SEG Automotive asegura su futuro al colocar sus motores de hibridación en el Grupo Volkswagen
La planta se lanza a desarrollar los equipos de impulsión para los coches eléctricos puros
La fábrica SEG Automotive de Treto tendrá que ampliar la ‘sala limpia’ que creó para la nueva producción electrónica. La decisión de vincular la planta cada vez más a la movilidad eléctrica no solo ha cuajado sino que las expectativas son crecientes. Con clientes como la corporación Stellantis y el reciente acuerdo con el Grupo Volkswagen, la producción de su motor-alternador de 48 Voltios para vehículos híbridos y microcoches eléctricos se duplicará el próximo año. Quedará así compensada la progresiva decadencia de los alternadores que han sido la razón de ser de la planta desde que se creó en 1962. Pero su propuesta en el campo de la movilidad eléctrica es mucho más ambiciosa, al extenderse a los vehículos comerciales de todo tipo, motos, bicicletas e, incluso, a los coches eléctricos puros, para los que ha empezado a desarrollar todo el mecanismo de impulsión.
Pocas veces una fábrica ha arriesgado tanto como la planta de SEG Automotive en Treto. La antigua Robert Bosch dependía prácticamente de un solo producto, los alternadores, y la decisión de la Unión Europea de poner punto final a la construcción de coches con motores de combustión a partir de 2035 dejaba su futuro en entredicho. Su BRM –un alternador-motor de 48 voltios para los coches híbridos– era una solución temporal hasta esa fecha, en que solo se admitirá la fabricación de coches eléctricos puros, pero los planetas parecen aliarse ahora a su favor: Úrsula Von der Layen ha cedido a la presión de los fabricantes para volver a valorar si es factible la fecha en la que dejarán de producirse coches de combustión en Europa, y la planta de Treto ha conseguido que el Grupo Volkswagen incorpore su motor eléctrico auxiliar a sus híbridos, lo que le supondrá la venta de 490.000 unidades al año.
Al mismo tiempo, la fábrica se ha lanzado a una ambiciosa ampliación de su cartera de productos. Además de encontrar nuevas utilidades en el campo de la movilidad eléctrica para los que ya tiene, está decidida a desarrollar el equipo de impulsión de los coches eléctricos puros. De esta forma, pasa de un producto que parecía tener fecha de caducidad, el BRM de 48V (al menos en los automóviles), a productos de vida indefinida.
Iñaki Calvo, Dirigente del Año de la Industria de la Automoción

AutoRevista, una publicación de referencia en el sector de automoción, ha concedido a Iñaki Calvo, director de la planta de SEG Automotive en Treto, el premio Dirigente del Año de la Industria de Automoción en la categoría de Proveedor. La revista reconoce “su sobresaliente gestión en la transformación y adaptación tecnológica de la factoría y el producto a las nuevas demandas del mercado”. Añade que, tras una sólida trayectoria en Bosch, Calvo se encuentra al frente del proyecto de SEG Automotive en Cantabria desde hace casi siete años con resultados más que meritorios”.
Estos premios se conceden desde hace 35 años.
1,2 millones de BRM para 2026
El director de la planta, Iñaki Calvo ha protagonizado una reconversión arriesgada, para transformarla al campo de la electrónica, ya que el motor de 48 voltios va acompañado de un inversor, un módulo electrónico de control, un terreno en el que resulta muy difícil competir con los fabricantes asiáticos. SEG Automotive no solo lo ha conseguido con su nueva Sala Limpia sino que adapta este equipamiento a los pocos espacios libres que tienen los motores de los diferentes modelos de coches.

