Robots a sueldo para las pymes
Ingemotions lanza esta fórmula para automatizar y resolver la falta de mano de obra en tareas repetitivas y físicamente exigentes
La ingeniería cántabra Ingemotions ha lanzado la iniciativa ‘robot a sueldo’: en lugar de invertir cientos de miles de euros en una máquina, las empresas pagan una cuota mensual que incluye instalación, mantenimiento y formación, con la opción de ‘despedir’ al robot si no les satisface.
Hasta ahora, tener un robot de trabajo parecía reservado a los gigantes de la industria: grandes plantas de automoción, multinacionales con mucho presupuesto y departamentos de ingeniería propios. La robotización quedaba lejos del alcance de las pymes porque ninguna está dispuesta a hipotecarse con inversiones de hasta seis cifras si se añade todo lo que conlleva la puesta en marcha de sistemas automatizados.
Sin embargo, la ingeniería cántabra Ingemotions, ubicada en el Parque Empresarial Besaya, de Reocín, pretende cambiar este escenario, con un alquiler de robots pionero en Europa. Una fórmula que permite a cualquier empresa incorporar un robot sin comprarlo ni asumir riesgos. La iniciativa, bautizada como ‘robot a sueldo’, transforma la automatización industrial en un gasto mensual: la fábrica paga una cuota fija que incluye instalación, integración, mantenimiento, seguro y formación de los operarios mientras permanezca en la planta. Y si el robot no encaja, se le puede ‘despedir’ sin indemnización, es decir, se devuelve a la compañía arrendadora.

La idea, similar a cualquier renting, es tan sencilla de entender como disruptiva para el sector, puesto que la factura de un simple brazo robótico suele superar los 100.000 euros, y esa cuantía apenas representa un 20% del coste total. El resto es ingeniería, herramientas, cintas, sensores, seguridad, programación, puesta en marcha, pruebas, ajustes… y horas de técnicos especializados.
Con un ‘robot a sueldo’, esa inversión se transforma en una cuota de alquiler mensual que puede ser de dos tipos: si el robot es muy específico y se ha adquirido a medida para una empresa, se firma un contrato de unos cinco años. Si se trata de un robot más genérico, por ejemplo, para paletizar cajas, la permanencia mínima se reduce a unos seis meses.
El nacimiento de este robot ‘en nómina’ busca resolver otro problema además del financiero: la falta de mano de obra en la industria. César Oruña, director general de Ingemotions, y Alberto Odriozola, director del área de Automatización y Robótica, explican que la máquina en alquiler está pensada para tareas repetitivas, físicamente duras y con poco valor añadido, las que más cuesta cubrir.
Los trabajos van a evolucionar
Ponen como ejemplo la empresa de productos del mar Compesca, donde el robot encaja las bandejas, precinta las cajas y paletiza, dejándolo listo para embarcar en el camión: El valor humano está en seleccionar el marisco y controlar el proceso, no en introducir bandejas en cajas durante ocho horas.
Por eso, rechazan que su iniciativa pueda poner en peligro los puestos de trabajo, aunque sí admiten que “sustituirá” algunas funciones que “van a evolucionar”. “El robot es un aliado del trabajador”, insisten. La clave, subrayan los promotores de esta modalidad, es que habrá menos tareas físicas y repetitivas, mientras que crecerán los perfiles dedicados al mantenimiento de robots, a su programación o a la supervisión de procesos. “Los países más robotizados son precisamente los que tienen menos paro”, recuerdan, y lo avalan con ejemplos como Alemania, Japón o Corea del Sur.
El manejo del robot es muy intuitivo, como una app de móvil
La fórmula del robot en alquiler tiene aplicación en sectores tan variados como la automoción, alimentación, logística, industria farmacéutica, edificación e, incluso, en servicios y entornos sanitarios, donde persisten las tareas repetitivas o exigentes físicamente que las plantillas ya no pueden –o no quieren– asumir. Ingemotions ofrece un robot paletizador capaz de manejar cajas de 20 kilos y trabajar en dos puestos distintos por 1.195 euros al mes, una cuota que incluye instalación, formación, seguro y mantenimiento.
‘Introducir el primer robot cuesta mucho; el segundo va del tirón’
El ‘robot a sueldo’ busca también atenuar el llamado miedo tecnológico. La implantación de un sistema robotizado suele generar dudas tanto en producción –si funcionará, si el equipo sabrá sacarle partido, si se adaptará al proceso– como entre la plantilla, donde a menudo surge la inquietud de que la máquina “viene a quitarnos el trabajo”.
Tras dos décadas integrando robots en fábricas, Oruña y Odriozola han detectado un patrón que se repite: “Introducir el primer robot cuesta mucho, pero el segundo ya va del tirón”, aseguran. A ello se suma que, si antes era imprescindible contar con un especialista para manejar este tipo de maquinaria, ahora los aparatos son intuitivos y accesibles prácticamente para cualquier operario.

