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El gran salto de Gomur
Fecha: 08/12/2016

Con la compra de Talleres Martínez se convierte en una de las primeras firmas nacionales de mecanizados

La adquisición de Talleres Martínez por el Grupo Gomur ha proporcionado a la firma de Maliaño un acceso directo al mercado de los grandes mecanizados. Con las grandes naves y el moderno equipamiento que tenía Martínez en Morero, Gomur puede entrar en el sector eólico, el aeronáutico y la troquelería para automoción. Para esta nueva etapa, la empresa, que ahora se denomina Gomur Mecanizados y Automoción, va a contar con los 34 trabajadores que formaban la plantilla de Talleres Martínez, a la que añadirá nuevas contrataciones.
En los últimos tiempos la industria de Cantabria no es noticia por la apertura de nuevas empresas pero sí por haberse logrado evitar el cierre de varias de ellas. Ha sido el caso de Sniace, recién reabierta; de Greyco, que ha pasado a manos del Grupo Vela; y de Talleres Martínez, que ha salvado su continuidad gracias a la pujanza de otra empresa familiar, Gomur, que la utilizará para entrar en el mercado de la gran mecanización.
Con la compra de Talleres Martínez, que ha pasado a llamarse Gomur Mecanizados y Automoción, se culmina una estrategia de crecimiento y diversificación que los hermanos Rafael y José Manuel Gómez, propietarios de Gomur, pusieron en marcha a finales de los años noventa cuando tomaron el relevo de su padre en la gestión de la empresa. Las modernas instalaciones que Martínez había construido en Morero y cuya financiación acabó con la veterana compañía metalúrgica, les permitirá a ellos acceder a sectores que hasta ahora no habían tocado, como el de la automoción, y marcarse metas más ambiciosas en otros en los que sí estaban presentes, como el eólico o el aeronáutico.


Una operación laboriosa

Gomur no fue la única empresa que se sintió atraída por las posibilidades que ofrecía Talleres Martínez, pero sí la única que, junto a otra fundición local, se interesó por la totalidad de la empresa de mecanizado y automoción, y no solo por alguno de sus activos. Esta disposición a reflotarla, junto a su mejor oferta económica, hizo que la administración concursal se decantase por su propuesta y el pasado mes de marzo se formalizaba la venta de la fábrica de Morero.
Quedaba un problema por resolver y era la resistencia de Liberbank, que había efectuado un préstamo de tres millones de euros a Martínez para la construcción de sus nuevas instalaciones, a acceder a la quita del 40% que proponía la administración concursal para facilitar su adquisición. Tras recurrir en varias ocasiones el acuerdo de venta, la entidad bancaria se avino a aceptarlo, aunque con una quita algo menor. Finalmente, a Gomur lo ha costado tres millones cien mil euros adquirir la empresa y hacer frente a las deudas que mantenía tanto con Liberbank como con la Seguridad Social.
El desbloqueo de la operación permitió poner en marcha el plan estratégico que Gomur había diseñado para la nueva etapa de esta factoría y disipaba la incertidumbre de los 34 trabajadores que integraban la plantilla de Martínez, un activo muy valorado por los nuevos propietarios. “Se nos presentaba la oportunidad de crecer en mecanizado –recuerda Rafael Gómez, director general de Gomur– con instalaciones ya montadas y con un personal formado y profesional. Un proceso que lleva muchos años podíamos resolverlo en uno o dos. Esa fue la motivación para presentar la oferta”.


Crecer en otros mercados

Para reforzar su línea de construcción mecánica, Gomur ya se había dotado de una gran fresadora de columna móvil en su sede de Maliaño. Con ella podía hacer frente a sus necesidades de mecanización para el utillaje y las máquinas que fabricaba. También podía recurrir a otras empresas mecanizadoras, muy abundantes en la región para las piezas pequeñas. Sin embargo, son pocas las preparadas para el mecanizado de grandes piezas, lo que limitaba su campo de acción y la compra de las instalaciones de Talleres Martínez ha venido a resolver este problema. Ahora podrá abordar el mecanizado de todo tipo de piezas y hacerlo, además, en grandes series.
Estas nuevas capacidades se aprovecharán especializándose en materiales más complejos de mecanizar (acero inoxidable, aluminio o inconel), trabajos que aportan más valor añadido.
Otro de los atractivos de las instalaciones adquiridas es su sección de reparación de motores, algo que Gomur entiende como un complemento para su actividad tradicional, el mantenimiento industrial.
La gran capacidad de las instalaciones de Morero –siete mil metros cuadrados de naves– y del equipamiento con que cuenta sitúan al nuevo propietario en disposición de potenciar su presencia en dos mercados, el eólico y el aeronáutico. Donde más rápidamente puede conseguir carga de trabajo es el campo eólico, en el que Martínez se había volcado en su última etapa. De hecho, fue su dedicación intensiva a este sector la que acabó colocándole en una apurada situación económica, un concurso de acreedores que condujo a su venta. El endeudamiento asumido para la construcción de la nueva fábrica coincidió con la paralización de los parques eólicos en España y eso acabó por hacer inviable la continuidad de la empresa.
Sin embargo, el sector eólico empieza de nuevo a repuntar, tanto en los parques terrestres como en los marinos, y la experiencia de Talleres Martínez en este terreno es un valor muy aprovechable. El pasado mes de septiembre se celebró en Hamburgo una feria de la industria eólica en la que Gomur ha encontrado una buena respuesta de fabricantes como Vestas, Acciona Windpower o Gamesa.
En el proceso de fabricación de los molinos de viento los fabricantes procuran que las empresas que van a mecanizar las grandes piezas que forman las torres estén cerca de los fundidores, para simplificar la logística. Tanto Vestas como Gamesa cuentan con fundiciones en Vitoria, y con fábricas de montaje en León y en Valladolid, respectivamente. Esto sitúa a Gomur Mecanizados en los corredores por los que tienen que transitar las piezas camino de su ensamblaje final.
Otro de los sectores en auge es el de la troquelería de automoción y también aquí la dirección del grupo ve una oportunidad para aprovechar las nuevas instalaciones. La fabricación de troqueles, que se había desplazado a China para abaratar los costes, está retornando a los países europeos. Cantabria cuenta con dos grandes empresas en este campo, Talleres Orán y Dover (la antigua Candemat), que necesitan la mecanización de sus troqueles y que ya son clientes de Gomur.
Las nuevas capacidades del Grupo Gomur también le abren posibilidades inéditas en el mundo de la aeronáutica, como es pasar de la fabricación de utillaje –algo que ya venía haciendo para la industria francesa Airbus ubicada en Toulouse–, a la mecanización de piezas que formen parte de la estructura del avión.


Nuevos puestos de trabajo

Para llevar a término todos estos planes es necesario mejorar la capacidad productiva de Talleres Martínez, que llegó a contar con 80 trabajadores. En ese proceso, Gomur va a iniciar el reforzamiento de las dos líneas de producción de Morero, con la contratación de cinco personas en la de mecanizados y dos en automoción, que vendrán a unirse a los 34 operarios con que contaba Martínez en su última etapa.
En el resto de las empresas que componen el grupo, Gomur cuenta con 160 trabajadores, lo que la convierte en una de las más importantes industrias de Cantabria. Un paso de gigante para una aventura empresarial que inició en los años setenta José Manuel Gómez, un mecánico ajustador de Astander que decidió instalarse por su cuenta para prestar servicio de reparación y mantenimiento en el sector naval.
Una generación después, Gomur ha dado el salto que le permite competir con las grandes firmas de mecanizado del país.

Jesús Polvorinos
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