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Editorial
La importancia de Reinosa

¿Por qué no despega la economía cántabra?


Una cama quiere ser más que una cama
Cantabria saca poca rentabilidad de sus visitantes. Los hoteles tratan de vender paquetes completos y retenerlos por más tiempo

Al alcance los dos millones de turistas y el millón de pasajeros en Parayas
Dos hitos de gran relieve se pueden producir este año: que Cantabria supere los dos millones de visitantes, algo que no ha ocurrido nunca, y que Parayas alcance el millón de pasajeros, una cifra a la que llegó a finales de la pasada década y que añora desde entonces. Es posible que el mal tiempo de julio no llegue a permitirlo, pero con cualquiera de estas dos cifras tan rotundas la región vería colmados unos objetivos que parecían inalcanzables, incluso en los buenos tiempos.

Una escala para el turismo náutico francés
El Gobierno cántabro quiere atraer a los miles de yates galos que recorren el Cantábrico en verano

La Dama Blanca cumple 100 años
El Hotel Real permitió alojar a cortesanos y ministros y apenas ha cambiado en un siglo

La hora de la colaboración entre empresas
Sodercan fomenta la creación de clusters y consorcios de exportación en sectores estratégicos de la economía cántabra

El cluster de automoción GIRA agrupa ya el 30% del PIB industrial cántabro
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El primer cluster nuclear de España
El CINC colabora en grandes proyectos como el reactor de fusión ITER

Una macroempresa en el sector metal-mecánico
Santander Global Metal agrupa a ocho compañías y cerca de 800 trabajadores

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Cuando vivamos 100 aÑOS
Fecha: 08/08/2017

En los últimos 25 años se ha quintuplicado el número de españoles centenarios


Por José Luis Bilbao*. Médico
Según Yubai Noah Harari, una de las mentes más lúcidas y originales del mundo, los cuatro jinetes del apocalipsis han sido descabalgados. El hambre fue el peor enemigo de la humanidad durante miles de años pero hoy, pese a alguna hambruna episódica, en la mayor parte del planeta es improbable que una persona muera de hambre gracias a una red de seguridad robusta forjada en un siglo de avances tecnológicos, económicos y políticos.
Las epidemias han sido acorraladas por la alianza de vacunas, antibióticos y avances médicos e higiénicos y, aunque no podemos garantizar que la peste no vaya a reaparecer en el futuro, todo indica que, en la carrera armamentística entre los médicos y los gérmenes, los médicos vamos ganando.
La ley de la selva se debilitó en la segunda mitad del siglo XX y las guerras convencionales desaparecen progresivamente del planeta: En 2012 murieron en todo el mundo 56 millones de personas, de ellas 620.000 a causa de la violencia humana (la guerra acabó con la vida de 120.000 personas y el crimen con la de otras 500.000). En cambio, 800.000 se suicidaron y 1,5 millones murieron de diabetes. El azúcar es ya más peligroso que la pólvora.
¿Y la muerte? ¿Abatiremos también a ese cuarto jinete aparentemente inalcanzable?
La esperanza de vida en el mundo era en 1960 de 52,50 años. En 2015 ya estaba en 71,5 años (cada tres años ganamos uno en esperanza de vida). Entre 2015 y 2050 el número de personas mayores de 65 años se incrementará en un 56% en los países con rentas altas; en un 138% en los países con rentas medio-altas; en un 185% en los países con rentas medio-bajas y en un 239% en los países con rentas bajas, según los indicadores del Banco Mundial.
La revista médica The Lancet recordaba en 2013 que ya en 2008 la proporción de europeos con 65 o más años superó a la de personas con menos de 15 años. En 2060 habrá al menos dos europeos mayores de 65 años por cada niño de menos de 15. Y el crecimiento entre la población muy anciana, de ochenta años o más, será aún más pronunciado: entre 2008 y 2060 habrá llegado a triplicarse.
Según los datos del Padrón Continuo, del INE, a 1 de enero de 2016 había en España 8.657.705 personas mayores (con 65 años o más), lo que suponía el 18,4% del total de una población de 46.557.008 habitantes. En 2014, las mujeres españolas tenían una esperanza de vida al nacer de 85,4 años, y los hombres de 79,9 años. Para los que en ese momento tenían 65 años la esperanza era de 22,7 años en las mujeres y de 18,8 en los hombres; aunque era ligeramente inferior a la 2014, la tendencia es al aumento.
Un dato relevante es que a esos 65 años, el 50,5% del tiempo que les resta por vivir a los hombres lo harán en buenas condiciones de salud, mientras que para las mujeres esa circunstancia sólo se dará en el 38,5% del tiempo. También es muy significativo que la población entre 90 y 99 años haya pasado de 70.322 personas a principio de la década de los 80 a casi 443.000 ahora. Es decir, que estos ‘superancianos’ se han multiplicado por seis.

