La Santander Slow Fashion 2026 reivindica el ecodiseño y la artesanía como claves del lujo sostenible
Esta semana la capital cántabra se convirtió en epicentro de la moda ética y consciente, con la sexta edición de esta pasarela centrada en el diseño circular y el consumo responsable, en la que firmas locales, nacionales e internacionales presentaron colecciones que revelan nuevas formas de producción en línea con una conversación global que está cambiando la narrativa de la industria textil
La Nave Q Late y el Gran Casino Sardinero fueron escenario de los desfiles de la Santander Slow Fashion 2026, la plataforma de la moda artesanal y de autor más comprometida con la sostenibilidad real de una industria hipercontaminante, que se mueve al dictado de la cultura del usar y tirar, y ante la que el consumidor tiene la última palabra, porque la cuestión ya no es qué compramos, sino qué impacto generan nuestras decisiones.
En este sentido y, con la circularidad y la proximidad en el centro de la ecuacón, el rol de los consumidores cobra fuerza, más informados y exigentes demuestran una mayor implicación ante los retos de futuro de la moda. Reutilizar, reparar, optimizar, ecodiseñar, compar de segunda mano, etc., todas son opciones válidas para impulsar el modelo circular y favorecer la reciclabilidad real del sector textil.
En la misma conversación, la edad dorada que vive actualmente la artesanía y el resurgir de las técnicas tradicionales constituyen el caldo de cultivo idóneo para el fortalecimiento de la durabilidad emocional, como tendencia en alza centrada en nuesta relación con la ropa.
«La autenticidad de lo hecho a mano, la sensibilidad emocional y la conexión humana que recuperan el trabajo artesanal prolongan la vida de las prendas y nos despiertan sentimientos de nostalgia de otras épocas», destacó José Luis Callejo, director de la Santander Slow Fashion. Y añadió también que se trata de una «pugna calidad versus a cantidad, y con el valor añadido de la singularidad y la originalidad de una prenda creada por un artesano».
Organizada por la Asociación de Creadores de Cantabria con el respaldo de la Consejería de Industria y Comercio, la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte y la Sociedad Regional de Educación, Cultura y Deporte, la sexta edición de la Santander Slow Fashion ha contado con Costa Rica como país invitado, mientras que la Comarca del Matarraña en Teruel ha sido la región invitada, en un reconocimiento a los artesanos de la España vaciada.
Ecodiseño, artesanía y lujo sostenible
La confección artesanal y la fabricación de proximidad fueron las señas de identidad de los desfiles de la sexta edición de la Santander Slow Fashion. Firmas firmas éticas y transparentes, comprometidas con la sostenibilidad en cada paso, mostraron sus propuestas que elevan la artesanía hacia una nueva era de lujo consciente, como la bilbaína Leyre Doueil, con su nueva colección ‘Golden Hour’. Una muestra presentada en colaboración con el joyero Jabier Bilbao e inspirada en la luz mágica del atardecer, donde los delicados tejidos y bordados dorados son los protagonistas.
Por su parte, la diseñadora cántabra, Zulema Jara, volvió a conectar el Norte de España con el Mediterráneo con ‘Adlib Tanit’, su colección hand made para el verano de 2027, basada en el espíritu libre, femenino y poderoso de la diosa Tanit. La también cántabra, Paula Alegría, presentó su colección Nomad para su firma Allegra, un trabajo que parte del concepto de movimiento como forma de identidad. Moda lenta de confección artesanal, pausada y con mimo.
Las artistas y diseñadoras cántabras, Claudia Iza (‘Osa Design‘) y María José Pereda De Castro (‘My Josefin‘) fusionaron el arte y la moda en sus desfiles. Claudia Iza apostó por una diversidad de estampados animados en diferentes prendas en movimiento, estampados que nacen de la moda sostenible, impresos en textil con tintas naturales. La sombrerera ‘My Josefin‘ realizó «un reconocimiento total a la sombrereía como gremio ancestral, piezas de fieltro, material noble en este saber hacer sombreros».
La diseñadora cántabra, Trinidad Castillo, volvió a recordar que otro tipo de moda es posible, convencida de que, lejos de ropa de usar y tirar, se trata de hacer prendas sólidas y cuidadas, que perduren en el tiempo. Igualmente, la creadora chilena afincada en Santander, Katherine Barrera, apostó también por el diseño artesanal para sus propuestas de fiesta y ceremonia de la firma ‘Catalina García‘, concebidas bajo dos formas de entrender la elegrancia: una más fresca y contemporánea y otra más atemporal, pensada para ocasiones especiales.
