Cantabria afronta un cambio demográfico histórico: la inclusión será una herramienta decisiva para ampliar la base laboral y aprovechar el talento disponible
Cantabria perderá más de 25.500 personas en edad laboral, pero sumará casi 35.000 mayores de 64 años entre 2030 y 2040
Cantabria alcanzará su máximo de población en edad laboral en 2029, con 377.802 personas de entre 16 y 64 años. A partir de 2030 la cifra empezará a descender de forma progresiva hasta las 352.110 personas de 2040, una pérdida de 25.569 potenciales trabajadores en una década. En paralelo, la población mayor de 64 años crecerá en 34.955 personas, un aumento del 21,4%, según el análisis ‘Inclusión y Empleo ante el reto demográfico’, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco a partir de las proyecciones del INE.
Esta reducción responde, en buena medida, a la salida progresiva de los baby boomers y parte de la generación X del mercado laboral, a medida que superan los 64 años, mientras que las cohortes que se incorporan a los 16 años son cada vez menos numerosas por la baja natalidad de las últimas décadas. El resultado es una base demográfica más estrecha para sostener el empleo, la actividad económica y el sistema de protección social, incluso al margen de posibles cambios en la edad de jubilación.

Se han seleccionado años de referencia para reflejar la evolución del periodo analizado.
EL TALENTO SÉNIOR SEGUIRÁ SIENDO CLAVE
Pese al envejecimiento general, el peso del tramo de 50 a 64 años aumentará hasta representar el 39,8% de la población en edad laboral a mediados de la década de 2030, para descender ligeramente al 38,6% en 2040. Esto significa que, incluso en ese horizonte, casi cuatro de cada diez personas potencialmente activas en Cantabria tendrán entre 50 y 64 años. Actualmente, este grupo es un 65,4% más numeroso que el de 20 a 34 años, y aunque la diferencia se reducirá al 41,7% en 2040, mantendrá su superioridad numérica durante todo el periodo analizado.
Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco y de sostenibilidad de The Adecco Group, defiende que «el desafío demográfico exige ampliar la base de talento disponible y situar la inclusión en el centro de la respuesta». En su opinión, «no podemos permitirnos que personas con discapacidad, mujeres en riesgo de exclusión y otras personas con dificultades de acceso al empleo permanezcan al margen cuando las empresas afrontan una creciente escasez de profesionales».
LA INCLUSIÓN, «UNA RESERVA ESTRATÉGICA DE TALENTO»
El informe subraya que la inclusión laboral no debe entenderse como una cuestión filantrópica, sino como una palanca de competitividad. En Cantabria, la tasa de actividad de las personas con discapacidad se sitúa en el 38%, según el INE, muy por debajo del resto de la población, lo que evidencia el margen de mejora existente en este ámbito.
Junto a la inclusión, el estudio identifica otras palancas necesarias para afrontar el reto demográfico: combatir el edadismo y facilitar la prolongación voluntaria de las trayectorias laborales; gestionar la migración de forma ordenada, con selección y formación en origen; reducir el desajuste entre las competencias disponibles y las demandadas por las empresas mediante formación y FP Dual; aprovechar la inteligencia artificial y la digitalización para elevar la productividad; y abordar el absentismo laboral, que en 2025 alcanzó su máximo histórico, con una tasa media del 7,6% de las horas pactadas.
«La respuesta no puede apoyarse en una única medida: requiere activar todo el talento disponible», concluye Mesonero, quien insiste en la necesidad de derribar prejuicios hacia los profesionales de mayor edad y facilitar que quienes quieran seguir trabajando encuentren oportunidades reales para hacerlo.



