Sodercan prepara a empresas cántabras para acceder a financiación en I+D
La transición ecológica se ha convertido en una exigencia competitiva. Las nuevas regulaciones europeas y la creciente demanda de productos y procesos más sostenibles están reconfigurando el entorno empresarial, una realidad a la que Cantabria no es ajena y que obliga a sus empresas —mayoritariamente pymes— a adaptar su modelo productivo si quieren mantener y ganar competitividad.
En este contexto, la Sociedad para el Desarrollo Regional de Cantabria (Sodercan) ha reforzado su batería de apoyos para que las empresas cántabras den un salto cualitativo en innovación sostenible.
En el centro de esa estrategia se sitúa ASFITEC —Actuación Singular para el Fomento de la I+D en el Tejido Empresarial de Cantabria—, un programa que va más allá de la ayuda económica y pone el foco en algo menos visible, pero muy importante: la capacidad interna de las empresas para competir en convocatorias nacionales y europeas. Porque lo realmente diferencial cuando se tiene una idea innovadora es saber estructurarla, presupuestarla, defenderla técnicamente y alinearla con las prioridades de financiación pública.
ASFITEC ofrece, sin coste para las empresas participantes, una asistencia técnica personalizada que culmina en un caso práctico real: convertir una idea en una solicitud formal presentada a una convocatoria de I+D. Ese hito supone un proceso de aprendizaje completo que permite a la organización adquirir metodologías, herramientas y procedimientos propios para desenvolverse con autonomía en futuras convocatorias.
El programa está dirigido a compañías y profesionales autónomos que cuentan con proyectos innovadores y viables desde un punto de vista técnico y económico, y con impacto positivo en la región.
La propuesta deberá contemplar una participación propia —ya sea de forma individual o como socio— superior a 200.000 euros y un plazo de ejecución superior a doce meses.
Impulso sostenible
Ese acompañamiento estratégico de Sodercan se complementa con otras líneas de ayudas como la de Fomento de la Economía Circular, que financia proyectos de investigación industrial y desarrollo experimental orientados a reducir residuos, optimizar recursos y alargar la vida útil de materiales y productos.
A ello se suman iniciativas europeas como Grandis, centrada en potenciar el emprendimiento femenino en la doble transición digital y verde, o Blue Point, que trabaja en la creación de una economía circular azul a partir del aprovechamiento del plástico marino en el espacio atlántico.



