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Dos hitos de gran relieve se pueden producir este año: que Cantabria supere los dos millones de visitantes, algo que no ha ocurrido nunca, y que Parayas alcance el millón de pasajeros, una cifra a la que llegó a finales de la pasada década y que añora desde entonces. Es posible que el mal tiempo de julio no llegue a permitirlo, pero con cualquiera de estas dos cifras tan rotundas la región vería colmados unos objetivos que parecían inalcanzables, incluso en los buenos tiempos.

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Una escala para el turismo náutico francés
Fecha: 08/08/2017

El Gobierno cántabro quiere atraer a los miles de yates galos que recorren el Cantábrico en verano

Un nuevo turismo, el de las embarcaciones de recreo que recorren cada verano la Cornisa Cantábrica, abre posibilidades poco aprovechadas para los puertos deportivos de la región. La Consejería de Obras Públicas ha potenciado la creación de líneas de fondeo en puertos que pueden ser estratégicos para este turismo, como Castro Urdiales o San Vicente de la Barquera. También se dispone a llevar a cabo la ampliación de los puertos deportivos de Suances y de la villa barquereña, que aportarán 472 nuevos atraques.
En Francia hay una pasión por las embarcaciones de recreo que España está muy lejos de alcanzar y, cada verano, miles de yates y veleros galos se lanzan a recorrer las costas del Cantábrico en un periplo que les lleva desde sus puertos de origen hasta Galicia. Siempre recalaron en algunos refugios costeros cántabros pero ha sido la entrada en funcionamiento del gran puerto deportivo de Laredo la que ha multiplicado estos visitantes que llegan por mar. Eso ha permitido que la Administración regional repare en el potencial turístico que encierra.
Un día más de estancia en puerto o la escala en otros donde no tenían pensado fondear significa unos ingresos añadidos que hasta ahora se estaban perdiendo por no prestar una atención específica a este viajero itinerante. Porque, al igual que el turismo de golf, suele tratarse de personas con un alto poder adquisitivo y en este caso con unas necesidades que van desde la reposición de combustible y los servicios en puerto a la restauración, el alquiler de vehículos o las compras en comercios. “Es un turismo que no era muy conocido y que, desde luego, ha sido muy poco explotado en Cantabria hasta ahora”, señala el responsable de los puertos cántabros, José Luis Gochicoa. “Lo hemos percibido con el puerto de Laredo, porque ya el año pasado hizo escala en él un volumen muy importante y vimos que en otros puntos de Cantabria también había interés por este tipo de turismo”.


Facilitar el fondeo

Consciente de que ese potencial estaba siendo desaprovechado, la Consejería de Obras Públicas ha puesto en marcha medidas para reforzar las zonas de fondeo en algunos puertos y ofrecer servicios que hagan más cómodas las estancias. Aunque Laredo sigue siendo la mejor opción, por el amplio espacio del que dispone para aquellas embarcaciones en tránsito que prefieran atracar, hay otros puertos que, por su situación geográfica, pueden resultar atractivos para estos navegantes.
En Castro Urdiales se ha aprovechado la reordenación de la dársena para crear un servicio de tránsito destinado a las embarcaciones que fondean. Para ello, la Dirección General de Obras Públicas ha llegado a un acuerdo con el Club Náutico, que se encargará de gestionar la barcaza que prestará servicio a las embarcaciones fondeadas. También se han asignado puestos concretos para las embarcaciones en tránsito donde facilitarles servicios básicos, como el suministro de agua y luz.
Castro Urdiales es, de todos los puertos cántabros, el que más fondeos ofrece, ya que su dársena exterior puede albergar hasta 447 puestos. Le sigue Comillas, con 29, y a ellos se ha sumado San Vicente de la Barquera, donde recientemente se ha habilitado una línea de fondeo para 16 embarcaciones. También aquí se ha llegado a un acuerdo con una empresa local, dedicada a alquiler de embarcaciones eléctricas, para que conecte los barcos fondeados con el muelle.
La elección de este puerto para potenciar el turismo náutico en tránsito responde también a la oportunidad que ofrece la celebración del Año Jubilar para ofertar paquetes turísticos orientados a este tipo de visitantes. De hecho, a finales de julio, una treintena de embarcaciones hicieron la Travesía Jubilar 2017 entre Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera, con el doble objetivo de promocionar el Año Jubilar Lebaniego 2017 y el turismo náutico.


