Las reformas acusan el agotamiento de las ayudas y la escasez de mano de obra

La falta de relevo generacional y el fin de las ayudas europeas empiezan a frenar al sector

El sector cántabro de las reformas lleva años de gran actividad, impulsado por un parque de viviendas envejecido, el estímulo público a las rehabilitaciones y la demanda de particulares e inversores. Sin embargo, el fin de las ayudas europeas de eficiencia energética y la escasez de mano de obra ya se dejan notar.


No es un fenómeno nuevo, pero la falta de mano de obra continúa lastrando el crecimiento de muchas constructoras y empresas de reformas: “No hay gente que quiera trabajar. Bueno, la hay, pero no les interesa. En parte, les doy la razón porque el sueldo es el mismo que había hace 15 años y ahora ha subido todo”. Ese es el diagnóstico del sector cántabro de las reformas que hace un profesional con amplia experiencia.

Se trata de Ghenadie Dragan. Llegó de Moldavia a Cantabria, como muchos compatriotas, y durante varios años trabajó para otros, hasta que hace tres acabó montando su propia empresa, Construcciones Dra Mold.

Su historia es cada vez más habitual en el sector: el hueco que deja la falta de relevo generacional lo están ocupando, en buena medida, trabajadores de origen extranjero que llevan años en el oficio. Saben que hay demanda y deciden montar su propia empresa, porque, al dispararse los precios de las viviendas nuevas, la rehabilitación de las usadas se ha convertido en una de las pocas salidas que tiene buena parte de la población para acceder a un hogar en propiedad.

Sin embargo, es cierto que en los últimos años los expedientes de rehabilitación registrados por el Colegio de la Arquitectura Técnica de Cantabria (COAATCAN) han ido a menos. De hecho, llevan cayendo de forma ininterrumpida desde 2021, cuando se alcanzó el mayor número de reformas de la década, con 1.436 actuaciones. En 2025 han sido 1.107, un 6,8% menos que el año anterior.

La nueva regulación de los pisos turísticos ha frenado parte de la actividad vinculada a la adecuación de viviendas. FOTO: RAMIRO SILVESTRE

Los aparejadores apuntan a una causa directa: el agotamiento de las subvenciones europeas para rehabilitación energética, cuya última convocatoria se cerró en Cantabria a finales de 2023. Desde entonces, las obras en cubiertas y fachadas, las más dependientes de esa financiación, han caído un 20,4%.

Las ayudas de Fondos Europeos Next Generation (decenas de millones de euros entre 2022 y 2026) fueron aprovechadas intensamente por las comunidades de propietarios. Cerradas esas convocatorias, la demanda acumulada sigue siendo notable, y Jesús González, responsable de la delegación cántabra de Murart, una empresa de origen asturiano especializada en ese segmento, lo constata: “El 80% de las solicitudes de presupuesto que recibimos de comunidades de propietarios son para ese tipo de intervenciones” (fachadas, cubiertas o envolventes térmicas).

Menos reformas para pisos turísticos

La nueva regulación regional sobre pisos turísticos también ha tenido un efecto negativo sobre el sector de las reformas, al frenar unos trabajos que en los últimos años han sido muy requeridos. El responsable de Construcciones Dra Mold explica que antes tenía un canal estable para realizar reformas para uso turístico a través de un arquitecto, pero ese acuerdo ya no existe. La demanda se ha reorientado ahora hacia particulares, inversores y a las conversiones de locales en viviendas.

Elías González, que está al frente de Manitas Cantabria, confirma este giro. Los últimos pisos turísticos que reformó fueron hace algo más de seis meses. Desde entonces, los encargos solo llegan de propietarios que quieren destinar las viviendas a uso personal o familiar.

Trabajos para el inicio de la rehabilitación de un chalé en el Sardinero que será convertido en el Museo del Queso.

Con todo, la inversión global en reformas no ha dejado de crecer, como consecuencia del encarecimiento de los costes. En el ámbito residencial aumentó un 12,7% en 2025, hasta los 89,8 millones de euros, según COAATCAN.

Las perspectivas del sector siguen siendo razonablemente buenas, en opinión de quienes lo conocen desde dentro: “Los edificios siempre se tienen que renovar. El parque de viviendas en España está muy envejecido y no se está construyendo obra nueva al ritmo que se necesita. Por lo tanto, no queda otra que ir renovando los edificios que tenemos. Eso nunca va a faltar”, explica el gerente de Murart.

Costes y mano de obra

El problema está en la mano de obra. Escasea, sobre todo, en los perfiles cualificados. “Faltan oficiales, no gente que dice que sabe pero que en realidad no sabe”, señala Elías González. En su empresa, ante la ausencia de profesionales, optan por aceptar únicamente la carga de trabajo que pueden asumir. “No cogemos más de lo que podemos”, remarca.

La Fundación Laboral de la Construcción hace una importante labor, pero no es suficiente. En 2024 formó a más de 2.900 profesionales del sector en Cantabria. El perfil mayoritario era un hombre de entre 46 y 55 años, ya ocupado, y solo 132 eran jóvenes de ciclos de Formación Profesional. Eso indica que la formación la solicitan, principalmente, quienes ya trabajan en la construcción, no quienes debieran ocupar su lugar cuando se jubilen.

“La media de edad en el sector es elevada, son trabajadores que están en su última etapa. No hay rotación ni relevo generacional”, lamenta Jesús González. Y es que contratar trabajadores sin experiencia implica formar, y formar supone tiempo y recursos económicos que su empresa no puede destinar a crecimiento en nuevas comunidades autónomas —ya lo hizo de Asturias a Cantabria y Castilla y León—: “Podríamos ampliar a otras comunidades autónomas y no lo hacemos por esa falta de mano de obra”, confirma.

Los costes tampoco acompañan. Los materiales han encadenado las subidas ligadas al precio de la energía —”cada conflicto bélico penaliza el coste de la materia prima”, dice— y los convenios colectivos han crecido entre el 3% y el 4% anual. El resultado es un aumento de los costes de ejecución de entre el 5% y el 10% cada año.

A pesar de estos factores que condicionan su crecimiento, el sector de las reformas está convencido de que la demanda va a seguir sosteniendo su actividad.

Rubén Alonso

Suscríbete a Cantabria Económica
Ver más

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Escucha ahora   

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, considere ayudarnos desactivando su bloqueador de anuncios