El Banco de España ve pérdida de empuje de la recuperación y prevé una caída del PIB del 0,8%

Pronostica una caída del precio medio de la vivienda en el tramo final del año por primera vez desde el inicio de la pandemia

El Banco de España constata una «intensificación» de la senda de desaceleración económica en España iniciada en el tercer trimestre y una «pérdida de empuje de la recuperación», con una «notoria» moderación del PIB en el cuarto trimestre debido al repunte de los contagios y las restricciones, por lo que prevé una evolución de la economía entre un crecimiento del 0,6% y una caída del 3%, siendo el escenario central un retroceso del PIB del 0,8%.

Así lo señala en el informe de la economía española del segundo trimestre, elaborado y publicado por el organismo supervisor, en el que explica que a pesar del fuerte repunte del tercer trimestre (+16,7%) impulsado por la relajación de las medidas de contención, señala que no se recuperaron los niveles previos a la crisis sanitaria y la trayectoria de recuperación se ralentizó conforme los contagios aumentaban en verano.

El organismo apunta que el ritmo de avance de la actividad se ha moderado de forma «notoria» en los últimos meses del año, como consecuencia de los nuevos brotes de la pandemia, y el endurecimiento de las medidas de contención ha provocado una «intensificación en la senda de desaceleración de la actividad», sin que se pueda descartar una caída del PIB en el cuarto trimestre.

En detalle, apunta a una «notable desaceleración» en el ritmo de avance del PIB entre octubre y diciembre, que oscilaría entre una expansión del 0,6% en el escenario suave y una contracción del 0,8% y del 3% en los escenarios central y severo, respectivamente.

En tasa interanual, estas dinámicas se corresponderían con una pérdida de actividad del 8,6% en el escenario suave, del 9,8% en el escenario central y del 11,8% en el escenario severo.

En cualquier caso, señala que la información disponible apunta a una «cierta desaceleración» adicional del PIB que sería «de magnitud moderada», en consonancia con el carácter focalizado de las medidas de contención aplicadas, cuyo impacto es más severo sobre las ramas de servicios.

Por componentes, la desaceleración del producto reflejaría una contribución negativa al crecimiento de la demanda externa, mientras que, en el ámbito de la demanda nacional, las partidas de gasto privado registrarían tasas moderadamente negativas.

A su vez, anticipa una nueva recaída de los intercambios comerciales con el exterior en el tramo final del año, que se extendería a las exportaciones y a las importaciones. Además, la crisis sanitaria está teniendo un impacto significativo sobre los precios de consumo, que han mostrado una «desaceleración notable» desde el verano, según el informe, que indica que la moderación de la actividad es patente también en algunos indicadores de alta frecuencia y, en menor grado, en la evolución de la afiliación efectiva a la Seguridad Social, con un descenso interanual en el 5,8%, la misma tasa que en octubre.

Paro del 17%

En cuanto al empleo, señala que las dinámicas serían coherentes con un «leve descenso del empleo», medido en términos de horas trabajadas, durante el cuarto trimestre del año. En línea con la evolución de la actividad económica, prevé que las horas trabajadas retrocedan en el último trimestre del año después de la fuerte recuperación observada en el tercero, aunque no tan acusado como en primavera.

Esta «debilidad» en la evolución del empleo, junto con una suave recuperación de la tasa de participación, elevará la tasa de paro desde el 16,3% registrado en el tercer trimestre hasta el entorno del 17% en el cuarto trimestre.

En la misma dirección apuntan los resultados de la encuesta realizada por el Banco de España a una muestra de sociedades no financieras, en la que casi la mitad de ellas afirma estar observando una disminución de su facturación en el trimestre en curso.

Baja la inversión envivienda y la financiación bancaria se endurece

La caída del consumo habría resultado en un repunte de la tasa de ahorro de los hogares, mientras que prevé que la inversión en vivienda experimente una recaída en los últimos meses del año, tras repuntar algo más del 15% en el tercer trimestre.

También pronostica una caída del precio medio de la vivienda en el tramo final del año por primera vez desde el inicio de la pandemia, que estaría concentrada en las transacciones de segunda mano, según apunta la estadística notarial, y sería más acusada en los archipiélagos y en el litoral mediterráneo, como sugiere la información de tasaciones hasta noviembre.

Según el Banco de España, las condiciones en los mercados financieros españoles mejoraron a lo largo del último trimestre del año en mayor medida que en el promedio del área del euro, tras las noticias positivas en cuanto a los avances en el desarrollo de las vacunas contra el Covid-19.

No obstante, asegura que las condiciones de financiación bancaria del sector privado no financiero se endurecen, mientras que la financiación de mercado mejora gracias al apoyo de la política monetaria y a los anuncios sobre las vacunas.

De cualquier forma, el Banco de España resalta que el comportamiento de la economía española en el período más reciente habría sido menos desfavorable que el de otras grandes economías del área del euro, en las que el repunte de los contagios que en España venía observándose desde agosto no se produjo hasta octubre, por lo que la adopción de las correspondientes medidas de contención fue más tardía.

De hecho, la semana pasada mejoró sus previsiones económicas respecto a sus últimas estimaciones de septiembre al augurar una menor caída del PIB este año, de entre un 10,7% y un 11,6%, y un mayor crecimiento tanto el próximo año, de entre el 4,2% y el 8,6%, como en 2022, cuando se registrará un crecimiento de entre el 3,9% y el 4,8%.

Cierre de déficit «algo mejor» de lo previsto

Por otra parte, apunta que los datos más recientes de ejecución presupuestaria de las administraciones públicas muestran un comportamiento menos negativo que en el primer semestre y apuntan a un cierre del año «algo mejor de lo anticipado unos meses atrás», que podría cerrar en el 10,5%.

De cara al próximo año, señala que el proyecto de Presupuestos Generales del Estado y de la Seguridad Social, en fase de tramitación avanzada, incorpora un aumento significativo de la inversión pública financiado con fondos europeos, estimando un déficit público del 7,7% del PIB.

Elevada incertidumbre sobre fondos europeos

Por último, vuelve a insistir en que la incertidumbre acerca de la materialización concreta del uso de los recursos de los fondos Next Generation UE «sigue siendo elevada» y explica que en sus proyecciones ha optado por incorporar, en 2021, el 100% de los gastos corrientes y el 70% de los gastos de inversión asociados al NGEU, según el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, lo que supone unos 21.000 millones de euros.

Sin embargo, insiste en que la incertidumbre acerca de esos supuestos y, por tanto, acerca del impacto macroeconómico del gasto es en estos momentos «alta».

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