Carmen Sánchez, el acento cántabro en la nueva plataforma de IA para creativos
La startup de Silicon Valley ya está valorada en 500 millones
La joven santanderina Carmen Sánchez Avendaño dirige la expansión de negocio de Krea AI en San Francisco, una plataforma que se está extendiendo por todo el mundo porque reúne toda la panoplia de modelos punteros que existen en el terreno de la imagen para profesionales de la creatividad.
San Francisco es uno de los laboratorios tecnológicos del mundo, un ecosistema de innovación y talento donde se diseñan muchas de las herramientas del presente y del futuro. Esa realidad convive con problemas estructurales como la crisis del fentanilo, que muestra con crudeza en algunas calles las grietas de un sistema que deja fuera a parte de la sociedad.
En ese escenario de contraste y alta exigencia trabaja Carmen Sánchez (Santander, 2000), responsable del área de negocio de Krea AI, una startup fundada en 2022 por otros dos españoles, Diego Rodríguez y Víctor Pérez. Krea AI aspira a convertirse en el Adobe (la suite de referencia) de la era de la inteligencia artificial para diseñadores profesionales, equipos de marketing, estudios de arquitectura, videojugos, e empresas que necesitan producir piezas visuales de algo valor. Con apenas dos años de vida, ya ha recaudado 83 millones de dólares de inversores y está valorada en 500 millones de dólares.
Desde San Francisco, Sánchez Avendaño dirige la estrategia de crecimiento de esta plataforma que ya cuenta con más de 30 millones de usuarios. Su labor se aleja del estereotipo del ingeniero de Silicon Valley: no entrena algoritmos ni desarrolla producto, sino que permite que esa nueva tecnología llegue al mercado de una forma mucho más funcional para el usuario, en un solo paquete.
La joven cántabra, que estudió ADE en Madrid, se incorporó a la compañía el pasado mes de septiembre, cuando el equipo era de 17 personas. Hoy ya supera las 40, una evolución que da buena cuenta del crecimiento que está experimentando la startup.
Krea AI, según explica Sánchez, se ha construido con un objetivo muy concreto: hacer que la inteligencia artificial sea útil para creativos sin obligarles a convertirse en técnicos informáticos.
Funcionamiento y pago por uso
Para ello, la plataforma integra distintos modelos de inteligencia artificial de imagen, vídeo y 3D, tanto de terceros como propios, en un único entorno que permite trabajar con todos ellos sin necesidad de saltar de una herramienta a otra.
Y es que Krea funciona como una suite en la que el creativo puede empezar con una idea, generar varias imágenes, elegir la que más le interesa, editarla, mejorarla, convertirla en vídeo y encadenar procesos en una misma secuencia sin salir de la plataforma. Por eso, una parte importante del trabajo de la compañía es mantener contactos estrechos con los desarrolladores de modelos como OpenAI o Google.
‘En el trabajo, allí funciona la regla 996; de 9 a 9 y seis días a las semana’
La herramienta es accesible para todos los bolsillos. Cuenta con una opción gratuita de uso para probarla y una suscripción básica de menos de diez dólares al mes, a la que se suman planes superiores pensados para usuarios más profesionalizados o con mayores necesidades. Las formas básicas utilizan el pago por uso: créditos que se consumen en función de la operación realizada.
Sánchez destaca una de las prestaciones más relevantes de Krea para las empresas: la posibilidad de que cada contenido generado respete la identidad de marca sin necesidad de definirla en cada ocasión.
Guerra por el talento
Cuando la joven santanderina entró en la compañía, el equipo estaba formado casi al completo por ingenieros, y su función es abrir el negocio y hacerlo crecer. Por eso habla de la “guerra por el talento”, sobre todo por ese porcentaje mínimo de perfiles muy demandados que las grandes tecnológicas pueden pagar a golpe de millonadas.
Ella está convencida de que España no tiene un problema de talento y que puede compararse con entornos académicos internacionales que se presuponen de mayor nivel. “Lo que cambia” –dice– “es el contexto: la escala del mercado, el sistema de incentivos y la manera de pensar”. Afirma que en Estados Unidos está extendida la convicción de que “puedes hacer cosas”. En España, cree que pesa más el cálculo del riesgo antes de dar el paso. “Tendemos a pensar más en los riesgos que en tirar a ver qué pasa”, resume.
Al hilo de ello, cita el modelo estadounidense del employment at will (empleo a voluntad) como uno de los factores que favorecen “un mercado laboral más líquido”: si se pierde un trabajo, se encuentra otro con rapidez, afirma. Se trata de un modelo que permite a las empresas despedir sin necesidad de alegar causa, por lo que los despidos pueden producirse de forma inmediata y sin apenas margen de reacción, lo que deja al trabajador en una situación de menor protección.
Otra de las brechas que señala Sánchez tiene que ver con la forma en que se distribuye el valor cuando una startup tiene éxito. En EEUU, explica, los empleados suelen participar del crecimiento a través de stock options, es decir, derecho a adquirir acciones de la empresa en condiciones ventajosas, y se benefician de ello cuando entran inversores, lo que facilita que los fundadores reinviertan en nuevos proyectos.
En España, dice esta cántabra, falta cultura emprendedora: “Cuando sales de la universidad estás esperando a que te contraten”, remarca. “Faltan referentes empresariales. Tenemos a Amancio Ortega y a Juan Roig, que son espectaculares, pero es verdad que en el campo de la tecnología hay pocos emprendedores de referencia. Cabify y Glovo lo ha hecho genial… y le han dado por todos lados”, sostiene. Lo cierto es que la compañía de reparto de comida a domicilio ha sido sancionada con multas millonarias por su modelo laboral, basado en el uso de falsos autónomos como repartidores.
Regla de trabajo 996
Sánchez hace hincapié en el sacrificio que supone trabajar en Silicon Valley, un horario infinito y lejos de familia y amigos. “Allí funciona la regla ‘China 996’: de 9.00 a 9.00 (las 21.00) durante seis días a la semana”. Por eso, “más que un empleo lo considero un estilo de vida durante una época”, dice. A cambio, subraya los beneficios que le reporta Krea: la exposición, la cercanía al equipo fundador y la sensación de que cada decisión importa. “Aquí somos todos titulares”, señala utilizando una metáfora futbolística: “No somos el empleado 4.512 de una gran corporación”.
La joven cántabra pudo instalarse en Estados Unidos gracias a Exponential Fellowship, un programa de becas que localiza perfiles jóvenes con alto potencial y los conecta con startups tecnológicas de Nueva York y San Francisco, facilitando su incorporación a empresas punteras en etapas tempranas de su carrera. La idea es que el conocimiento y ambición adquiridos allí puedan posteriormente revertir en España.
Rubén Alonso



