El aparcamiento de Pombo no reabrirá antes de la primavera de 2027

El Consistorio santanderino prolongará hasta diciembre las ayudas a los residentes afectados y permitirá renunciar a su plaza

Las obras para reparar el aparcamiento de Pombo, en Santander, cerrado desde mediados de mayo tras detectarse varias patologías estructurales, se prolongarán «hasta la próxima primavera en el escenario más favorable», aunque en el peor de los casos podrían extenderse «durante aproximadamente un año y medio». Así lo trasladó la alcaldesa, Gema Igual (PP), a los residentes con plaza en el aparcamiento durante una reunión celebrada el martes.

Los estudios técnicos, que se completarán en los próximos días con nuevas catas, permitirán tener listo el proyecto definitivo de reparación «a principios de agosto». Mientras tanto, el Ayuntamiento mantendrá hasta final de año las medidas provisionales de apoyo —plazas alternativas en otros parkings y uso gratuito de OLA y TUS— y ofrecerá a quienes lo deseen la posibilidad de rescatar su plaza y renunciar a la concesión.

TRES PATOLOGÍAS BAJO ESTUDIO

Los técnicos han identificado tres problemas principales: la sobrecarga sobre la losa de cubierta, un déficit de armadura en el forjado superior y posibles filtraciones de agua junto a los muros perimetrales que podrían afectar a la losa de cimentación. En función de qué actuaciones resulten finalmente necesarias —desde una reparación puntual de la cubierta hasta una intervención más amplia que incluya el forjado intermedio y la cimentación— se determinará la duración real de las obras.

La alcaldesa insistió en que todas las decisiones se han basado «exclusivamente en criterios técnicos y de seguridad» y remarcó que el Ayuntamiento seguirá informando de cada avance.

UN PROCESO QUE SE ALARGA DESDE ENERO

Las primeras fisuras se detectaron a finales de enero en el módulo central de la cubierta, lo que llevó al apuntalamiento preventivo de la estructura y a una primera reparación entre mayo y principios de junio. Sin embargo, los trabajos revelaron un déficit de armadura no contemplado en el proyecto original, y a mediados de mayo aparecieron daños similares en otra zona del edificio, lo que obligó al cierre preventivo y a ampliar los estudios a toda la estructura.

Hasta el momento se han escaneado 129 nervios del forjado superior y se han detectado indicios de pequeñas filtraciones de agua en algunos pilares, mientras esta semana se realizan nuevos sondeos con piezómetros para determinar el nivel freático en el entorno del aparcamiento.

Por último, la Plaza de Pombo continuará cerrada y acotada, con un nuevo vallado perimetral, mientras el Ayuntamiento se reúne también con los responsables del tiovivo y la cafetería de la zona para abordar la situación.

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