Ampliación de puertos deportivos

La captación de esas embarcaciones es una de las últimas estrategias puestas en marcha por la Consejería de Obras Públicas, pero en su apuesta por un náutica deportiva más estable destacan dos grandes proyectos de ampliación de dársenas deportivas, contemplados en el Plan de Puertos que se pretende ejecutar hasta 2021.
Las ampliaciones añadirán 472 nuevos puntos de atraque para embarcaciones deportivas a los 1.765 que ya tiene Cantabria. De esos atraques, 272 se harán en el puerto de San Vicente de la Barquera y los 200 restantes en el de Suances.
El primero, en orden cronológico, será el de la villa barquereña. Si los informes medioambientales y la autorización de Costas no se retrasan, la intención de Obras Públicas es sacar la obra a licitación este mismo año, de manera que se pueda empezar a ejecutar en 2018. La obra se ha presupuestado en 4,5 millones de euros, aunque lo normal es que se adjudique por debajo de esa cantidad.
La ampliación representará un cambio muy significativo en el puerto deportivo de San Vicente de la Barquera, puesto que va a pasar de 90 amarres a 362. Los nuevos pantalanes prolongarán los ya existentes hacia el sur y la actuación incluirá correcciones en las dunas y las medidas de compensación ambiental que requiere una infraestructura ejecutada dentro del ámbito de un parque natural como es el de Oyambre.
La otra gran ampliación de amarres se llevará a cabo en Suances, que triplicará los que ahora tiene, hasta alcanzar los 300. Los condicionantes ambientales de la Ría de San Martín han obligado a ubicar la nueva dársena en el espacio que ahora ocupa el campo de futbol, que deberá ser trasladado a otro lugar del municipio. El proyecto prevé su vaciado, para que sea anegado por las aguas, lo que generará espacio suficiente para 200 embarcaciones de náutica deportiva.
Los nuevos traques triplicarán la capacidad que tiene Suances ahora y facilitarán que las numerosas embarcaciones que fondean en la Ría puedan hacerlo al abrigo del nuevo puerto, aunque no es una obra que se vaya a ejecutar dentro de esta legislatura.


Un dique de abrigo

También habrá que esperar para conocer si, por fin, se lleva a cabo o no el histórico proyecto destinado a proteger la entrada a la Ría de San Martín con un dique de abrigo, solventando el riesgo que asumen las embarcaciones cuando hay fuerte oleaje o cuando la barra que forman el encuentro de las aguas marinas y las que provienen del Río Besaya se colmata de arenas. Un problema complejo para el que hasta ahora solo se había contemplado una solución, la construcción de un dique longitudinal que impediría que la arena entrase en la canal, evitando así que la ola rompa al tocar fondo. Pero esta solución para que no se forme una rompiente en el canal de acceso al puerto es bastante costosa, porque el dique debería tener una gran longitud.
La propia Cofradía de Pescadores de Suances ha sugerido otra forma de abordar el problema, la posibilidad de disminuir la altura de la ola antes de que llegue al canal de acceso. Para ello habría que construir un dique a la altura del segundo promontorio que cerraría La Concha al mar abierto. Para evitar que haga de pantalla visual desde la playa, se trataría de un dique semisumergido, que reduciría la altura de las olas que entran en la Ría, facilitando el acceso al puerto.
Para evaluar cual de las dos soluciones es más efectiva, la Dirección General de Obras Públicas ha encargado al Instituto de Hidráulica la realización de dos modelos, que permitan estudiar el comportamiento de ambos diques y las consecuencias ambientales que puedan tener para la preservación de las playas. Una vez analizadas ambas soluciones, los resultados se trasladarán al Ayuntamiento de Suances y a la propia Cofradía de Pescadores, antes de tomar una decisión que, en cualquiera de los casos, tendrá un elevado coste.


