Diseñar futuros para decidir mejor hoy: el valor del Diseño de Escenarios Futuros para las empresas de Cantabria

Durante décadas, muchas empresas han tomado decisiones estratégicas partiendo de una premisa implícita: el futuro será, en esencia, una prolongación del presente. Sin embargo, el contexto actual, marcado por la volatilidad económica, los cambios regulatorios, la transición energética, la transformación digital y las tensiones geopolíticas, ha roto definitivamente esa lógica.

Hoy, la incertidumbre ya no es una anomalía: es la nueva normalidad. En este contexto, la pregunta clave para las empresas de Cantabria no es qué va a pasar, sino cómo tomar decisiones acertadas cuando no existe un único futuro previsible.

Aquí es donde el Diseño de Escenarios Futuros se convierte en una herramienta estratégica de primer nivel.

Más allá de la predicción: ¿qué es el Diseño de Escenarios Futuros?

El Diseño de Escenarios Futuros no consiste en adivinar lo que ocurrirá ni en construir visiones futuristas alejadas de la realidad. Tampoco es una versión sofisticada de la planificación tradicional. Se trata de una metodología estructurada de pensamiento estratégico que permite a las organizaciones:

● Entender qué señales de cambio lo anunciaban en el pasado

● Aprender a leer señales del cambio en el presente

● Diseñar múltiples futuros plausibles, no uno solo evitando el riesgo del plan único

● Identificar incertidumbres críticas que condicionan el negocio

● Anticipar riesgos y oportunidades antes de que se manifiesten

● Tomar decisiones más robustas en el presente

Esta aproximación se ha utilizado durante décadas por grandes corporaciones, gobiernos y centros de pensamiento estratégico como el Institute for the Future, precisamente porque ayuda a navegar contextos complejos donde los datos del pasado ya no bastan.

¿Por qué esta metodología es especialmente relevante para Cantabria?

Cantabria es un territorio con un tejido empresarial diverso y altamente expuesto a factores externos: industria, energía, turismo, logística, agroalimentación y servicios avanzados conviven en un espacio reducido y muy interconectado.

En este contexto, el Diseño de Escenarios Futuros resulta especialmente útil para empresas que necesitan responder a preguntas como:

● ¿Cómo afectarán los cambios regulatorios y ambientales a mi sector en los próximos 10 o 15 años?

● ¿Qué modelos de negocio seguirán siendo viables?

● ¿Dónde invertir hoy para no quedar atrapado mañana?

● ¿Qué capacidades y talento serán críticos en distintos futuros posibles? La clave no está en acertar el futuro “correcto”, sino en evitar decisiones frágiles que solo funcionan si todo sale según lo previsto.

Pensar en varios futuros para decidir mejor

Imaginemos, por ejemplo, una empresa industrial cántabra que planifica su estrategia a 2035. En lugar de trabajar con una única previsión, puede explorar varios escenarios plausibles:

● Un escenario de regulación ambiental estricta, con fuertes incentivos a la descarbonización.

● Un escenario de estancamiento económico, presión de costes y menor inversión pública.

● Un escenario de innovación acelerada, atracción de talento y nuevos mercados.

● Un escenario de fragmentación, con cadenas de suministro más cortas y mercados menos globales.

El valor del ejercicio no está en elegir uno de estos escenarios, sino en hacerse preguntas correctas:

● ¿Qué decisiones funcionan razonablemente bien en varios de ellos?

● ¿Cuáles solo funcionan si se da un contexto muy concreto?

● ¿Qué señales de cambio indicarían que nos estamos moviendo hacia uno u otro futuro?

Este tipo de reflexión permite diseñar estrategias más flexibles, adaptativas y resilientes.

Del escenario a la acción: una herramienta práctica

Una de las ideas erróneas más comunes es pensar que los escenarios de futuro son ejercicios teóricos que acaban en un informe que nadie vuelve a leer. En la práctica, cuando se diseñan bien, se convierten en una poderosa herramienta de gestión.

Las empresas utilizan el Diseño de Escenarios Futuros para:

● Facilitar talleres estratégicos con equipos directivos

● Alinear visiones entre áreas clave de la organización

● Evaluar inversiones, alianzas o nuevos mercados

● Incorporar la incertidumbre de forma explícita en la toma de decisiones

No se trata de sustituir la planificación, sino de enriquecerla con una comprensión más amplia del contexto futuro.

Prepararse no es predecir

En un entorno como el actual, la ventaja competitiva ya no reside únicamente en la eficiencia o el tamaño, sino en la capacidad de anticipación. Las empresas que integran el pensamiento de futuros en su estrategia no eliminan la incertidumbre, pero reducen las sorpresas y ganan margen de maniobra. Cantabria cuenta con empresas resilientes, talento y capacidad de adaptación. La diferencia, en los próximos años, no estará tanto en quién acierte el futuro, sino en quién esté preparado para varios futuros posibles.

Porque, en última instancia, las organizaciones que prosperan no son las que predicen mejor, sino las que diseñan hoy decisiones válidas para mañana.

Teresa Ramos García Elorz.

Fundadora de AIMAGINE, Innovación y Diseño de Escenarios Futuros

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