Comienza el desmontaje de la Residencia Cantabria

La emblemática Residencia Cantabria ha comenzado a desmontarse este viernes, 6 de febrero, después de una década sin uso y en avanzado estado de deterioro. Las obras para desarmar el edificio y su posterior demolición tendrán una duración estimada de un año y medio.

La empresa pública Tragsa ha iniciado este viernes los trabajos de desmontaje de la Residencia Cantabria, que darán lugar dentro de 18 meses a una parcela «totalmente limpia y acondicionada» para futuros usos, en la que se prevé poner en marcha el Parque de Innovación en Salud.

La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, en el inicio del desmontaje de la Residencia Cantabria.

Con un presupuesto de casi 16 millones, los trabajos, «singulares y complejos», se acometerán en cuatro fases que terminarán con la demolición total del edificio y la puesta a punto del terreno

El desmontaje ha sufrido reiterados aplazamientos por distintos motivos, desde la paralización judicial hasta los problemas para gestionar el amianto existente en la estructura. Representantes del Gobierno de Cantabria han ido señalando diferentes fechas como punto de arranque de las obras, que se han ido posponiendo hasta que, en una de sus intervenciones públicas más recientes, la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, apuntaba a la primera semana de febrero como fecha definitiva para el inicio de los trabajos.

 

Interior de la Residencia Cantabria.

UN NUEVO PARQUE CIENTÍFICO

En cuanto al espacio que dejará disponible la Residencia, el Gobierno va a convocar este año un concurso de ideas para transformar este solar en un «espacio emblemático», donde aspira a crear un ecosistema de innovación en salud que conecte investigación biomédica, tecnología, empresas, talento joven y sistema sanitario.

El Ejecutivo regional ya está redactando el proyecto de estatutos de la fundación que se ocupará de la gobernanza del futuro Parque de Innovación en Salud, que será una fundación privada con participación institucional del Gobierno de Cantabria.

Así lo ha avanzado la presidenta, María José Sáenz de Buruaga, en el acto de inicio de las obras, donde ha defendido que éste es «es el modelo de gestión ágil y flexible que necesita el sector de la innovación y la investigación para atraer fondos y talento», el que «funciona en todos los parques y que todos los expertos proponen en este tipo de centros».

En el acto, celebrado en el interior de la Residencia, han estado también el consejero de Salud, César Pascual; la alcaldesa de Santander, Gema Igual; el gerente del Servicio Cántabro de Salud (SCS), Luis Carretero, y el gerente de Tragsa, José Luis González, que ha dado a conocer los detalles de la obra.

Las autoridades han coincidido en señalar que «impresiona entrar» a estas instalaciones en las que han nacido tantas generaciones de cántabros, un complejo hospitalario conformado por cinco edificios de los que cuatro están en desuso y todos, salvo el que alberga el Instituto de Investigación Sanitaria Marqués de Valdecilla (IDIVAL), serán objeto de demolición.

Así, la obra afecta al edificio de oficinas centrales del Servicio Cántabro de Salud (SCS), con lo que sus 173 profesionales se desplazarán a una nueva ubicación «como muy tarde a finales de mayo».

CUATRO FASES

En total, se derribarán 40.000 metros cuadrados y un volumen de 127.000 metros cúbicos, con los que se podrían llenar medio centenar de piscinas olímpicas. Se hará en cuatro fases que comienzan ya con la retirada de instalaciones, falsos techos y elementos inertes, lo que llevará unos cuatro o cinco meses.

La segunda fase, de nueve meses, será la más larga y complicada ya que implica la retirada de elementos que contienen amianto.

Tras ella quedarán las estructuras inertes, por lo que en tercer lugar se procederá a su demolición mecánica, durante otros cuatro meses. Por último, se terminará con el acondicionamiento del terreno -un mes-, que se dejará explanado para su futura urbanización.

Así lo ha detallado el responsable de Tragsa, que ha explicado que se trata de una demolición «singular» en la que respetarán «escupulosamente» los principios de economía circular y respeto al medio ambiente, de modo que se clasificarán todos los residuos por tipología para reutilizar «todo lo que pueda tener una segunda vida». Lo que no, irá a vertederos o gestores autorizados conforme a la normativa.

González ha explicado que la obra se ejecutará entre los propios trabajadores de Tragsa y otros de empresas colaboradoras para determinados trabajos especializados, mediante encargo a medio propio a través de licitación.

En este sentido, se ha licitado la retirada del amianto y ya hay una candidata aunque de manera «provisional», pues aún no se ha firmado el contrato y se está analizando la documentación presentada.