Dragados en ambos puertos

Los proyectos para ampliar los puertos deportivos de San Vicente y Suances van a estar precedidos de otras obras más urgentes, como el dragado de los canales de acceso a todos los puertos. El más inmediato será el de Suances, cuyos trabajos podrían comenzar a principios de septiembre. Se trata de un dragado muy especial, porque la arena de la Ría de San Martín, debido a su entorno industrial, no puede ser lanzada en alta mar sino que debe ser transportada a un vertedero en tierra. El último dragado de estas características que se hizo en Suances fue hace diez años, cuando lo aconsejable es que se realice cada cinco o seis, de ahí que la Dirección General de Obras Públicas haya dado prioridad a esta actuación.
El dragado que se va a ejecutar en el Puerto de San Vicente también se sale de lo común y responde a otra demanda histórica. En este caso, se trata de un dragado en roca con el que se quiere facilitar el acceso a la canal de los barcos pesqueros que, con marea baja, se ven obligados a esperar antes de entrar a puerto. El problema se ha venido agravando, porque los pesqueros tienden a tener cada vez mayor calado.
Las obras ya se han sacado a licitación y se podrían empezar a ejecutar en los próximos tres o cuatro meses. Con este dragado en roca se aumentará la profundidad del canal en cerca de dos metros, con la ventaja de que no será necesario repetir periódicamente la operación, como ocurre con el dragado de arenas.


El potencial del Puerto de Laredo

El macropuerto construido en Laredo está teniendo un rotundo éxito en el apartado pesquero. Son numerosos los barcos del País Vasco que acuden a él a descargar y el pescado vendido en su lonja ha multiplicado por diez las cifras que venía registrando tradicionalmente. Al tratarse de un puerto exterior, el acceso a sus muelles no se enfrenta a los problemas que el arrastre de arena supone en otros puertos y las embarcaciones pueden entrar y salir sin esperar las mareas. Una agilidad de movimientos que resulta muy útil en costeras como la del bocarte, cuando las capturas se realizan no muy lejos de la base.
Laredo cuenta, además, con una lonja de reciente construcción y la Consejería de Obras Públicas ha completado las instalaciones con una nave para el almacenamiento y lavado de cajas. Además, ha resuelto los problemas que planteaba la fábrica de hielo y no descarta ampliarla, habida cuenta del tirón que está teniendo el nuevo puerto entre la flota pesquera de la vecina Vizcaya.
Es en la náutica de recreo donde todavía queda mucho por hacer para aprovechar las enormes posibilidades de unas instalaciones que se construyeron con la ambición de convertir el puerto deportivo de Laredo en un referente en la Cornisa Cantábrica. No será fácil, dado el gran número de atraques todavía sin ocupar, pero desde que la administración cántabra rescató la concesión del puerto se han ido dando pasos notables. Algunos tan obvios como la construcción de unos aseos, o la apertura del edificio de capitanía marítima, desde el que se gestiona el tráfico portuario. También se ha instalado una rampa que servirá a una futura escuela de vela, y que será un acicate para fomentar el deporte náutico y atraer a los jóvenes a estas instalaciones.
Otra de las decisiones tomadas para impulsar este espacio portuario ha sido la de autorizar la instalación de una carpa en la campa, en la que se ofrece un servicio de hostelería.
Pero el paso más importante ha sido el acuerdo con el Club Náutico de Laredo para que sus embarcaciones se trasladen al nuevo puerto, con unas tarifas de atraque más ajustadas, y para que gestione la marina seca, después de ganar el concurso. Su llegada, con todos sus socios, ha supuesto la ocupación de un buen número de atraques, que han pasado de los 98 que había cuando el Gobierno cántabro se hizo cargo de las instalaciones, a los 200 actuales de carácter permanente. En época vacacional, la ocupación se eleva hasta las 250 embarcaciones, lo que ha cambiado el aspecto de los pantalanes de Laredo, hasta no hace mucho casi desiertos. Teniendo en cuenta que los puntos de atraque construidos son un millar, hay todavía un largo camino por recorrer antes de amortizar la gran inversión realizada en este puerto.
Con todo, los pasos dados hasta ahora empiezan a generar ingresos, que el año que viene podrían alcanzar el medio millón de euros. Esta evolución será la que marque el momento adecuado para plantearse una nueva concesión, por la que algunos operadores privados ya se han interesado. Pero el Gobierno cántabro prefiere esperar a que el precio de mercado de esa nueva concesión refleje el auténtico valor de este gran puerto.
Se trata, en cualquier caso, de una apuesta a largo plazo, cuya entrada en funcionamiento se vio lastrada por la llegada de la crisis pero que reune las condiciones para acabar siendo uno de los puertos deportivos más importantes del Cantábrico.


Jesús Polvorinos
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