Los mayores de cien años se multiplican

Pasa lo mismo con la población centenaria. En 1981, primer año de la serie estadística en la que este colectivo aparece diferenciado, había 3.159 españoles de 100 años o más. Ahora hay casi 16.000 (15.941). Por tanto, se ha multiplicado por más de cinco veces en solo 25 años. En este grupo, las cifras ofrecen conclusiones interesantes. Por ejemplo, hasta 1985 se produjo un aumento moderado. Pero, a partir de ese año, y hasta 2000, tuvo lugar un descenso continuado. Así, si en 1985 había censadas 3.666 personas centenarias, en 2000 sólo había 1.998.
¿A qué se debió este escalón? Probablemente, a la desaparición relativa de las cohortes que habían sobrevivido a la Guerra Civil ya con una edad madura, Sin embargo, con la incorporación a esta edad de generaciones posteriores, y en particular las que se han beneficiado en mayor medida de las mejoras sociales y sanitarias practicadas a partir de 2000, la cifra ha ido creciendo ininterrumpidamente. Por ejemplo, si en 2005 había en España 5.196 mayores de 100 años, ahora hay casi el triple. Sólo en el último año el alza ha sido del 8,6% (unas 1.300 personas).
La mayor parte de esta población son mujeres. De las 15.941 personas centenarias censadas, el 77% son mujeres, y 2.117 son hombres (23%). Por tanto, de cada cinco personas mayores de 100 años, cuatro son mujeres.
Entre estos centenarios, que representan el 0,03% del total de la población, hay 410 que tienen más de 110 años. 276 son mujeres (67%) y 134 hombres (33%). Es el segmento de ciudadanos que más crece, ya que hace un año había 300 (un 37% menos) y hace diez años apenas había censadas 22 personas con esta edad. Eso significa que, desde entonces, esta población se ha multiplicado por 20.

Cáncer

En nuestra sociedad el jinete del apocalipsis relacionado con la enfermedad es el cáncer, quizá porque sus cifras están relacionadas con nuestra la esperanza de vida.
Aunque aumente su presencia, la medicina avanza y la mortalidad causada por cáncer ha descendido en España un 13% en las últimas dos décadas, según ha destacado la presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Pilar Garrido. La mortalidad por cáncer baja en España, pero menos que en otros países. En concreto, el país donde más ha descendido en estos últimos veinte años ha sido Suiza (–28%), seguido de Luxemburgo (–27%), la República Checa (–25%), Estados Unidos (–23%), Alemania (–21%), Italia y Reino Unido (–20%) o Francia (–17%). España muestra un descenso de la mortalidad similar al de Suecia o Japón (–12%), o Noruega (–10%), y algo mejor que otros países como Portugal (–6%) o Grecia (–3%).

Cómo pueden evolucionar los hechos

Desde niños nos enseñaban y lo hemos tomado como “natural” que los seres vivos nacen, crecen se reproducen, envejecen y mueren. Pues bien sucede que los que investigan la biología del envejecimiento encuentran respuestas que inducen a cambiar el enfoque conceptual e incluso filosófico del problema.
Si el enfoque implicara que el envejecimiento está fuera del alcance de la ciencia, cada vez más expertos lo negarían. Ni la evolución ni la biología molecular ni la medicina dicen que estemos obligados a envejecer. Para la evolución (que es la ley biológica por excelencia) los seniors no importan; una vez los seres se han reproducido pierden todo el interés y por lo tanto no existe el programa genético que active el envejecimiento.
Este cambio de paradigma ha provocado que desde principios de siglo se incrementen exponencialmente el número de laboratorios donde se investigan las causas del envejecimiento, lo mismo ha sucedido con las inversiones para descubrir fármacos y terapias que prolonguen la vida.
En España, por ejemplo, el grupo de María Blasco (CNIO) trabaja promoviendo la expresión genética de la telomerasa y al hacerlo se observa que los ratones viven más tiempo (hasta un 40%), con energía, con salud y…sin cáncer.
¿Tratar el envejecimiento? ¿evitarlo?¿ralentizarlo? Cada investigador elige un termino u otro en función de su grado personal de optimismo y, tal vez, de efectismo. El hecho es que en las últimas décadas una sucesión de descubrimientos, algunos inesperados y otros muy activamente buscados, han provocado una tormenta en lo que se creía saber sobre envejecimiento.
Quienes lo investigan no son gurús en busca del mito de la eterna juventud, sino prestigiosos integrantes de la más pura ortodoxia de la biología actual. Son investigadores que plantean el envejecimiento como una enfermedad especialmente poderosa, de la que derivan muchas otras.
Para demostrar que la cosa va en serio, el mercado empieza a tomar posiciones. En 2013 Google creó Calico (California Life Company) con el fin de diseñar intervenciones que hagan posible una vida más larga y saludable. Hoy día la empresa tiene cerca de 2.000 millones de dólares en activos bajo gestión y participaciones en más de 280 nuevas empresas.
Otro ejemplo es Human Longevity, la empresa creada por Craig Venter, el carismático biólogo que ideó la rápida técnica de secuenciación del genoma humano.
A este respecto hay que hablar de CRIPS (las repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas), descubierto por el Dr. Mójica, un biólogo español profesor en la Universidad de Alicante, a quien mucha gente considera nuestro próximo premio Nobel.
CRIPS se ha utilizado para la edición de genes (agregando, interrumpiendo o cambiando las secuencias de genes específicos) y se convertirá en una manera sencilla y económica de cortar y pegar material genético. Sin duda, se hará muy popular en el futuro.

Conclusiones

Primera: Existen tres grandes ejes de cambio que van a poner patas arriba a nivel mundial nuestro sistema social globalizado:
- La nueva situación demográfica
- El cambio climático.
- La IV Revolución Industrial
– y la llegada de la Inteligencia Artificial
Que yo conozca, nuestro sistema político/ideológico no controla las consecuencias de estos cambios ni, por supuesto, plantea alternativas como respuesta a los mismos.

Segunda: La desigualdad histórica en lo económico y en lo social puede llegar a lo biológico. Cuando existan tratamientos eficaces antienvejecimiento, ¿estarán al alcance de todos? ¿el envejecimiento se considerará una enfermedad con cobertura en nuestro sistema sanitario?

Tercera: La falta de cultura científico-técnica de los dirigentes políticos, la escasa atención de los medios y, en general, la poca conciencia social sobre la importancia de la ciencia hacen que no existan controles de la sociedad sobre aspectos científicos que están modificando drásticamente nuestras condiciones de vida.

(José Luis Bilbao ha sido director gerente del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla)

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