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‘La ilusión se consigue con pequeños detalles’
Fecha: 08/01/2017

CAROLINA BARRILARO, FUNDADORA DE LA TIENDA DE CAROLA


Hay personas que se quedan paradas ante un obstáculo y otras que no dudan en saltarlo. Carolina Barrilaro pertenece a este segundo grupo. Cuando su vida dio un vuelco por una grave enfermedad, decidió reinventarse y hacerse empresaria en lugar de meterse en la cama y lamentarse por su mala suerte. Ahora se dedica a crear ilusión en los días más especiales de la vida a partir de pequeños detalles que nacen de su afición por el mundo del diseño y de su estrecha colaboración con Amelia Puente, pionera en la elaboración de pastelería artesanal y sin gluten en Cantabria. La pasión que pone en cada uno de sus proyectos y el mimo con el que trata a sus clientes han llevado a ‘La Tienda de Carola’, su firma de planificación de eventos, a convertirse en imprescindible en las bodas y primeras comuniones celebradas en los principales restaurantes de la región.

P.- ¿Cómo decidió poner en marcha una empresa de planificación de eventos?
R.- Fue fruto de una casualidad y de un parón en mi vida por culpa de una enfermedad. Había decidido retomar mis aficiones, fundamentalmente la decoración y el diseño para niños, así que preparé una mesa dulce con motivo de la Primera Comunión de mi hija y me puse en contacto con el restaurante para avisarles de que yo me encargaría de la planificación y del montaje. En Estados Unidos y Sudamérica las mesas dulces son muy conocidas desde hace décadas, pero en Cantabria casi nadie sabía entonces de su existencia. Cuando las madres de las amigas de mis hijas vieron cómo había quedado, todas me encargaron una y ese año acabé organizando cinco comuniones.

P.- ¿Cómo ha evolucionado desde aquellos primeros encargos de sus amigas a estar presente hoy en tantos eventos festivos de Cantabria?
R.- Me puse a investigar, a diseñar, a buscar nuevas ideas y a comprar atrezzo hasta que, a finales de 2012, decidí tirarme a la piscina y darme de alta para montar mi propio negocio, al que llamé ‘La Tienda de Carola’. Fueron meses muy intensos porque tuve que asesorarme, hacer cursos, pedir financiación, empezar a moverme en redes sociales, acudir a fiestas de colegios, a mercadillos como Escenario Market… Lo bueno es que, al año siguiente, ya estaba trabajando como colaboradora externa para restaurantes y hoteles de primera fila.

P.- Hacer realidad los sueños de niños y adultos es un reto difícil. ¿Cómo lo consigue?
R.- Hay que convertir una fiesta en única con ayuda de los pequeños detalles. Comencé haciendo centros de gominolas, luego mesas dulces y de ahí pasé a planificar toda la decoración y la pastelería de comuniones, bodas y eventos más grandes. Hago mis propios diseños, como recordatorios con dibujos propios, galletas personalizadas o piruletas de chocolate, a un precio asequible. También vendo mis productos a otras tiendas, no sólo de Cantabria; decoro escaparates (Beda Herrezuelo, Vitivic, Sueños de Boda…) y he abierto una nueva línea de ‘minicenas en casa’ para no más de 20 comensales con un catering templado frío y pastelería. La Navidad, por ejemplo, es un periodo muy fuerte para nosotros por la demanda de productos artesanos, roscos de reyes, cestas para empresas… Damos incluso servicio a domicilio porque trabajamos de lunes a domingo.

P.- Buena parte de los artículos de ‘la Tienda de Carola’ salen de los hornos de la pastelería cántabra que tienen las Hermanas Puente en Federico Vial.
R.- Sí, mi relación profesional con Amelia Puente comenzó al poco tiempo de arrancar el negocio, en 2013. Al principio le solicitaba provisiones de pastelería pero, con el tiempo, pasamos a tener una relación más fluida, hasta el punto que decidimos reformar y ampliar su local. Fue una apuesta conjunta y estoy encantada. Todos sus productos (pan, polvorones, sobaos pasiegos, turrones, etc.) son artesanos y carecen de ingredientes químicos, estabilizadores, antioxidantes o conservantes artificiales. Hace 20 años empezaron a elaborar productos sin gluten –ahora también sin lactosa– en hornos y obradores independientes, cuidando todo el proceso, y está reconocida por la asociación de celiacos, lo que supone toda una garantía.

