Cómo las pymes cántabras reducen hasta un 30% el coste de sus flotas
La mayoría de pequeñas empresas con vehículos comerciales siguen reparando averías cuando surgen, pero los datos demuestran que planificar el mantenimiento reduce los costes hasta un 30% y evita paradas que cuestan dinero. Según la Asociación Española de Transporte por Carretera, el mantenimiento representa entre el 25% y el 35% del gasto total de explotación de una flota. Sin embargo, estudios de Frost & Sullivan confirman que una estrategia preventiva puede recortar las averías graves hasta un 30%, con un retorno de inversión de hasta 5 euros ahorrados por cada euro gastado en prevención.
El problema es que mientras las grandes compañías de Cantabria trabajan con contratos de gestión integral, muchas pymes siguen operando sin sistema: cada conductor lleva su vehículo donde puede cuando algo falla, los recambios se compran a precio de calle y nadie lleva registro de cuándo se cambió cada componente. Esta desorganización se traduce en facturas inesperadas, vehículos parados y pérdida de contratos por incumplir plazos.
El coste oculto de las reparaciones de emergencia
Cuando una furgoneta se queda parada, el gasto no es solo el arreglo. Hay que sumar el pedido no entregado, el cliente perdido, el alquiler de sustitución y las horas perdidas. Los talleres especializados calculan que una reparación de emergencia cuesta entre tres y cinco veces más que el mismo trabajo planificado.
Distribuidores observan patrones claros: los componentes críticos como pastillas de freno registran picos de demanda en invierno y tras vacaciones de verano, cuando los vehículos regresan tras circular con sal y humedad. Esto revela que muchas empresas solo actúan cuando el problema ya está ahí.
Qué componentes requieren más atención
Los elementos que más desgaste sufren son frenos, neumáticos, filtros y aceite. Según AUTODOC, el filtro de aceite debe cambiarse junto con el aceite de motor. «Si es posible, se recomienda rellenar el filtro nuevo con aceite limpio antes de instalarlo», explican sus expertos técnicos. Esta práctica alarga la vida del motor y evita fallos prematuros.
Las pastillas de freno merecen atención especial. En vehículos comerciales urbanos, su vida útil puede reducirse a 20.000-25.000 kilómetros. Apurar su cambio puede dañar los discos, convirtiendo una factura de 80 euros en una de 300.
Sobre discos de freno, AUTODOC es claro: Los mejores discos de freno son aquellos que se adaptan correctamente a las necesidades del vehículo y del tipo de conducción, ofreciendo seguridad, resistencia al desgaste y buena capacidad de disipación del calor. No existe un único “mejor disco” universal, sino que la elección depende del uso: urbano, deportivo, de carga, etc.
La solución: centralizar y planificar
Los expertos recomiendan dos medidas básicas. Primera, centralizar las compras: negociar con uno o dos proveedores, estandarizar marcas y obtener descuentos por volumen de hasta el 30%.
Segunda, auditorías semestrales: revisar todos los vehículos, anotar el estado de componentes críticos y programar intervenciones en los próximos meses. Para una pyme con cinco o diez vehículos, basta una hoja de cálculo con kilometraje, fechas de revisiones y cambios de componentes. Existen también aplicaciones gratuitas que envían alertas automáticas.
El primer paso es auditar el estado actual y crear un calendario simple de mantenimientos. Esto evita gastos imprevistos y mantiene la flota operativa cuando más se necesita.