También se publicará en breve la licitación del gestor que se encargará del tratamiento de los residuos «cumpliendo estrictamente la normativa», respecto a lo que el responsable ha matizado que, «pese a lo que se ha dicho, el destinatario no está decidido».

Por otra parte, el Gobierno ha contratado a Aparejo Oficina Técnica la dirección facultativa de la obra y se cuenta con un responsable de medio ambiente para velar por el cumplimiento de todos los requisitos en esta materia.

SIGNO DE LA «TRANSFORMACIÓN» DE CANTABRIA

«Se ha trabajado muchísimo y bien para llegar hasta aquí», ha ensalzado la presidenta, que se ha mostrado «muy ilusionada» por dar este «paso soñado» que, además, ha considerado «un hito histórico y uno de los signos más visibles de la transformación que está viviendo Cantabria».

Según ha dicho, es la «apuesta más ambiciosa» hecha en Cantabria para convertir la salud, la ciencia y la innovación en «motor de progreso», con la idea de que «la sanidad pública no sólo cure, sino que también innove, atraiga talento y cree futuro».

«Vamos a jugar en primera división con un parque que va a crecer alrededor del mayor activo sanitario de Cantabria: la excelencia asistencial, docente e investigadora del hospital Valdecilla», ha subrayado.

Precisamente, ha apuntado que hace 100 años Valdecilla «transformó para siempre la investigación, la formación y la asistencia sanitaria en Cantabria», y el futuro Parque «quiere ser heredero de este espíritu y este legado de excelencia».

Así, el derribo de la Residencia es «el inicio de una nueva etapa», además de una de las obras «más complejas técnicamente y de mayor envergadura» que se han ejecutado nunca en la comunidad, ha destacado Buruaga.

Eso sí, ha reconocido que el Gobierno ha vivido una «larga y compleja travesía», en la que ha tenido que negociar con la Tesorería General de la Seguridad Social -propietaria del inmueble, que transfirió el uso a la comunidad para uso vinculado a la salud- para que autorizara la iniciativa.

También ha tenido que hacer frente al recurso que interpuso la Asociación de Constructores y Promotores ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales, que finalmente fue desestimado.

En la misma línea, la alcaldesa de Santander ha celebrado que tras varios «inconvenientes» ya estamos «mirando al futuro con ilusión», gracias a este proyecto en un edificio «muy querido» y ubicado en un lugar «estratégico» de la ciudad, donde ha destacado que el Ayuntamiento ya ha realizado inversiones para mejorar su conectividad.

LUGAR DE BIENVENIDA PARA MUCHOS CÁNTABROS Y UN ADIÓS ACCIDENTADO

La Residencia Cantabria abrió en 1969 y cerró en 2016 tras 47 años de actividad, un periodo en el que fue testigo del nacimiento de la mayoría de cántabros, entre otras actividades sanitarias.

La presencia de amianto ha añadido complejidad al proceso de demolición y ha obligado a su desmontaje. Está previsto que estos residuos vayan al vertedero de amianto que se está ejecutando en Castañeda, el primero de Cantabria en poder acoger este material, ya que hasta ahora debía enviarse fuera de la comunidad.

El derribo del emblemático edificio sanitario de Cantabria es el primer paso para el impulso del Parque de Innovación en Salud.

La fórmula mediante la que se encargó a Tragsa el derribo de la Residencia, sin concurso público, no estuvo exenta de polémica y de hecho el contrato estuvo paralizado por el Tribunal Administrativo de Recursos Contractuales (TARC), ya que la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria (ACP) lo recurrió alegando que iba en contra de los principios de transparencia y libre concurrencia en la contratación pública.

Posteriormente, el TARC desestimó en 2025 el recurso y levantó el proceso de contratación.

Antes de dicha resolución, en noviembre de 2024, el Parlamento aprobó por unanimidad una iniciativa, promovida por Vox, para exigir al Gobierno que presentara en la Cámara los informes técnicos que acrediten que era necesario contratar a esta empresa pública estatal de forma directa, «excluyendo así la competencia del sector empresarial».

Desde el PP, se defendió la actuación del Ejecutivo afirmando que era «perfectamente legal» y «reduce el coste» de los trabajos. Pese a ello, el Grupo Popular -como el resto- apoyó la iniciativa porque está de acuerdo con que se presente al Parlamento la documentación necesaria y con que se cumpla la Ley de transparencia, pero ha advertido que «no es cierto que no se esté cumpliendo».

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