P.- Transcurridos cuatro años ya de aquella decisión de hacerse empresaria ¿Qué balance hace?
R.- Estoy feliz, soy feliz. Hago lo que me gusta y me da igual meter las horas que haga falta porque es un trabajo que me permite hacer continuamente cosas nuevas y desarrollar toda mi creatividad. Es imposible aburrirse, porque busco cosas fuera de España, visito artesanos, conozco a nuevos diseñadores, decoradores con globos, imprentas… Con el tiempo, he establecido una red de colaboradores y me gusta ser fiel a ellos.

P.- ¿Alguna vez se imaginó que sus creaciones iban a verse en los restaurantes de mayor renombre?
R.- No, de hecho mi mayor satisfacción es el trato que recibo de los grandes grupos hosteleros. Es un orgullo que me hayan dado confianza para entrar en sus casas y manga ancha para poder crear. Me sigue costando mucho creer que hace cuatro años trabajaba por afición y desde casa y ahora hay ocasiones en las que tengo que rechazar trabajos, porque estoy sobrepasada. Hay épocas el año, como los meses de mayo y junio en los que se celebran la mayoría de las comuniones, en los que trabajamos a un ritmo de cuatro o cinco eventos cada día del fin de semana. Son nuestro producto estrella y hay personas que empiezan a solicitar hueco desde noviembre.

P.- ¿En su mente está seguir creciendo?
R.- Por supuesto. Creo que La Tienda de Carola es una empresa en crecimiento y, es más, vamos a intentar abrir otro local. No obstante, antes de expandirnos queremos afianzar lo que ya tenemos. El problema de crecer es encontrar personas que pongan tanta pasión en el proyecto como yo.

P.- Es que su proyecto es tan personal que hasta lleva su nombre…
R.- La Tienda de Carola nació como un proyecto totalmente personal y es el fruto de muchas horas de investigación y de trato directo con el cliente. Tuve una larga enfermedad y podía haberme jubilado y conformado con ser una enferma crónica, pero al cuerpo hay que obligarle y no dejarse vencer por los dolores o por el cansancio. Yo no sé estar parada, no soy ociosa, siempre voy buscando algo que me guste y me haga feliz. Hasta que decidí emprender por mi cuenta había sido secretaria de alto cargo en la Administración y secretaria de dirección en una gran empresa privada pero no quería volver a estar ocho horas en la oficina. Quería reinventarme, y así lo hice.

P.- Antes, bastaba acertar en la elección del sitio y el menú para conseguir el éxito de un evento. ¿Por qué cree que hoy nos preocupa tanto el continente como el contenido?
R.- Entiendo que habrá gente que diga que la decoración es algo superficial pero, hoy en día, lo básico ya está cubierto. Los novios quieren una boda inolvidable y los padres, que por lo general tienen menos hijos, buscan la forma de darles más para que tengan toda la ilusión posible en los días más señalados de su vida. Antes, no se pensaba tanto en el niño y se planteaba la comunión como una comida seria para padres y hermanos. También creo que son nuevos hábitos, como resultado de vivir en un mundo global. Como otras tantas, es una costumbre extranjera que ha ido llegando a España, aunque adaptada a nuestra idiosincrasia. Nosotros somos más sobrios que los americanos.

P.- También habrá quien piense que es un gasto superfluo. ¿Es algo al alcance de todos los bolsillos?
R.- Por supuesto. Por muy poco dinero puedes tematizar un espacio y ponerle un toque especial. Por 20 euros puedes hacer feliz a un niño con un centro de gominolas y por unos 100-150 euros puedes colocar una mesa dulce. Todo depende de lo que uno quiera pero hay pequeños detalles, como las galletas corporativas con logotipo que hacemos para las empresas, que salen muy bien de precio y resultan muy vistosas.

P.- Está presente en las redes sociales. ¿Qué papel han jugado en su negocio?
R.- Han sido y son fundamentales. Las utilizo mucho como una ventana al exterior para dar a conocer nuestros productos. Me encargo de ellas personalmente y cuido la fotografía. Para mí son más importantes que la propia web, sobre todo, Facebook e Instagram. También pertenezco a un grupo de empresarias y profesionales, Foro Talento XXI, y eso me ha ayudado mucho, porque actuamos como grupo de apoyo y tratamos de encontrar posibles colaboraciones entre nosotras.

Patricia San Vicente
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