La transición de los casinos físicos al juego online en España

Durante décadas, el casino en España estuvo ligado al establecimiento: mesas, máquinas, personal de sala y visitantes que debían desplazarse hasta el local. Internet no eliminó ese modelo, pero sí modificó el reparto de la actividad.
Para comparar ambos canales en condiciones similares, conviene centrarse en la actividad de casino durante 2024. Ese año, el casino online regulado generó 730,71 millones de euros de GGR, un 16,96 % más que en 2023, según la DGOJ. Por su parte, el Anuario del Juego en España 2025 sitúa el GGR de los casinos presenciales en 410,8 millones, un 3,8 % más que el año anterior. El canal físico avanzó, aunque a una velocidad inferior.
De la legalización de los casinos a un mercado con dos regulaciones
El Real Decreto-ley 16/1977 inició la legalización del juego en España y abrió el camino para el desarrollo regulado de los casinos. Con la descentralización, la regulación de los establecimientos presenciales quedó principalmente en manos de las comunidades autónomas.
El juego online se organizó más tarde y sobre una base distinta. La Ley 13/2011 estableció el marco para las actividades de ámbito estatal, incluidas las desarrolladas mediante canales electrónicos como las tragaperras online. La DGOJ asumió la concesión de licencias, la supervisión del mercado estatal y la protección de los participantes.
Esta separación explica por qué las cifras no proceden del mismo sistema. Los datos online son publicados por la DGOJ, mientras que el anuario sectorial consolida información autonómica y empresarial. Este último, contabilizó 56 salas en 2024 bajo una clasificación que incluye casinos, salas anexas o satélite y otros establecimientos autorizados a ofrecer juegos de casino.
El crecimiento ya no se reparte por igual
El conjunto del juego online estatal alcanzó 1.454,59 millones de euros de GGR en 2024, un 17,61 % más que en 2023. Dentro de ese total, el casino aportó 730,71 millones y representó el 50,23 %.
En el canal presencial, los 410,8 millones se repartieron entre máquinas instaladas en casinos, con el 53,1 %, y mesas de juego, con el 46,9 %. Las salas recibieron algo más de 4,5 millones de visitas en 2024, según el Anuario del Juego en España 2025. El establecimiento conserva actividad, pero depende del flujo de visitantes de una manera que no se reproduce en el entorno remoto.
La pandemia coincidió con una aceleración del casino digital, aunque los datos no permiten atribuirla a un traslado desde el canal presencial. Según las memorias anuales de la DGOJ, en 2020, el GGR total del juego online aumentó un 13,70 %, mientras que el segmento de casino creció un 28,39 %. Un año después, el mercado online en su conjunto retrocedió un 4,17 %, pero el casino avanzó otro 16,07 %. Esta evolución muestra que la modalidad mantuvo su crecimiento más allá de los cierres temporales, sin demostrar que sus usuarios procedieran directamente de los establecimientos físicos.
¿Qué cambia cuando el juego pasa a una pantalla?
El traslado al entorno digital modifica tres condiciones operativas:
- Ubicación: la participación ya no requiere acudir a una sala concreta.
- Horarios: el acceso deja de estar vinculado a la apertura del establecimiento.
- Capacidad: la oferta no queda limitada por el número de mesas o máquinas disponibles en un local.
No son únicamente diferencias comerciales. Al reducir barreras físicas y temporales, también pueden aumentar la exposición al juego y exigen controles específicos. En el mercado estatal, el Real Decreto 176/2023 obliga a establecer mecanismos para detectar comportamientos de riesgo y contempla medidas relacionadas con límites, información, medios de pago, autoexclusión y autoprohibición.
En el casino físico, la visita crea una separación material entre la actividad y otros espacios cotidianos. En el entorno online, parte de esa separación desaparece, por lo que la supervisión se apoya más en los datos de la cuenta, la frecuencia de participación y los cambios en los patrones de gasto.
Los productos tradicionales también cambian de canal
El crecimiento digital no se basa únicamente en modalidades nuevas. Las máquinas de azar representaron el 64,62 % del GGR del casino online en 2024, equivalente a unos 472 millones de euros, y crecieron un 22,80 % interanual. La ruleta en vivo aumentó un 10,41 %, mientras que la convencional retrocedió un 8,46 %.
En el casino presencial, máquinas y mesas comparten un mismo espacio. En el entorno online, las primeras se integran en catálogos digitales. La ruleta en vivo vincula las apuestas electrónicas al resultado de una tirada realizada en una mesa real y exige acceso visual al entorno donde se desarrolla. Mantiene elementos físicos, aunque cambian la participación y la supervisión.
Dos canales con perfiles y funciones diferentes
La DGOJ señala que el 85,70 % de los jugadores online activos en 2024 tenía entre 18 y 45 años. Las fuentes oficiales no ofrecen un desglose nacional comparable para los visitantes de casinos físicos, de modo que no sería riguroso atribuirles automáticamente un perfil de mayor edad.
La transición española tampoco equivale al cierre del casino físico: en 2024 aumentaron tanto sus ingresos como sus visitas. Lo que cambia es la posición relativa de cada modelo. Las salas dependen de la experiencia presencial y del desplazamiento; el online concentra el crecimiento del GGR y la adaptación de productos tradicionales.
Más que una sustitución completa, el mercado muestra una diferenciación cada vez más clara. El casino físico conserva su función como espacio presencial de ocio, mientras que el online asume una parte creciente de la actividad y del desarrollo del sector.



