El acero, de la escasez al exceso

La presión china y la caída de precios también es un desafío para Cantabria

Las acerías son estratégicas para cualquier país pero su futuro es incierto. Después de vivir momentos de éxtasis como consecuencia de la pandemia y del comienzo de la guerra de Ucrania, cuando los precios del acero llegaron a triplicarse, su situación es preocupante. La demanda de acero ha descendido y los excedentes mundiales no dejan de crecer. La invasión del producido en China, con precios sospechosamente bajos, pone en peligro las inversiones de descarbonización que se le han exigido a la industria siderúrgica europea y su propia continuidad. El problema se traslada poco a poco a todo el sector metalúrgico y eso puede ser crítico en Cantabria, una comunidad donde supone entre el 40% y el 45% de todo su ámbito industrial.


Pocas empresas reflejan mejor las tensiones de la economía global que las vinculadas al acero. Durante décadas fueron el termómetro de la industrialización. Hoy se ha convertido en el mejor ejemplo de cómo la globalización, la política comercial, la transición energética y la geopolítica pueden alterar por completo las reglas del mercado.

El sector siderúrgico español, y especialmente el cántabro, atraviesa un momento decisivo. Tras el espectacular ciclo alcista que siguió a la pandemia, los fabricantes europeos han pasado a enfrentarse a una descomunal combinación de problemas: caída de la demanda, sobrecapacidad mundial y una competencia china cada vez más agresiva. Un cóctel que pone en peligro la viabilidad de parte de la industria europea y sus miles de empleos.

La pandemia provocó una situación inédita. Durante 2020 muchas acerías redujeron producción ante el desplome de la actividad económica. Sin embargo, cuando la economía mundial comenzó a reactivarse, en 2021, la demanda se disparó mucho más rápido de lo previsto.

La construcción, la automoción, los electrodomésticos, la maquinaria industrial y las infraestructuras reclamaban enormes cantidades de acero en un contexto de cadenas logísticas colapsadas y dificultades para aumentar la producción.

Los precios alcanzaron máximos históricos. En algunos productos siderúrgicos europeos llegaron a triplicarse con respecto a los niveles previos a la pandemia.

Las empresas del sector aprovecharon la coyuntura para disfrutar de unos márgenes excepcionales y muchas presentaron beneficios récord, pero aquella situación duró poco. A partir de 2022 varios factores alteraron completamente el mercado: la construcción se ralentizó, el consumo industrial perdió fuerza y la economía china empezó a mostrar síntomas de agotamiento, especialmente en el sector inmobiliario.

Por si eran pocas las sombras que se cernían sobre las acerías europeas, Trump prácticamente les cerró las puertas de EE UU con sus aranceles, y se trata de un mercado al que los fabricantes españoles enviaban 250.000 toneladas cada año.

El resultado fue una brusca desaceleración de la demanda mundial de acero y un sálvese quien pueda.

Roberto González, consejero delegado del grupo Tirso y presidente de la Unión de Almacenistas de Hierros de España (UAHE), una asociación profesional con más de 115 años de historia que representa a casi 200 distribuidores y transformadores de acero de todo el país, reconoce que el problema afecta a toda la cadena de valor del acero pero, por primera vez, es optimista, tras reaccionar Bruselas con la entrada en vigor el pasado 1 de julio de un nuevo sistema de defensa comercial. Aunque insuficiente, considera que es un giro proteccionista sin precedentes.

También ha sido la primera vez que Eurofer (asociación de fabricantes de acero de Europa) y Eurometal (asociación de distribuidores, centros de servicios y empresas de import-export relacionadas con el acero), en la que González ostenta una de las vicepresidencias, trabajan juntas para defender en la UE a toda la cadena de valor del acero.

La unión hace la fuerza y ya se esta trabajando en proteger los “derivados del acero”, los transformados que entran en Europa sin aranceles. Alrededor de 30 millones de toneladas que los fabricantes europeos dejan de producir cada año y que, por lo tanto, generan un problema anexo de desindustrialización en toda la cadena.


El nuevo escudo europeo frente a la avalancha de acero chinoEl nuevo escudo europeo frente a la avalancha de acero chino

Europa ha aumentado los aranceles al acero chino para tratar de salvar la fabricación interna.

La preocupación por la supervivencia de la siderurgia europea ha llevado a Bruselas a adoptar un giro proteccionista sin precedentes. Desde el 1 de julio, la UE ha puesto en marcha un nuevo sistema de defensa comercial que sustituye a las medidas de salvaguardia vigentes desde 2018.

