Paprec compra Ascán Servicios Urbanos y pone bajo control francés una de las grandes empresas de Cantabria
La compañía francesa incorpora a casi 700 trabajadores y más de 40 millones de euros de facturación
El área medioambiental de uno de los principales grupos empresariales de Cantabria cambia de manos. Paprec, uno de los grandes grupos europeos especializados en reciclaje, gestión y valorización de residuos, ha formalizado la adquisición de Ascan Servicios Urbanos (ASU), la compañía que hasta ahora estaba vinculada al Grupo Sadisa y que tiene su sede central en Santander. La operación supone la entrada de uno de los mayores grupos europeos del sector en una empresa con casi tres décadas de trayectoria y una importante implantación en la gestión de servicios públicos.
ASU nació en 2018 como sociedad especializada del Grupo Sadisa para concentrar su actividad medioambiental, aunque sus orígenes se remontan mucho más atrás, a la trayectoria de Ascan en los servicios urbanos. Cuando se creó, la compañía gestionaba contratos en una docena de comunidades autónomas y daba servicio a más de seis millones de habitantes. Entre sus actividades se encuentran la recogida de residuos, la limpieza viaria, la limpieza de edificios, el mantenimiento de zonas verdes y la recogida selectiva.
La pérdida de Santander
La empresa cántabra perdió el contrato de recogida de residuos urbanos de Santander después de una larga polémica con el Ayuntamiento. Fue un duro golpe y tampoco pudo renovar los contratos para la limpieza de parte de la ciudad de Madrid que tuvo entre 2013 y 2021 en alianza con OHL. Una amplia zona de la capital de España que incluye los barrios de San Blas, Barajas, Hortaleza y Ciudad Lineal, en los que viven más de 600.000 vecinos.
En cambio, en los últimos meses, ASU ha renovado la recogida de basuras en el municipio de Adeje (Tenerife) por 105 millones y un periodo de tiempo de ocho años; ha sido adjudicataria del mismo de la recogida de basuras y la limpieza de las calles en el ayuntamiento madrileño de Manzanares del Real y ha conseguido una prórroga en la recogida de vidrio para Ecovidrio en 12 provincias españolas. Además, se ha adjudicado la limpieza en el Puerto de Gijón.
Sadisa mantiene el resto de actividades
La absorción de ASU incorpora a la estructura de Paprec cerca de 700 trabajadores y una facturación anual de más de 40 millones de euros.
La venta supone mucho más que un cambio accionarial. Para Sadisa significa desprenderse de una de sus áreas históricas de actividad después de haber convertido los servicios ambientales en una de las principales patas de un grupo diversificado que también mantiene intereses en construcción, canteras, cemento, inmobiliario y otras actividades.
Sadisa, surgido en su actual estructura en 1996 bajo el liderazgo de Santiago Díaz Díaz, había convertido el medio ambiente y los servicios urbanos en una línea de negocio con presencia creciente fuera de Cantabria.
Para Paprec, en cambio, la compra forma parte de una estrategia de crecimiento acelerado en España. El grupo francés desembarcó en el mercado español en 2022 y desde entonces ha construido una red que cubre la recogida, clasificación, tratamiento y reciclaje de residuos, además de la valorización energética. Con ASU, su negocio español se aproxima ya a los 400 millones de euros de facturación y a los 4.000 trabajadores.
La adquisición refuerza especialmente su posición en la cornisa cantábrica y Canarias, dos territorios donde ASU cuenta con una implantación relevante. Es también una operación coherente con el modelo de crecimiento de Paprec, que ha utilizado históricamente las adquisiciones para ampliar su presencia territorial y completar su oferta de servicios. El grupo nació en Francia en 1994 y ha crecido hasta convertirse en una multinacional con 18.000 empleados en once países y 3.500 millones de euros de facturación en 2025.
El presidente de Paprec, Mathieu Petithuguenin, ha definido España como uno de los mercados estratégicos para el desarrollo europeo del grupo. La incorporación de ASU permite a la compañía francesa ganar tamaño, contratos, trabajadores y conocimiento del mercado español en un sector en el que la gestión de residuos y los servicios urbanos dependen en gran medida de concesiones y contratos públicos.
El movimiento confirma, además, la creciente concentración de un negocio en el que las empresas necesitan cada vez mayor capacidad financiera, tecnológica y operativa para competir por grandes contratos municipales. La antigua empresa cántabra pasa así a formar parte de un grupo internacional cuya estrategia está ligada a la economía circular, el reciclaje y la valorización de residuos.



