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Javier Cavada, nombrado presidente de la eléctrica británica Highview Power

Deja la vicepresidencia mundial de Wartsila

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El ingeniero santanderino Javier Cavada va a dejar la vicepresidencia mundial del grupo finlandés Wartsila para asumir la presidencia ejecutiva de la británica Highview Power, una empresa de almacenamiento de energía con un sistema propio patentado basado en la compresión de gases.


La decisión ha sorprendido porque Cavada se convirtió en el extranjero que más alto había llegado en Wartsila, al alcanzar la vicepresidencia de esa empresa centenaria hace dos años. También era el más joven en acceder a ese cargo, cuando estaba a punto de cumplir 40 años. Cavada intervino el pasado mes de febrero en el Círculo Empresarial Cantabria Económica, cuando aún no había tenido ningún contacto con Highview Power.

Wartsila es un líder mundial en la fabricación de componentes de barcos (muchos de los que se construyen llevan sus motores) y bajo la gestión directa de Cavada, que también era presidente de la división de energía, se ha convertido, además, en uno de los grandes operadores en el campo de las centrales eléctricas, al pasar de una cuota del 9% del mercado mundial cuando llegó al cargo al 17% solo dos años después, lo que ha llevado a Wartsila a estar a la altura de los dos gigantes históricos del sector energético.

Dentro de la política de ampliación del perímetro de negocio que está llevando a cabo Wartsila, la compañía finlandesa ha estado valorando en los últimos meses la compra de la británica Highview Power, atraída por su novedosa tecnología, pero la operación finalmente se descartó. Cavada es un firme creyente de las posibilidades de esa actividad, que se basa en la utilización del aire licuado para almacenar energía, como si fuese una batería, hasta el punto que ha optado por iniciar él mismo la aventura al frente de la empresa británica, que le ha ofrecido los cargos de presidente y de director ejecutivo.

Su objetivo será impulsar el despliegue internacional de la tecnología Laes de almacenamiento de energía de Highview Power, hasta convertirla en una compañía global en diez años. Por el momento, Highview Power está presente en Gran Bretaña y tiene una oficina en Nueva York.

‘Un impacto disruptivo en el almacenamiento de energía’

“Sin ninguna duda el mundo ha comenzado una transición rápida hacia las energías renovables y Highview Power ha desarrollado su tecnología de almacenamiento de energía de larga duración en aire líquido sin limitaciones de emplazamiento que pueden absorber las intermitencias de la energía eólica y solar, permitiendo una mayor integración de las renovables”, ha dicho Cavada tras el fichaje.

En su opinión, en estos momentos se da “una oportunidad histórica para aumentar la velocidad de esta transición, al combinar la tecnología Laes con fuentes renovables y con otras fuentes de energía inteligentes y flexibles”.

Cavada, que dejará Wartsila a finales de septiembre, se ha mostrado “impresionado por la experiencia, la motivación y la ambición de la gente de Highview Power” y añade que “será un honor para mí embarcarme juntos en esta misión para generar un impacto disruptivo en el mercado y proporcionar un futuro mejor para las próximas generaciones”.

El actual CEO de Highview Power, Gareth Brett, se convertirá en vicepresidente cuando Javier Cavada se una a la compañía. Brett ha liderado la compañía durante diez años, durante los cuales ha desarrollado la tecnología Laes, ha montado una planta piloto y acaba de inaugurar la primera central operativa.

Colin Roy, que ha sido presidente de Highview Power hasta ahora ha justificado el fichaje en la prensa británica: “Javier ha logrado resultados espectaculares en una empresa de primera línea y se ha forjado un nombre como líder visionario dentro del sector energético mundial. Una parte central de su visión es el papel crítico del almacenamiento de larga duración”.

“Es exactamente esta experiencia de alto nivel en los sistemas de energía globales y su voluntad de desafiar y cambiar las estructuras establecidas lo que ayudará a Highview Power a establecerse como líder del mercado de almacenamiento de energía. Es un gran placer darle la bienvenida a Javier Cavada para que se convierta en nuestro CEO y presidente”.

Un reto mundial

El reto energético mundial en estos momentos no es la producción de energía, ni siquiera la reformulación de los sistemas de generación existentes, que cada vez tienen menos margen de mejora, sino el almacenamiento, ya que los escasos sistemas actuales exigen grandes inversiones y enormes volúmenes de agua, como la central de bombeo de Aguayo, o son poco eficientes. La tecnología patentada por Highview Power pretende resolver ese almacenamiento a gran escala en cualquier lugar, dado que la materia prima es el aire. Sus centrales van desde los 10 Mw de potencia a los 200 y se pueden configurar para convertir en energía tanto el calor residual de una industria como el frío.


Cómo funciona el almacenamiento de energía en aire líquido

La primera central operativa de almacenamiento de energía en aire líquido, acaba de ser inaugurada y está cerca de Manchester.

El aire se convierte en líquido cuando se enfría a –196°C (-320°F), y luego se puede almacenar de manera muy eficiente en recipientes aislados de baja presión. La exposición a la temperatura ambiente provoca una regasificación rápida y una expansión de volumen de 700 veces, lo que puede utilizarse para impulsar una turbina y generar electricidad sin combustión.

Se trata de un proceso físico y como tal es perfectamente conocido desde hace mucho tiempo, como la compresión del aire, que se llegó a utilizar para la acumulación de energía en el pasado, pero no resultaba lo bastante eficiente.

El sistema de Highview Power nació en el garaje del inventor británico Peter Dearman, en un condado al norte de Londres. Dearman ideó un mecanismo para guardar energía transformando el aire en un líquido y no en un gas.

Su intención era que la electricidad producida por un parque eólico durante la noche, que no tiene demanda, porque en horario nocturno bajan muy sensiblemente los consumos, puede ser usada para captar aire, del que se extraen el dióxido de carbono (CO2) y el vapor de agua, que de otra forma se congelaría.

El gas resultante, principalmente nitrógeno, se licúa congelándolo a 190 grados centígrados bajo cero. El cambio de estado de gas a líquido es lo que almacena la energía. Ese aire líquido puede guardarse en contenedores indefinidamente hasta que se precise, lo que no puede hacerse con la energía eléctrica.

Cuando la demanda de electricidad aumenta, el aire líquido es calentado hasta la temperatura ambiente y, al evaporarse, impulsa una turbina para producir electricidad, sin necesidad de combustión.

El sistema original no era muy eficiente pero puede resultarlo aprovechando la energía de refrigeración de una planta industrial que proporciona el calor necesario para la expansión del aire líquido.

La tecnología de Dearman dio lugar a la empresa Highview Power Storage, que inició un proceso de pruebas, cofinanciadas por el Gobierno británico, en una estación generadora en la localidad inglesa de Slough.

El pasado mes de junio se ha instalado la primera planta operativa y Highview Power ya tiene en catálogo centrales de aire licuado con 30 años de vida útil y adaptables al calor y el frío de las aplicaciones industriales, por lo que su mercado más directo serán las plantas de generación térmica, las fábricas de acero y las terminales de GNL, que podrán diversificar su actividad y sacarle un rendimiento al calor que ahora desaprovechan


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