El objetivo es impedir que Europa se convierta en el destino natural de los excedentes de acero que no pueden absorber otros mercados y que proceden, en gran medida, de la gigantesca sobrecapacidad productiva china.

La principal novedad es una reducción drástica de las cuotas de importación libres de aranceles. El volumen de acero que podrá entrar en la Unión Europea sin pagar recargos cae hasta las 18,3 millones de toneladas anuales, un 47% menos que las cuotas existentes en 2024.

Cuando esas cuotas sean superadas, el arancel aplicable pasará del 25% actual al 50%, una medida diseñada para desincentivar la entrada masiva de acero a bajo precio y evitar que las empresas europeas tengan que competir con productos procedentes de países donde existen importantes subvenciones públicas o menores exigencias ambientales.

Otra modificación relevante es la introducción del principio denominado «melt and pour». Los importadores deberán acreditar dónde fue fundido y colado originalmente el acero, dificultando así una práctica frecuente en los últimos años: que acero producido en China sea sometido a transformaciones mínimas en terceros países para maquillar su origen y esquivar las barreras europeas.

Bruselas considera que estas medidas son imprescindibles porque la industria siderúrgica europea está en niveles de actividad muy inferiores a los que podrían garantizar su supervivencia. La Comisión Europea sostiene que sin una protección reforzada la presión de las importaciones seguiría deteriorando los precios y el sector no podría afrontar las inversiones estratégicas para su descarbonización.

Para regiones industriales como Cantabria, donde empresas como Global Steel Wire o Sidenor dependen de la competitividad del acero europeo, el nuevo marco comunitario supone una noticia largamente esperada.

El sector confía en que la reducción de las importaciones y el endurecimiento de los controles permitan estabilizar los precios y recuperar parte del mercado perdido frente a los productores extracomunitarios. No obstante, eso no va a evitar que durante los próximos años siga aumentando la sobrecapacidad mundial y que fuera de la UE se mantengan unos precios que a Europa le hacen muy difícil exportar.


Una montaña de acero sobrante

Si existe una palabra que explique la situación actual del sector es «sobrecapacidad». China genera más de mitad de la producción mundial de acero, ya que durante años acumuló una gigantesca capacidad industrial para abastecer su crecimiento urbano e inmobiliario.

Cuando la crisis de su sector inmobiliario redujo drásticamente la demanda interna, esa estructura industrial no podía reajustarse de la noche a la mañana y buscaron salidas en el exterior. Una avalancha de acero que ha ido creciendo año tras año y que en el 2025 subió un 20,4% con relación al 2023.

El cántabro Roberto González, presidente de la Unión de Almacenistas de Hierros de España (UAHE), durante la reciente convención Steel Net Forum Iberia, celebrada en Santander, en la que también intervino Alexander Julius, presidente de la gran patronal europea Eurometal.

La magnitud del problema queda reflejada en las previsiones internacionales. La sobrecapacidad mundial podría alcanzar los 745 millones de toneladas en 2028, una cifra tan descomunal que supera ampliamente la producción anual de todos los países de la OCDE. Lo sorprendente en que la capacidad instalada continúa creciendo en el mundo. Y cuando sobra oferta, los precios bajan.

Las empresas que necesitan mantener sus fábricas en funcionamiento reducen márgenes y venden más barato. Esto genera una espiral que termina afectando especialmente a los productores con mayores costes laborales, los europeos.

La paradoja europea

La siderurgia de nuestro continente se enfrenta a una paradoja. Produce algunos de los aceros de mayor calidad del mundo y cuenta con elevados estándares tecnológicos y medioambientales, pero soporta unos costes muy superiores a los de sus competidores asiáticos.

La energía es uno de los factores de desventaja. Las acerías europeas pagan electricidad y gas considerablemente más caros que muchos productores asiáticos o americanos. A ello se añaden las exigencias derivadas de la descarbonización y el sistema europeo de derechos de emisión.

La transformación del acero también se ve afectada por la evolución de los precios. Nadie se libra de la saturación del mercado.

La consecuencia es que fabricar acero en Europa resulta cada vez más caro, en un momento en que los precios internacionales están sometidos a una fuerte presión bajista.

