Vitrinor invierte 18 millones en ampliar y automatizar su fábrica

La planta de menaje de Guriezo estrena una línea de aluminio para 3 millones de piezas al año

Vitrinor ha completado una inversión de 18 millones de euros en su fábrica de Guriezo, la mayor desde que la cooperativa nació en 1995 sobre las naves de la desaparecida Magefesa. El plan, ejecutado en dos años, incluye un nuevo edificio de casi 7.000 metros cuadrados, un almacén automático que duplica la capacidad logística y añade una línea de menaje de aluminio capaz de fabricar más de tres millones de unidades anuales. La operación ha generado 40 puestos de trabajo.


La fábrica de Vitrinor en Guriezo ha crecido y se ha modernizado. Los 24.000 metros cuadrados heredados de Gursa (una de las empresas que componían el grupo Magefesa) se habían quedado pequeños para el ritmo de pedidos provenientes de medio mundo, y tras una inversión de 18 millones de euros se ha convertido en una de las instalaciones de su sector más automatizadas de Europa.

El proyecto de la cooperativa se ha levantado en tres frentes durante los dos últimos años. El más visible es un edificio nuevo de casi 7.000 metros cuadrados y 22 metros de altura, con una inversión de 6,5 millones de euros. Su construcción obligó a modificar el Plan General Urbanístico de Guriezo y a mover más de 35.000 toneladas de residuos vegetales, que no acabaron en un vertedero: se valorizaron en dos proyectos de recuperación medioambiental de fincas de la zona. La nave la han ejecutado dos empresas cántabras, Rucecan y Construcciones DBS.

Dentro de ese edificio funciona ya la segunda gran inversión, un sistema de almacenaje automático que ha costado cinco millones de euros y que centraliza en un único punto toda la actividad logística de la planta. La capacidad de almacenamiento se ha duplicado hasta los 22.000 palets. El sistema traslada de forma autónoma los palets desde los finales de las líneas de producción hasta el centro logístico, salvando una distancia de 400 metros sin intervención humana, y dispone de un sistema de multipedido pensado para responder a la venta online y a los encargos de varias referencias a la vez. El transporte automático de palets, el corazón del sistema, ha corrido a cargo de la empresa cántabra Linde (Reyca).

El tercer pilar es una nueva línea de producción de menaje de aluminio (otros 6,5 millones de euros de inversión) con una capacidad superior a los tres millones de unidades al año, que ha generado 40 empleos directos en una fábrica cuya plantilla ronda ya los 350 trabajadores. La línea nace, además, con un importante margen de crecimiento: la empresa calcula que podría duplicar su capacidad en menos de un año si la demanda lo exige.

La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, recorrió las nuevas naves durante su inauguración acompañada por el equipo directivo y los trabajadores de la compañía. Buruaga aseguró que Vitrinor representa “lo mejor de nuestra industria, una historia de trabajo, constancia y superación”, dijo ante la plantilla.

Fernando Garay, presidente de la compañía, muestra a la presidenta regional la nueva línea de producción de menaje.

Para entender la magnitud de esta expansión conviene mirar atrás. La cooperativa echó a andar en 1995, cuando un grupo de trabajadores de la fábrica de menaje Gursa que habían quedado sin empleo por la crisis de Magefesa decidió ocupar de nuevo las naves y producir por su cuenta. Los comienzos fueron especialmente difíciles para una fórmula cooperativa que partía casi de cero. Recuperar aquellos 24.000 metros cuadrados y dar empleo a la plantilla afectada por el cierre parecía entonces fuera de alcance. Tres décadas después, la planta no solo ha llenado de actividad aquellas enormes naves, sino que ha tenido que construir más para seguir creciendo.

En un mercado tan maduro como el del menaje de cocina, buena parte del empuje de la empresa se explica por la salida al exterior. Vitrinor factura 50 millones de euros, exporta a medio centenar de países y destina al mercado internacional una proporción muy mayoritaria de su producción, un terreno que hace años la empresa ni siquiera podía plantearse pisar. Las ferias de menaje de Estados Unidos y Alemania, las más importantes del mundo, y las misiones comerciales abrieron puertas que han transformado el perfil de la compañía, con un catálogo que se ha ido afinando al compás de esa proyección internacional.

Producto técnico para cada mercado

Vista superior de la nueva nave, de casi 7.000 metros cuadrados y 22 metros de altura.

Las sartenes siguen siendo el producto más vendido, por delante de cacerolas y otras piezas de cocción, por su mayor uso y desgaste, pero el peso de los productos personalizados crece sin parar. La gama de acero vitrificado Eco permite ahorrar hasta un 50% de energía en cocinas de inducción a potencias medias y se adapta a la normativa europea que prohíbe el PFOA, un revestimiento considerado potencialmente cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud. Su

Zona de almacenamiento de producto terminado.

antiadherente reduce, además, el uso de aceite, y las arcillas naturales del vitrificado aguantan temperaturas de hasta 840 grados.

A esa apuesta por el producto técnico se suma una lectura inteligente de los mercados. Vitrinor fabrica piezas pensadas para tradiciones gastronómicas concretas. Produce, por ejemplo, el tajine, el utensilio milenario del norte de África, reinterpretado en acero vitrificado conservando su característica tapa cónica que retiene el vapor y favorece la cocción lenta; y se ha atrevido a hacer en acero vitrificado la tradicional olla de hierro fundido Dutch Oven, muy popular en el centro y norte de Europa.

Más allá de la inversión

En la inauguración del nuevo almacén estuvieron, además del consejero de Industria, Eduardo Arasti, el presidente del Consejo de Administración, Antonio Reyes; el alcalde de Guriezo, Ángel Llano; el consejero delegado de Sodercan, Ángel Pedraja, y parte del equipo directivo de la compañía.

Tras estas inversiones, la planta de Guriezo ha quedo dimensionada para los objetivos que Vitrinor hasta 2030. Un crecimiento que no va a cambiar, según el presidente de la compañía, Fernando Garay, el espíritu que ha mantenido esta cooperativa desde los tiempos difíciles: “Queremos seguir creciendo, innovando y llevando productos a cada vez más mercados sin perder nuestras raíces ni el compromiso con nuestro territorio”.

Rubén Alonso

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