Los proyectos energéticos empiezan a desatascarse
La carga burocrática y la densidad de afecciones que tiene el territorio cántabro complican extraordinariamente cualquier desarrollo

Hace mucho tiempo que en Cantabria no se hacen grandes inversiones en el campo de la energía y, en parte por ese motivo, se avecina un despliegue histórico: se está concluyendo el primer gran parque eólico, con una inversión de 120 millones de euros; hay al menos otros seis parques de aerogeneradores cerca de la autorización definitiva; Repsol ultima los trámites para iniciar la repontenciación de la central de Aguayo, en lo que gastará casi 800 millones; Solvay empleará otros 250 en cambiar una de sus grandes calderas; se tramita una gran planta de biometano en Hazas de Cesto y otra de hidrógeno en Sniace; muchas empresas están instalando placas solares para autoconsumo… El Gobierno cántabro ha asegurado que la región va a multiplicar por cinco su capacidad de generación, pero cada proyecto ha de atravesar antes un rosario de dificultades en las que muchos quedarán atrapados para siempre.


En un territorio tan cuajado de viviendas, actividades y valores naturales como Cantabria este proceso resulta especialmente complicado. Cada aerogenerador instalado ha sido todo un triunfo y no resultará nada fácil completar los 700 Mw que el Gobierno regional está dispuesto a autorizar. Si la 
Recogiendo el malestar que provocan las líneas de evacuación que atravesarán los valles (mayor aún del que generan los molinos) el Gobierno de Cantabria ya ha informado de manera desfavorable el proyecto eólico Briesa, promovido por la empresa Tesera Energía los términos municipales de Espinosa de los Monteros y Merindad de Montija, ambos de Burgos, cuya infraestructura de evacuación recorrería los municipios cántabros de Vega de Pas, Villacarriedo, Saro, Santa María de Cayón, Penagos, Villaescusa y El Astillero hasta entregar la energía proporcionada por sus 90 megavatios de potencia en la subestación de El Astillero.
En este caso, el Gobierno cántabro ha tomado el proyecto con cierta distancia, al encontrarse en una comunidad ajena, pero es evidente que no hará lo mismo con las líneas de evacuación de los parques que él mismo va aprobando y que también suscitarán protestas.
La generación crecerá cinco veces más que el consumo
Aunque las subestaciones de Cantabria aún pueden acoger más centros de generación, esas posiciones se agotarán muy rápido y ya están previstas al menos dos más. Pero no serán suficientes. “En los próximos años, Cantabria va a multiplicar por cinco la energía producida, contribuyendo y cooperando con la independencia energética de España y con la lucha contra el cambio climático”, aseguró recientemente el consejero de Industria, Eduardo Arasti, en un curso de la UIMP organizado por la eléctrica EDP.



Si todos llegan a la meta, en los próximos años se instalarán en la comunidad autónoma los 700 megavatios que permite el Plan de Sostenibilidad Energética de Cantabria y producirán 2.000 gigavatios hora, el equivalente al 53% del consumo eléctrico de Cantabria en 2024.
A esta aportación se le sumará el proyecto de ampliación de la central hidroeléctrica de bombeo de San Miguel de Aguayo, un gigantesco almacén de energía que no aporta capacidad neta de generación al sistema eléctrico pero sí es vital para mejorar su gestión, dado que da salida a los excedentes nocturnos de las centrales nucleares, que no paran. También será una solución para evitar que una excesiva concentración de energías renovables en algunos momentos del día desestabilice la red. “Si antes del apagón, Aguayo era estratégica, ahora es, además, urgente”, subrayó Arasti en esa jornada y recordó que el proyecto ha sido declarado de Interés Europeo.

También repuntará la cogeneración industrial, que en 2019 aportó 1.583 gigavatios hora en Cantabria y en 2024 tan solo 126,5. Esta disminución del 92% ha sido consecuencia, según el consejero “de que desde 2012 no se han convocado subastas de potencia para la cogeneración, lo que impide que las cogeneradoras perciban la retribución regulada, sin la cual dejan de ser rentables”.