“Se manejan como una aplicación de móvil, con una interfaz muy sencilla que se puede aprender en una mañana de formación”, aseguran. De hecho, la empresa ha desarrollado un robot de soldadura pensado para usuarios sin conocimientos técnicos: “Se controla desde una pantalla y se mueve con la mano”, explican. Se trata de SIA, el primer robot de renting de la compañía, para cuyo manejo no es necesario saber ni de robótica ni de programación. SIA es portátil y ocupa poco más de 1 m2, por lo que se puede usar incluso para soldar grandes piezas o estructuras sin tener que moverlas.
Expectativas altas
El objetivo es claro: que la automatización deje de ser un territorio exclusivo de grandes compañías y se convierta en una herramienta accesible para pymes con pocos trabajadores que ven la robótica como algo complejo y fuera de su alcance. De hecho, si el robot falla y se detiene la línea de producción, el coste de la parada corre a cargo de la entidad arrendadora de la máquina.
Este modelo de negocio es nuevo en Europa, aunque lleva años implantado en EE UU, y las expectativas de Ingemotions son altas, puesto que en apenas un mes ha despertado el interés de importantes compañías, según desvelan los dos socios de la firma cántabra, que esperan que a medio plazo la mitad de los robots que se incorporen al mercado se contraten a través de esta modalidad.
Dos estudios de las consultoras SNS Insider y Global Market Insights (GMI) coinciden en prever crecimientos anuales del mercado mundial de la robótica como servicio (lo que se conoce como RaaS) superiores al 17%, lo que llevará al sector a multiplicar varias veces su tamaño en los próximos diez años.
Un grupo industrial
Ingemotions nació en 2010 con la intención de dar servicios de mantenimiento y apoyo técnico a las fábricas y después llegaron los proyectos de automatización y robótica. La entrada de Gomur en el capital como socio industrial les permitió acceder a grandes plantas, incluidas multinacionales de automoción.
Desde entonces, la firma ha trabajado para marcas como Porsche, Jaguar o Audi, y ha pasado de operar solo en Cantabria y el norte de España a firmar proyectos en otros países europeos, además de realizar diseños para China y México.

En paralelo, el grupo ha ido incorporando pequeñas empresas familiares muy arraigadas en el tejido industrial, como Ampersan –dedicada a la reparación de motores y electrónica–, Suministros Herrera, especializada en proyectos de automatización y visión artificial, o Mego, una firma casi centenaria con fuerte presencia en las fábricas. Todas ellas han sido modernizadas e integradas en la estructura del grupo.
Ingemotions cuenta, además, con una filial de instalaciones eléctricas y domótica para edificación, Inerciti, y ha lanzado recientemente Moxaico, una firma especializada en soluciones de paletizado, packaging y robótica. Además, ha abierto una delegación en Valencia para reforzar su presencia en la zona centro y mediterránea del país.
En conjunto, Ingemotions prevé alcanzar los 18 millones de euros de facturación a corto plazo y superar los 150 empleados. En este contexto de crecimiento y diversificación nació la idea del ‘robot a sueldo’, una vuelta de tuerca a la forma en la que se contrata la robótica industrial, empezando por las pymes y extendiéndose a cualquier empresa que no quiera quedarse atrás.
Por Rubén Alonso



