Arquitectura de autor y contexto urbano, la propuesta residencial del estudio arch.cat

Entre la recuperación patrimonial y la obra nueva, la firma liderada por Sergi Pujadó consolida un modelo de atelier enfocado en la calidad del habitar.
En el panorama arquitectónico actual, marcado a menudo por la estandarización y la producción masiva, surgen propuestas que reivindican el valor del proyecto a medida. Este es el espacio donde opera arch.cat, un estudio con base en Barcelona que ha logrado posicionarse mediante una filosofía clara: entender la arquitectura no como un producto industrial, sino como un oficio de «alta costura» aplicado al espacio habitable.
Bajo la dirección del arquitecto Sergi Pujadó, la firma ha desarrollado un lenguaje propio que combina la sofisticación del diseño contemporáneo con una lectura respetuosa del entorno. Lejos de imponerse, sus intervenciones buscan dialogar con la ciudad y con las necesidades específicas de quien la habita, priorizando siempre la luz, la materialidad y la experiencia espacial sobre la mera acumulación de metros cuadrados.
El concepto atelier: rigor y personalización
La identidad de arch.cat se aleja de la estructura de la gran consultora de servicios para operar bajo el concepto de atelier o taller de arquitectura. Esta distinción es fundamental para comprender su metodología: cada proyecto se aborda como un prototipo único, rechazando las soluciones genéricas en favor de una respuesta específica al lugar y al cliente.
El uso del dominio .cat no es casual ni puramente geográfico; actúa en su marca como una denominación de origen que vincula al estudio con la tradición del diseño de Barcelona, reconocida internacionalmente por su equilibrio entre vanguardia y artesanía. Desde esta plataforma, el equipo proyecta espacios que aspiran a perdurar, utilizando materiales nobles y texturas naturales que aportan calidez y carácter, huyendo de lo efímero.
Para arch.cat, el lujo no reside en la ostentación, sino en la calidad de vida: la entrada de luz natural, la fluidez entre estancias y el silencio logrado a través de un buen aislamiento son los verdaderos indicadores de una arquitectura de nivel.
Intervención en Gràcia: diálogo entre pasado y presente
Uno de los exponentes más claros de esta capacidad de adaptación es la reciente intervención del estudio en el barrio de Gràcia, en Barcelona. El proyecto destaca por su complejidad y por su sensibilidad urbana, al tener que resolver la convivencia entre distintas escalas y tiempos históricos en una misma manzana.
La actuación se articula mediante la combinación de tipologías diversas. Por un lado, la rehabilitación de un antiguo edificio industrial, cuyo cambio de uso ha permitido generar viviendas tipo loft. En esta pieza, el estudio ha optado por mantener la esencia fabril, respetando la volumetría original y poniendo en valor elementos estructurales que narran la historia del edificio.
Por otro lado, la intervención se completa con volúmenes de obra nueva que cosen la trama urbana. El diseño de estas piezas residenciales no busca el mimetismo, sino una integración armónica mediante el uso de una estética depurada y materiales que dialogan con las fachadas vecinas. El resultado es un conjunto que respeta la identidad del barrio de Gràcia mientras introduce estándares contemporáneos de habitabilidad y confort. La «mano» del arquitecto se percibe en la resolución de los encuentros y en el cuidado por el detalle, evitando la frialdad de la construcción especulativa.
Girona: escala residencial y confort técnico
Si en Gràcia el reto era la integración histórica, en el proyecto de la calle Barcelona, en Girona, el desafío ha sido la escala y la eficiencia. El estudio finalizó la dirección de ejecución de un edificio de 48 viviendas situado en un eje estratégico de la ciudad, cerca de la estación del AVE.
En este proyecto, arch.cat demuestra que la arquitectura de autor es perfectamente escalable a promociones de mayor envergadura. El diseño de las viviendas —que incluyen tipologías de dúplex y áticos— se ha centrado en maximizar el bienestar del usuario final. La distribución de los espacios interiores prioriza la amplitud y la luminosidad, elementos que a menudo se sacrifican en promociones de este tamaño.
Asimismo, el edificio incorpora criterios avanzados de sostenibilidad y eficiencia energética. Sin embargo, para el estudio, la tecnología no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para garantizar el confort térmico y acústico. La selección de materiales y sistemas constructivos responde a una lógica de durabilidad y bajo mantenimiento, asegurando que el edificio mantenga sus prestaciones y su estética a lo largo del tiempo. Es una arquitectura que funciona con precisión, diseñada para ser vivida.
La síntesis: creatividad con respaldo sólido
Lo que distingue a la trayectoria de Sergi Pujadó y a la marca arch.cat en el mercado es su capacidad para equilibrar dos mundos a menudo desconectados: la sensibilidad artística y la solvencia técnica.
Aunque arch.cat se presenta y actúa puramente como el «hemisferio creativo», centrado en la estética y la emoción del espacio, su ejecución se beneficia de un profundo conocimiento de la realidad constructiva y económica. A diferencia de estudios puramente teóricos, arch.cat proyecta sabiendo cómo se construye. Esta dualidad permite que sus diseños no sean solo visualmente impactantes, sino también viables y seguros.
El cliente percibe una marca que entiende sus necesidades emocionales —el deseo de un hogar único, el bienestar de su familia— pero que opera con una profesionalidad rigurosa. No es solo estética; es arquitectura con garantías.
En definitiva, arch.cat representa una vuelta a los valores fundamentales de la arquitectura: el diseño consciente, la atención al detalle y la creación de escenarios capaces de mejorar la vida de las personas. Ya sea en la rehabilitación de un patrimonio industrial o en la creación de nueva planta, el estudio firma cada proyecto con la convicción de que la arquitectura debe ser, ante todo, un refugio de calidad.



