander, contratados no por el astillero sino por el armador del barco. Se trata de un personal especializado, que en parte ya prestaba sus servicios en Vigo, mientras se construía en los astilleros Hijos de J. Barreras. A pesar de que el barco tenía contratados varios cruceros este verano, hasta el momento no se ha hecho ningún trabajo en él, pero ahora la naviera parece dispuesta a conseguir que esté acabado para noviembre.


Cruise Yacht, propietaria del astillero vigués Hijos de J. Barreras y del crucero de ultralujo que estaba construyendo en aquellos diques, decidió enviarlo en marzo a Astander para las tareas de pintura y retornarlo de nuevo a Vigo donde se rematarían los trabajos, pero si en algún momento fueron esos sus planes, han variado sustancialmente. La compañía, que pertenece al grupo hotelero Ritz-Carlton, ha buscado afanosamente alojamientos en varios hoteles de prestigio de Santander para varios cientos de personas (400, según algunas fuentes) que vendrán a concluir el barco en Astander, donde hasta ahora ha permanecido sin ninguna actividad.

El ‘Evrima’ a su salida de los Astilleros Barreras, para ser terminado en Astander.

Muchos de los trabajadores que van a llegar son nórdicos y polacos. La empresa armadora, que se limita a alquilar las instalaciones de Astander y, quizá, las tareas de pintado, tiene contratos con tres empresas finlandesas. Son la consultora MK Naval, especializada en hidrodinámica y estabilidad de buques; Bluetech, que se encarga del control de pesos e Intech Marine Service, que busca personal especializado en el mercado internacional y ya había contactado con una cuarentena de trabajadores polacos, en su mayoría especializados en tuberías.

También se desplazan a Cantabria decenas de operarios de empresas gallegas que ya estaban trabajando en el barco en Vigo, como Team Electric, Urkira Marín y del propio astillero J. Barreras.

Estos movimientos no son inusuales en el sector. Hay que tener en cuenta que, antes de ser trasladado a Astander, en el barco han estado trabajando hasta 800 personas de industrias auxiliares.

El masivo desplazamiento de trabajadores a Cantabria durará hasta noviembre, cuando presume que el barco quedará concluido. La compañía armadora ha tenido que devolver el dinero de los pasajes a los clientes que ya habían hecho reservas para las primeras travesías por el Mediterráneo, a lo largo de este verano, y en su reprogramación aparece la fecha del 10 de noviembre como primera salida, pero ya en aguas del Caribe, donde se suelen hacer las campañas de invierno.

Desbloqueada la financiación

La construcción de este crucero ha estado jalonada por un rosario de complicaciones, pero en este momento parece encarrilada, después de un enorme sobrecoste. El barco fue contratado en 250 millones de euros y a día de hoy supera los 330 millones.

El barco iba a costar 250 millones y ya supera los 330

Hijos de J. Barreras por fin ha conseguido desbloquear unos fondos vinculados a la fórmula fiscal tax lease, que Bruselas cuestionaba, lo que le permitirá cancelar un crédito sindicado por valor de 43 millones de euros y sus intereses, además de pagar lo que debía a sus empresas auxiliares.

Eso no aclara el futuro de otros dos proyectos parecidos que tenía entre manos el astillero y que algunas fuentes también aseguraban que se trasladarían a las gradas de Astander.

Los cruceros de superlujo

La construcción del barco, denominado ‘Evrima’, se inició en 2019 y es uno de los pocos cruceros realizados en España, a pesar de que el país aspira a entrar en este mercado de alto valor añadido y extraordinariamente boyante hasta que comenzó la pandemia. Todo resulta mucho más incierto ahora, aunque se supone que se va a recuperar la demanda de viajes y, por tanto, no decaerán los encargos de nuevos buques.

En estas infografías de la naviera se puede apreciar el aspecto final del barco, como un megayate de superlujo, de una de las cubiertas, uno de los comedores y una suite.

Los cruceros de menor tamaño, como el ‘Evrima’ se dirigen a un mercado de lujo, ya que requieren una ratio de personal muy alta. En concreto, este buque de 190 metros de eslora y 26.500 toneladas de desplazamiento, solo transportará a 298 pasajeros pero para ello necesitará 246 tripulantes. 

Los cruceros más grandes del mercado, que tienen más de 200.000 toneladas de arqueo,pueden llegar a transportar 6.700 pasajeros (para este año se preparaba la botadura de uno de 9.000) con unos 2.200 trabajadores a bordo, tres veces menos tripulantes por usuario, lo que les permite ofrecer precios mucho más populares, pero sin ofrecer exclusividad.

Los otros encargos

Las peripecias del ‘Evrima’ probablemente hayan quitado al armador el interés por otros dos cruceros que pensaba construir de este estilo, el primero de ellos firmado en 2019 dentro del plan de viabilidad que presentó al hacerse cargo del astillero vigués. En los últimos meses ha vinculado el futuro de la factoría al sector eólico, sin mencionar tampoco qué ocurrirá con el encargo de dos cruceros realizados por la naviera noruega Havila, de los que se han hecho los cascos, que serán vendidos o desguazados, ya que están ocupando las instalaciones.

Hará cruceros de superlujo y prácticamente requerirá un tripulante por cada pasajero

Cambiar de actividad es un proceso complejo, no tanto por el hecho de tener que modificar el perfil comercial y el de su propio personal sino por la pérdida de capital que supone. El astillero había hecho grandes inversiones para adaptarse a la construcción de cruceros, un gasto que no es posible amortizar con un solo barco.

La complicada situación de Barreras parecía completamente despejada hace ahora un año, cuando bancos, accionistas y Cruise Yatch 1, la armadora de The Ritz Carlton, firmaba el acuerdo de reestructuración de la deuda y la compañía norteamericana se quedaba con el 75,5% de las acciones del astillero que estaban en manos de la petrolera mexicana Pemex y de la sociedad Albacora. El nuevo propietario decidía, además, asumir el sobrecoste que había causado su crucero ‘Evrima’.

Hoy, el astillero negocia con el Gobierno un rescate público, como ya sucediera en el pasado, cuando la construcción de dos plataformas off shore lo llevó a la ruina y el INI salió en su ayuda.

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