Afortunadamente, Unión Europea ha comenzado a reaccionar. Bruselas ha endurecido las medidas de defensa comercial, incrementando las investigaciones antidumping y limitando las importaciones procedentes de países con exceso de producción, especialmente China.

Los mercados han acogido con entusiasmo estos nuevos aranceles, con fuertes subidas en bolsa de los fabricantes europeos, pero la eficacia de estas medidas sigue siendo objeto de debate. Lo competidores asiáticos ya han demostrado anteriormente su habilidad para entrar por todos los resquicios.

Una potencia siderúrgica de tamaño medio

España ocupa una posición relevante dentro de la siderurgia europea. Aunque lejos de gigantes como Alemania o Italia, tiene una importante capacidad productiva.

Los fabricantes españoles han intentado diferenciarse mediante aceros especiales, inoxidables, componentes para automoción, energía, ferrocarril o aplicaciones industriales avanzadas. Aún así, la presión competitiva es evidente. Las dificultades del mercado europeo han afectado a la rentabilidad de buena parte del sector y han obligado a numerosas compañías a revisar inversiones o buscar nuevos nichos de actividad.

Cantabria: una tradición siderúrgica centenaria

Dentro del panorama nacional, Cantabria ocupa una posición singular. La región cuenta con una larga tradición metalúrgica vinculada históricamente a la minería, la transformación de metales y la producción de acero.

El sector del metal representa entre el 40% y el 45% del PIB industrial cántabro y genera más de 35.000 empleos directos e indirectos, lo que da una idea de su importancia estratégica para la comunidad.

Aunque se trata de un sector muy diversificado, varias de sus principales empresas están directamente relacionadas con el acero, como Global Steel Wire, perteneciente al grupo Celsa, la planta de Sidenor en Reinosa, especializada en aceros especiales de alta calidad o su vecina Reinosa Forgings&Castings, productora de grandes piezas forjadas.

GSW fabrica y comercializa una gama de productos de acero, incluidos alambrón, cables y sogas. Sus cables de acero de alta calidad se utilizan ampliamente en la industria automotriz, así como en muelles para colchones.

Estas compañías forman parte de cadenas de suministro internacionales vinculadas a sectores como automoción, energía, naval, maquinaria industrial o infraestructuras.

La planta de Sidenor en Reinosa es un buen ejemplo de las contradicciones del momento actual. Por una parte, la especialización en productos de alto valor añadido le ha permitido mantener actividad en un entorno extremadamente competitivo. Por otra, la caída de los pedidos en algunos segmentos tradicionales le ha obligado a realizar ajustes.

La compañía ha decidido concentrar en Reinosa parte de la producción que realizaba en su planta de Azkoitia. Esta vez. Cantabria ha salido bien parada, pero podía haber ocurrido lo contrario, y esa concentración evidencia la necesidad de constantes adaptaciones que afronta el sector.

¿Por qué preocupa tanto la caída de precios?

A simple vista podría parecer que un acero más barato empuja la economía, y efectivamente muchos sectores se benefician de esos menores costes de materias primas. Sin embargo, cuando la caída de precios se produce por un exceso estructural de oferta y una competencia subvencionada, las consecuencias pueden ser más complejas.

Se genera una competencia difícilmente sostenible para las acerías europeas que operan con criterios de mercado. La reducción continuada de márgenes limita la inversión, dificulta la innovación tecnológica y pone en riesgo el empleo.

Además, depender excesivamente de suministros externos en materiales básicos puede convertirse en un problema de seguridad nacional en un contexto geopolítico cada vez más incierto.

Menos volumen y más especialización

Europa difícilmente volverá a competir con Asia en volúmenes de acero. La batalla se librará en otro terreno: aceros especiales, productos de alta calidad, procesos descarbonizados y soluciones para industrias tecnológicamente avanzadas.

Cantabria parte con cierta ventaja en este escenario. Sus principales instalaciones están más orientadas a productos especializados que a la fabricación masiva de acero básico. Esa especialización puede convertirse en un factor diferencial frente a la competencia de bajo coste.

No obstante, la transición no será sencilla. La industria deberá afrontar inversiones multimillonarias para reducir emisiones, mejorar su eficiencia energética y adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias. Al mismo tiempo, tendrá que competir con productores que continúan expandiendo su capacidad y que cuentan con importantes apoyos públicos.

Suscríbete a Cantabria Económica
Ver más

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Escucha ahora   

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, considere ayudarnos desactivando su bloqueador de anuncios