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LA CHAPA DE ACERO LACADA YA SALE DE SANTANDER
Fecha: 08/01/2017

La planta de bobinas prelacadas CSS no podrá acogerse a los beneficios de la zona franca pero arrastrará más inversiones

No es una época fácil para la industria, pero Cantabria acaba de inaugurar una nueva planta fabril. Tras superar los obstáculos puestos por sus competidoras, Coated Solutions Santander (CSS) ha abierto sus instalaciones en el Puerto de Raos, un emplazamiento privilegiado que le facilitará la llegada de materia prima y la exportación de las bobinas de acero prepintadas al Norte de Europa, Norteamérica y los países del Mediterráneo. La nueva empresa, perteneciente al grupo Network Steel Resources, ha costado más de 14 millones de euros y generará 45 puestos de trabajo pero lo más esperanzador es que puede ser el preludio de otro proyecto mucho más importante.
Después de varios intentos fallidos de atraer proyectos industriales a Cantabria, la llegada de Coated Solutions Santander puede marcar un punto de inflexión en la estrategia de los sucesivos gobiernos regionales para captar nuevas inversiones.
El argumento que ha hecho posible el desembarco del grupo siderúrgico al que pertenece es uno de los más poderosos que Cantabria puede ofrecer: un suelo dentro del propio recinto portuario, codiciado por cualquier proyecto industrial con vocación exportadora.
Es precisamente su privilegiada ubicación lo que despierta el interés por las contrapartidas que la llegada de CSS pueda suponer para la economía regional, algo que solo se podrá calibrar con certeza a medio plazo, ya que el asentamiento de esta nueva empresa puede ser la punta de lanza de otro proyecto mucho más ambicioso del mismo grupo, una segunda fase que supondría la creación de una gran industria metalúrgica, con un volumen de empleo sustancialmente mayor.


Acero a pie de muelle

La primera fase ya está en marcha. La inmensa nave levantada en terrenos del recinto portuario se va a dedicar al corte y prepintado o prelacado de bobinas de acero galvanizado, que convertirá en chapas y flejes de acero con un revestimiento de protección que sirve, además, como elemento decorativo. Unas chapas muy resistentes a la corrosión que se utilizarán en multitud de sectores, desde la automoción, a los electrodomésticos o en las cubiertas de naves industriales.
Se trata de una actividad que el Grupo al que pertenece esta nueva empresa, Network Steel Resources, ya viene realizando en Aranda de Duero, a través de otra de sus firmas, Aranda Coated Solutions, hasta el punto de que el anuncio de la creación de la planta en Santander levantó el temor a una posible deslocalización entre los trabajadores de la empresa burgalesa. Sin embargo, el nuevo proyecto responde a una estrategia diferente y la elección del puerto de Santander lo deja bien claro, ya que en este caso la mirada del grupo se dirige hacia el mercado exterior. Así, mientras las bobinas de acero prelacado de la planta de Aranda continuarán siendo destinadas a abastecer el mercado peninsular y francés, las chapas y flejes que salgan de la fábrica santanderina tendrán como destino los países del Norte de Europa, el arco mediterráneo y Norteamérica.
La cercanía de los muelles de Raos facilitará tanto la llegada de las bobinas de acero, procedentes de China, India y otros grandes productores mundiales, como su posterior exportación, una vez tratadas.
El lugar elegido es estratégico. De las naves a los muelles apenas hay 200 metros, de forma que tanto los aprovisionamientos de bobinas como las chapas ya lacadas se moverán entre los barcos y la fábrica en maffies, unos vehículos portuarios que pueden entrar rodando con la carga a la bodega de los buques. Tanto esta rebaja de costes como la ajustada inversión de la planta, que ha resultado bastante más barata que las equivalentes de sus competidores, deben permitirle que sus productos se desenvuelvan con éxito en los mercados a los que van dirigidos.