La moda infantil confeccionada artesanalmente por la firma cántabra ‘Blanco & Entredoses‘ sacó a la pasarela a los más pequeños. Una colección de la diseñadora, María Jesús Olaiz, de moda que perdura y puede pasar de generación en generación, con tejidos de calidad y diseños clásicos renovados. Prendas pensadas para que los niños puedan utilizarlas en cualquier ocasión especial, y también en su día a día.
La creadora vascofrancesa, Maia Curutchet, que está detrás de la firma bilbaína de moda sostenible y ética SKFK presentó la colección ‘Lotura’, una reflexión sobre «dónde queda nuestra conexión real con lo que lo amamos, cuidamos y creamos». La marca, creada en 1999, lidera prácticas ecológicas, enriqueciendo de forma única las comunidades con las que trabaja, moldeando el cambiante panorama del lujo sostenible.
Artesanía y territorio
Desde la comarca del Matarraña en Teruel, provincia invitada de la Santander Slow Fashion 2026, los artesanos, Ricardo Domingo y Manuel Gallardo (‘Espartos Manolito‘), presentaron una propuesta conjunta que fusiona la joyería de autor con el esparto, bajo la marca creada para la ocasión ‘RiMa‘. Porque el lujo también puede ser artesanal y porque las materias primas naturales trabajadas con maestía también pueden ser también un lujo. La moda es ecológica cuando se mantienen oficios milenarios como el esparto y la forja de metales preciosos, y se concede un tiempo de elaboración que les da una merecida vida como piezas únicas.
Moda con impacto social
La Santander Slow Fashion 2026 también puso el foco en el valor social de firmas que trabajan en el ámbito de inclusión, como Luimar, la empresa de inserción social de Cocina Económica, en cuyos talleres ocupaciones textiles generan puestos de trabajo para personas vulnerables y en riesgo de exclusión. Porque el amor es inventivo hasta el infinito, y nos sigue impulsando hoy a través de la moda a dar respuestas creativas en una realidad adversa para muchas personas.
Y también desde la moda más social y centrada en la segunda mano, Moda re-, el mayor operador de ropa usada de España gestionado por la Confederación Cáritas Española, protagonizó un desfile con la segunda vida de las prendas. Porque otra forma de vivir la moda es posible y porque detrás de cada prenda recuperada hay también personas, trabajo y nuevas oportunidades. Creatividad, compromiso y saber hacer de equipo resultan en el trabajo de Ecolabora Cantabria con Moda re-, seguimos apostando por una moda con impacto social y ambiental positivo.
Costa Rica, país invitado
El broche de la Santander Slow Fashion 2026 lo puso la diseñadora costarricense, Sonia Chang, quien presentó la colección ‘Raíces Ancestrales que visten: Costa Rica, Paraíso Natural’, en la que ha contado con la colaboración de once pintores del colectivo nacional de artistas plásticos ‘Pintal’. Declarada de interés cultural por el Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica, la muestra, a la que también se ha sumado la diseñadora de joyería, Lucía Echeverría, coloca y visibiliza a Costa Rica como un paraíso natural, enriquecido profundamente con una vibrante fusión afrocaribeña y herencia ancestral, visible especialmente en la costa del Caribe, la cual convierte al país en un mosaico multicultural excepcional con un profundo aprecio por su entorno natural.
Sus coloridos diseños son resaltados con pinturas magistrales llenas de color y conocimiento y son inspiradas en Africa, su historia, herencia de su gente, su flora, fauna, religión y enseñanzas y los aportes a Costa Rica y al mundo. Cada diseño conserva una parte de la memoria de nuestros pueblos y fortalece el orgullo por una expresión cultural que nació en el Caribe y que hoy forma parte fundamental del patrimonio de Costa Rica. Los vestidos, confeccionados íntegramente con materiales naturales, están pintados a mano por los artistas plásticos nacionales, Gabriela Catarinella Arrea, Luis Diego Méndez Ramírez, Luisa Valerín Quesada, Gabriela Ureña Irola, Evelyn Carrido Mora, Margarita Madrigal Ulloa, Johnny Arroyo Vargas, Grettel Román Alfaro, Doreen Bákit Peralta y Mey Cantillano.
Organizada en colaboración con la Spanish Fur Association (SFA), la pasarela pone el foco en el diseño circular y la confección artesanal, moda ética y consciente, cuyo valor social y emocional va más allá de lo meramente estético, una tendencia en alza que conecta con pasarelas internacionales como la Semana de la Moda de Copenhague. Firmas y marcas que priorizan la experimentación sensorial, la creatividad individual y las habilidades artesanales,y que están cambiando la narrativa de esta industria.
EL DESFILE EN IMÁGENES:













