Garvasa añadirá otro macroalmacén a su complejo logístico de Penagos
La distribuidora de Carrefour invertirá 21 millones en unas gigantescas instalaciones frigoríficas
Garvasa va a ampliar su gigantesco complejo logístico de Penagos con una nave refrigerada de 31.081 m2 que se levantará en una finca situada junto al arroyo Saguales. El proyecto tiene un presupuesto de 21,3 millones de euros y obligará a construir un puente sobre el río, para conectar las nuevas instalaciones con las actuales, que abastecen a los centros Carrefour en el noroeste del país desde hace más de dos décadas. La ampliación se acoge a la vía excepcional que permite la Ley del Suelo de Cantabria para utilizar suelo rústico.
Garvasa, la empresa cántabra que realiza la distribución de Carrefour en el noroeste de España, prevé ampliar su complejo logístico de Penagos con una nave refrigerada de 31.081 metros cuadrados, el tamaño de tres campos de fútbol. Con un presupuesto de ejecución que asciende a 21,1 millones de euros, la obra se levantará en un suelo rústico situado al otro lado del arroyo Saguales, y obligará a construir un nuevo puente, soterrar una línea eléctrica e instalar un centro de transformación.
El proyecto, realizado por la ingeniería Emilio Casuso, va a materializar una de las mayores inversiones logísticas privadas que se han llevado a cabo en Cantabria en los últimos años.
Garvasa es el nombre comercial de dos sociedades con el mismo promotor, el empresario Valentín Valle López: García Valle SL y Valle López SL. En Penagos ya cuenta con un complejo formado por dos naves que suman unos 72.000 metros cuadrados. Entre ellas y el río hay hoy un aparcamiento de camiones. Más al noroeste quedan unas praderías y es ahí donde se proyecta la ampliación.
La nueva nave está diseñada desde los cimientos para trabajar a temperatura controlada. Lo más visible serán los muelles de carga. La memoria del proyecto prevé 23, dispuestos en forma de dientes de sierra a lo largo de una de las fachadas. Cada uno llevará una plataforma de labio retráctil y un sistema de abrigos que sella el camión contra el edificio durante la carga, para que el frío no escape al exterior mientras entra o sale la mercancía.

El suelo, además, contará con una solera especial, con capas de aislamiento, barrera de vapor y tuberías embebidas en el hormigón, para el enfriamiento. Asimismo, en la cubierta, se reservan espacios para los equipos de refrigeración.
El complejo logístico de Penagos se levantó a comienzos de los años 2000 como uno de los grandes centros de distribución que Carrefour repartió por España tras la fusión de la antigua Pryca y Continente. Desde esta gigantesca plataforma ha venido surtiendo a los hipermercados y supermercados del grupo en Galicia, Asturias, Cantabria, el País Vasco y parte de Castilla y León. Detrás de aquella operación estaba el mismo promotor que impulsa ahora la ampliación.
La relación con la cadena francesa fue, desde el principio, la razón de ser del complejo. Si la nueva nave refrigerada responde a esa misma relación —una ampliación del servicio a Carrefour— o a un cliente o actividad distintos es algo que el proyecto básico no aclara y que la empresa no ha querido detallar. Lo único que el documento confirma es que el edificio se concibe como una prolongación física del complejo actual, no como una pieza independiente.
Las cifras del proyecto
La ampliación sumará 31.081 metros cuadrados a los espacios construidos. La mayor parte —cerca de 28.000— corresponde a las naves de almacenamiento, a las que se añaden dos plantas de oficinas de unos 900 metros cada una, situadas en una esquina, y un sótano con un aljibe de más de 700 m2 que alimentará el sistema contra incendios.
El espacio físico que ha reunido Garvasa en la zona suma 213.612 metros cuadrados, una mezcla de fincas rústicas y urbanas que ha ido agrupando a lo largo del tiempo. Al final de esta ampliación, los edificios van a ocupar el 48% de esta superficie, justo por debajo del 50% que marca el tope urbanístico.
El presupuesto desvela que lo más costoso, con diferencia, será la estructura: casi ocho millones de euros en los prefabricados de hormigón. Le siguen el movimiento de tierras (2,2 millones), las instalaciones (2,5 millones), la urbanización del recinto (2,6 millones) y la adecuación de las oficinas (1,7 millones). Otras partidas más pequeñas dan idea de la complejidad de la obra: 90.660 euros solo para gestionar los residuos de la construcción y 31.390 para seguridad y salud.
Lo que implica la presencia del río

El cauce del arroyo Saguales parte la finca en dos, y la nueva nave tendrá que levantarse al otro lado del río respecto a las instalaciones actuales, de ahí la necesidad de un puente. El proyecto incluye uno de 10 metros de anchura, con vigas prefabricadas, para que los camiones circulen por todo el recinto en un único sentido.
Además, la existencia de un río obliga a pensar en sus crecidas. El estudio hidrológico, encargado a la firma Soningeo, calcula qué pasaría en caso de una avenida extraordinaria, de las que estadísticamente solo se esperan una vez cada 500 años. Concluye el informe que ese caudal extremo rondaría los 19 metros cúbicos por segundo y delimita hasta dónde llegaría el agua. El tablero del puente se colocará medio metro por encima de la altura de la lámina de agua en esa avenida, para que pueda pasar por debajo cualquier resto que arrastre la riada. A su vez, la nave se eleva 1,20 metros sobre la explanada de maniobra de los camiones, para esquivar la zona inundable.
El proyecto también añade precauciones para no ensuciar el arroyo durante las obras –zanjas a pozos de decantación, lavadero de ruedas para los camiones, separadores de hidrocarburos…— y una red de saneamiento que diferenciará el agua de lluvia de la residual, que será depurada antes de devolverla al cauce.
La excepción de la Ley del Suelo
La ampliación se levantará sobre suelo rústico de especial protección gracias a las excepciones de la Ley 5/2022 del Suelo de Cantabria, que permite ampliar una actividad ya existente en suelo rústico cuando es la única clase de suelo contiguo donde puede realizarse, siempre que se cuide la integración paisajística. Además, pone como condición que la ampliación no supere el 50% de lo ya construido.
En este caso, las cifras encajan, ya que las dos naves existentes suman 71.826 m2, por lo que el techo legal de ampliación se sitúa en torno a los 35.913. La nueva nave tendrá 31.081, por debajo de ese límite.
Tras la ampliación, la superficie construida rozará los 103.000 m2Tras la ampliación, la superficie construida rozará los 103.000 m2
El documento anuncia que la construcción va a reproducir los parámetros de las anteriores —misma tipología, mismos materiales, misma implantación— para que el conjunto siga funcionando como una sola unidad y no como un polígono nuevo.
No obstante, para que el proyecto de Garvasa salga adelante necesita el visto bueno de tres administraciones: la Comisión Regional de Ordenación del Territorio y Urbanismo (CROTU), la Confederación Hidrográfica del Cantábrico —por la afección al arroyo— y el Ayuntamiento de Penagos.
Y como un edificio frigorífico de este tamaño consume mucha energía, el proyecto prevé una nueva acometida de media tensión y un centro de transformación de 1.250 kVA. Para alimentarlo será necesario soterrar una línea eléctrica aérea que cruza la finca por el sur.
Frente a ese consumo, se establecen contrapesos: una instalación fotovoltaica de 307 kilovatios en la cubierta, aerotermia para climatizar las oficinas e iluminación LED en todo el recinto.
Rubén Alonso