Una planta muy eficiente

La nueva planta ocupa una parcela de 15.000 metros cuadrados en la zona de servicio del Puerto de Santander, casi al pie de la S-10. Allí Coated Solutions ha levantado una nave de 12.000 metros cuadrados con la más moderna tecnología para el corte y prepintado de bobinas de acero, que le permite asegurar una alta calidad en el proceso de recubrimiento y de medición de espesores. Además, la aplicación de técnicas como la oxidación térmica regenerativa, le permitirá reducir el consumo de gas en un 35%, haciendo el proceso de fabricación mucho más eficiente energéticamente. La automatización de la planta y la optimización de procesos permite, además, un ahorro del 20% en los tiempos de fabricación.
Quizá por esa sofisticación tecnológica, el empleo que va a generar la nueva planta no es muy elevado, teniendo en cuenta que su capacidad de producción de acero prelacado es de 120.000 toneladas al año. Tendrá 45 empleos directos, que se han cubierto básicamente con trabajadores cántabros, algunos de ellos procedentes de Ecomasa, la fallida fábrica de estufas de Nestor Martin.
Más llamativa es la previsión de empleos indirectos, que se estima en unos 120.


Una concesión por 30 años

El terreno sobre el que se asienta la nueva fábrica es una concesión del Puerto para los próximos 30 años. A cambio, la Autoridad Portuaria de Santander recibirá unos 350.000 euros anuales en concepto de tasas. Tan importante como eso o más será el incremento en el movimiento de mercancías en los muelles. Se estima que, una vez consolidado el proyecto, el volumen de ventas de Coated Solutions Santander se eleve a unas 85.000 toneladas al año, en un 85% enviadas al exterior. Como el Puerto servirá tanto para la recepción de la materia prima como para su exportación, una vez transformada, entre entradas y salidas la actividad de la nueva planta añadirá unas 160.000 toneladas anuales al tráfico portuario, con unas 10.000 horas de estiba, y 4.600 portes de camión, que se contratarán con empresas locales.
Además, el Grupo tiene previsto distribuir desde el puerto de Raos la producción de sus otras dos plantas en España, ambas en Aranda de Duero (Burgos), Aranda Coated Solutions (antes Aceros de China) y Todoaceros.
Los 14 millones largos de inversión que ha realizado Network Steel Resources en la planta santanderina es una de las mayores apuestas realizadas por la iniciativa privada en los últimos tiempos. La nueva empresa llegó a través del programa de captación de proyectos estratégicos y está participada por el Gobierno Regional, a través de la compañía pública Sodercan, con 1,2 millones de euros (un 27,3% del capital), mientras que la matriz Network Steel aporta los 3,2 millones restantes, hasta totalizar un capital escriturado de 4,4 millones de euros. Según lo pactado, Sodercan saldrá del capital a partir del séptimo año, recuperando la inversión pública que ahora realiza, con un rendimiento asegurado del 5,75%.
Además, y para ayudar a su puesta en marcha, Sodercan ha concedido un préstamo participativo por importe de dos millones de euros, que la empresa irá devolviendo con el cash flow que genere su actividad. CSS confía en facturar entre 90 y 100 millones de euros al año con la venta de acero prelacado.