Para 2026 cuenta con fabricar, al menos, 1.300.000 de estos equipos, lo que unido a la producción tradicional de alternadores le proporcionará una facturación de 350 millones de euros, unos 50 más que este año
La progresiva pérdida de mercado de los alternadores, a medida que se popularizan los coches eléctricos, se compensa en la facturación de la fábrica con los motores de hibridación que, junto a su regulador electrónico, tienen un valor 2,5 veces superior. También está creciendo rápido su demanda. Si este año serán unas 700.000 las unidades vendidas, para el próximo espera llegar a 1,2 millones y cantidades crecientes hasta alcanzar los casi dos millones en 2032.
Para ello tendrá que seguir haciendo inversiones. La principal estará dedicada al recrecimiento de la nueva Sala Limpia, en la que se producen los equipos electrónicos. Si la primera costó 26 millones de euros, la ampliación requerá otros 16. Unas inversiones en las que SEG Automotive está contando con la ayuda del Ministerio para la Transición Ecológica y de Sodercan, a las que el director, Iñaki Calvo, concede mucha importancia (también el Ministerio le ha reconocido a él por los resultados). Tanta como al convenio colectivo que se firmó en 2020 con los sindicatos, tras no pocos tiras y aflojas, y que, en su opinión, ha resultado decisivo para poder transformar la fábrica.
Motorizaciones para bicis y motos
SEG Automotive ha ido ampliando su cartera de motores y unidades de control (VCU) al campo de los vehículos ligeros de tres y cuatro ruedas, e-bikes y scooters. Muestra de ello son las nuevas motos eléctricas que utiliza el servicio español de Correos, o el motor del Citroën AMI, un compacto urbano que no puede circular a más de 45 km/h (no necesita carnet), donde el BRM que aporta la factoría cántabra y su reductora son el corazón del coche, ya que no lleva otro mecanismo de impulsión. De la planta salen cada mes entre 4.000 y 5.000 equipos para este cuadriciclo francés.
En el terreno de las bicicletas ha desarrollado, además, un software que ajusta la potencia (hasta cuatro veces el par del pedalier) en función de la pendiente, de forma que el usuario no necesita regularla por sí mismo.
Un motor muy versátil
El BRM de 48 voltios ha demostrado ser muy versátil. Si en la hibridación su capacidad de recuperar energía permite reducir un 15% el consumo de combustible y las emisiones (lo que proporciona al vehículo la etiqueta eco, que permite circular por las zonas de bajas emisiones de las ciudades), también se puede utilizar en motos eléctricas, y en furgonetas o camiones. En este caso para funciones auxiliares, como mantener la refrigeración de su cargas mientras están detenidos.

Los muchos ensayos que se están realizando en la fábrica van a seguir ampliando su cartera de utilidades y productos, conscientes de que su mercado principal, el de los automóviles híbridos, tiene fecha de caducidad en 2035, si la UE no modifica las decisiones que ha tomado.
Desde la llegada de Trump al poder en EE UU han cambiado muchas cosas en el mundo, y las empresas europeas de automoción, que ya tenían la amenaza china sobre sus cabezas, se encuentran atrapadas por unas restricciones que marchitan cada día más sus expectativas. Entre los 20 modelos de coches eléctricos más vendidos del mundo 17 son chinos y tres Teslas, no hay ninguno europeo. Si nuestro continente se cierra a la posibilidad de seguir fabricando en la única tecnología en la que tiene liderazgo, la de combustión, el futuro de un sector que supone el 20% de la industria alemana (también de la cántabra) es incierto, y eso parece estar haciendo mella en la presidenta de la UE, un poco más abierta a revisar este mismo año ese objetivo.
Motores e inversores para coches eléctricos puros
Si la vida del motor de combustión y sus hibridaciones se alarga, será una buena noticia para la fábrica cántabra, pero ya se está preparando para el escenario previsto, que solo subsistan los eléctricos. Está profundizando en el montaje de componentes para inversores de alta tensión, lo que le permitirá entrar en el vehículo eléctrico puro. El motor es una tecnología más convencional que probablemente se haga en la planta húngara del grupo. El auténtico valor añadido está en esos inversores de 400 y 800 voltios. No requiere una evolución demasiado ambiciosa para la planta cántabra. En la actual Sala Limpia ya realiza dos de las tres capas electrónicas que llevan los del BRM, y su objetivo llegar aún más lejos, para incrementar la verticalidad de sus procesos productivos y ser más competitiva.

Realizar por sí misma casi todas las capas electrónicas haría de SEG Automotive el único fabricante europeo capaz de hacer los sistemas completos de propulsión (el motor, el inversor y la unidad de control del vehículo). Esto no solo le permitiría estar en todos los niveles de electrificación de pequeños y grandes vehículos sino que le abriría otros mercados muy amplios, como el de las pequeñas turbinas, los motores para drones o los que llevan los robots.
De esta forma, lo que al principio parecía una solución temporal para mantener viva una planta cuyos productos dejaban de tener demanda, se ha convertido en una oportunidad para multiplicar los mercados y una forma de hacer valer el know how que ya había acumulado en el campo eléctrico y el conocimiento que ha adquirido en los últimos años en el de la electrónica, algo que ha requerido mucho más personal cualificado, para desarrollar los nuevos componentes.
Desde la pandemia, Europa ha sido consciente de los problemas que plantea su dependencia absoluta de terceros, especialmente de Asia, en estos campos estratégicos, y SEG Automotive quiere demostrar que se puede evitar esa dependencia. La propia fábrica la ha sufrido recientemente, cuando Trump quiso imponer unos aranceles disparatados a los productos chinos y China reaccionó bloqueando temporalmente la exportación de tierras raras, imprescindibles para los imanes que llevan sus motores.



