La firma Marino de la Fuente cumple 80 años y encara su futuro con el auge de la madera como material sostenible

La maderera cántabra tiene almacenes en Santander, Valladolid y Sevilla

Marino de la Fuente lleva operando desde 1946, cuando abrió sus instalaciones de Santander, que luego amplió a Valladolid y Sevilla. Más de 80 años trabajando con uno de los primeros materiales que el ser humano utilizó para construir, la madera. En este tiempo, ha hecho frente con éxito a desafíos como la competencia de las grandes cadenas o la volatilidad en los precios de los materiales, y ahora pelea por su futuro de la mano de la sostenibilidad.


La compañía Marino de la Fuente nació en Santander en 1946 como un pequeño almacén de madera que, con el tiempo, se extendió a Valladolid y Sevilla. 80 años después, la maderera está gestionada por un amplio equipo que destaca por conocer bien su producto.

La planta de Santander recibe las maderas a través del Puerto desde distintos lugares del mundo, según su tipología. La mayor parte proviene de países nórdicos, referentes internacionales de la producción, pero también llega de otros puntos de Europa, África, América y Asia. Gracias a esta diversidad de suministradores, su catálogo incluye todo tipo de maderas —coníferas, frondosas y tropicales—.

Las grandes vigas de abeto son uno de los productos más solicitados.

En Santander se recibe la madera, se realiza el proceso de secado —la empresa tiene secaderos propios— y se le aplican los mejores tratamientos que existen en el mercado para ofrecer un producto de máxima calidad.

Una vez preparada la madera, una parte se envía a sus centros de Valladolid y Sevilla, donde Marino de la Fuente también dispone de cortadoras y puntos de venta.

En los más de 30.000 m² de la nave que tiene en la cabecera del polígono de Raos —la compañía suma 70.000 m² con las instalaciones de Valladolid y Sevilla— cortan y atienden a un público que incluye tanto profesionales como particulares.

Uno de los puntos fuertes de la empresa está en el asesoramiento. Sus más de 20 trabajadores —40 en toda España— están acostumbrados a informar al cliente sobre qué madera puede ser mejor en cada trabajo. “En nuestra larga trayectoria siempre hemos contado con profesionales de la madera que conocen muy bien el producto”, aseguran.

La madera recupera importancia

Las grandes vigas son una de sus principales referencias, tanto por la variedad de tamaños como de usos. Por ejemplo, sus vigas de abeto son perfectas para dejar vistas por su “excelente calidad y bello aspecto”.

En los almacenes de la compañía también se pueden encontrar tableros de importación, así como tarimas de fabricación propia que se utilizan en puertas, jambas, suelos,  cocinas o mobiliario. Una oferta que completan con productos de ferretería.

Esta empresa cántabra trae maderas del norte de Europa, EE UU, África e incluso de China, que llegan a través del Puerto de Santander.

Como material, la madera ha resurgido con fuerza con el auge de las reformas en viviendas, pero también ha ganado protagonismo de la mano de las últimas tendencias en la construcción. Pese al boom de las cadenas de bajo coste de muebles y productos de construcción, la calidad, la durabilidad y la estética no han perdido su lugar y especialistas como Marino de la Fuente no se han visto especialmente afectados. Ha sido el palpitar de la construcción el que más ha interferido en el volumen de ventas de la firma y, al igual que sucede con el resto de agentes vinculados al sector, los buenos tiempos de la obra nueva y las reformas lo son también para la maderera.

La belleza natural y la calidez de este material nunca ha dejado de apreciarse y la madera vista, tratada pero sin cubrir, sigue imponiéndose en la propia estructura de las casas, donde los proyectistas más modernos la utilizan en techos (vigas) o en la división de espacios. “La madera es insustituible en calidad y visualmente”, defiende la compañía. Si a esto se le añade su contribución a la sostenibilidad y el creciente interés por buscar materiales naturales, se entiende que haya pasado a ser un producto muy atractivo para cualquier proyecto.

Desde el norte de Europa llega otra tendencia: la madera estructural. Las normativas comunitarias, cada vez más estrictas con los grandes emisores de CO2, como el cemento, y con la eficiencia energética, hacen que resulte un material idóneo para los modelos de construcción más sostenibles.

De momento, es una corriente que en España apenas ha pasado de la obra pública de Madrid y Barcelona, pero la firma cántabra apuesta por este modelo, convencida de que es una senda de futuro.

Gracias a los tratamientos, las maderas son ahora más resistentes y aumentan su dureza, lo que también las hace totalmente aptas para exteriores. La prueba más evidente es su omnipresencia en los países nórdicos, donde la madera es uno de los productos más usados en la construcción de viviendas, tanto en exterior como en interior.

Los hábitos de los compradores también han cambiado y, aunque la gente se muda con más frecuencia y “ya no se amueblan casas para toda la vida”, aún se fabrican muebles de madera a medida, que han pasado a ser piezas únicas. “Hay gente que quiere hacer muebles específicos, por ejemplo, una mesa de comedor que se llevará en caso de traslado o que venderá. Esto no se va a perder nunca”, apuntan desde la maderera cántabra.

Saber comprar

Muchos son los cambios que se han vivido en Marino de la Fuente en sus ochenta años de historia, así que las transformaciones no le resultan desconocidas. Han sabido adaptarse a los picos de crecimiento, como lo han hecho en los momentos de crisis, de las que, incluso, han llegado a salir reforzados.

Con la pandemia del Covid, por ejemplo, se vieron forzados a cerrar, pero pronto recuperaron impulso gracias al fuerte repunte de los años siguientes, cuando al finalizar los confinamientos mucha gente decidió reformar su casa.

En la planta de Santander se transforma la madera: llega en bruto, se seca en sus secaderos y se somete a distintos tratamientos.

La inestabilidad mundial, causada por los distintos conflictos internacionales, repercute en la economía global y, de forma indirecta, en la madera. Pero, después de tan larga trayectoria y de la experiencia acumulada con este material, saben que la madera siempre estará sometida a fluctuaciones: “A veces sube y otras baja”, pero eso forma parte de su naturaleza como “bien escaso”, que depende de muchas variables como el estado de las producciones y las plantaciones.

Para la empresa resulta vital la habilidad para comprar y aprovisionarse en los momentos clave, además de disponer de distintos proveedores y ser capaces de autofinanciarse sin recurrir a terceros, lo que agiliza los procesos. Eso les ha permitido ofrecer siempre los mejores precios al mercado.

En Marino de la Fuente no solo confían en una larga vida para la madera. También en la suya propia y están invirtiendo en innovación, digitalizando todos sus procesos. A esa renovación interna se añade la adquisición de dos grandes máquinas de corte para mejorar su rendimiento y ofrecer soluciones más ágiles a su clientela.

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