Un proyecto demorado

La idea de ubicarse en el Puerto de Santander se gestó en el verano de 2013, cuando el entonces presidente regional, Ignacio Diego, visitó algunas de las empresas implantadas en el Polígono Industrial Prado Marina, en Aranda de Duero. En diciembre de ese mismo año, el grupo Network Steel Resources anunció la instalación de una planta para producir bobinas y chapas de acero prelacado en terrenos del puerto de Santander y, en julio de 2014, la Autoridad Portuaria aprobaba la concesión administrativa, con la autorización del Ministerio de Fomento.
A partir de ahí el proceso se ralentizó, y no porque el Grupo perdiera ímpetu en la ejecución del proyecto. La razón fue que las empresas competidoras se movilizaron para impedir que lo llevara a cabo en el emplazamiento elegido. En octubre de 2014 la Autoridad Portuaria desestimaba un primer recurso de reposición planteado por la Unión de Empresas Siderúrgicas. Otros fabricantes del sector también interpusieron recursos judiciales y las protestas de las principales siderúrgicas europeas por las importaciones de acero chino llegaron a provocar la intervención de la propia Unión Europea.
Aunque los diferentes obstáculos se fueron solventando sin demasiada dificultad, todo ello produjo continuos retrasos en el inicio de la nueva fábrica, que la empresa cántabra SIEC, adjudicataria de la obra, no pudo empezar a construir hasta noviembre de 2015. Por fin, el pasado 20 de diciembre, y con la intervención simbólica de la vicepresidenta del Gobierno central, Soraya Saenz de Santamaría, que pulsó el botón de puesta en marcha de la primera bobina de acero, la planta de Coated Solutions Santander comenzó a funcionar.


El mayor trader de acero de España

La nueva empresa forma parte del grupo Network Steel Resources, cuya matriz es el mayor proveedor de acero importado de España, y está compuesto por otras dos plantas industriales ubicadas en Aranda de Duero: Aranda Coated Solutions, fabricante de bobinas de acero prepintadas, y Todoaceros, la factoría de decapado de acero más grande del país y una de las mayores de Europa.
Fundada en 2002 por un bróker de origen alemán, Oscar Heckh, Network Steel distribuye en exclusiva la gama de productos del grupo chino Yieh Phui para España, Italia, Francia y Portugal. En apenas una docena de años, Heckh ha creado un importante holding de empresas siderúrgicas que no deja de crecer.
En el capital de este holding, con sede central en Madrid y oficinas en Shanghai, figura también el empresario Manuel Añón, con cerca del 25%. Añón controlaba el grupo siderúrgico homónimo (Siderúrgica Añón) que en 2007 fue vendido a Celsa por 425 millones de euros. En enero de 2012 el grupo acometió una reestructuración accionarial y el empresario gallego se hizo con una cuarta parte de Network Steel Resources, de la que pasó a ser consejero.
El grupo comercializa anualmente 408.000 toneladas de acero y en 2013 tuvo unos ingresos de 214 millones de euros, de los que tan solo el 20% procedía de ventas en el exterior, un ratio que va a incrementarse sustancialmente con la puesta en marcha de la planta santanderina, enfocada al mercado internacional.


A la espera del nuevo proyecto

La llegada de CSS puede ser solo un anticipo de nuevas inversiones, si se concretan los planes que el mismo grupo tiene para nuestra región. Si la presencia del Puerto ha sido el mayor estímulo para venir a Santander, aún lo es más tras la decisión del Ministerio de Hacienda de autorizar la constitución de una zona franca en Santander, que sustituye al limitado recinto del Depósito Franco. Una autorización que permite, si el Gobierno central lo autoriza, que esa zona fiscalmente neutra ampare otros puntos del Puerto o de la región.
En los terrenos portuarios queda todavía un espacio de 150.000 metros cuadrados, la denominada Zona de Actividades Logísticas, situada en el lugar en el que se levantaban los antiguos depósitos de Campsa, que continúa desocupada desde su desmantelamiento, a finales de los años noventa.
Ese sería, de llegar a un acuerdo con la Autoridad Portuaria y con la empresa pública que va a gestionar la nueva zona franca, el lugar elegido para instalar el ambicioso proyecto que en este caso sí podría beneficiarse de las ventajas fiscales, financieras y arancelarias de la zona franca, algo a lo que la planta recién inaugurada no puede aspirar, ya que su solicitud de instalación fue anterior a que el pasado 30 de marzo el Consejo de Ministros declarara formalmente la zona de exclusión fiscal de Santander. Fue una oportunidad perdida, pero pronto puede haber otras.

Jesús Polvorinos
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