El uso de la IA en empresas abre nuevos retos en materia de protección de datos

Las empresas no analizan los riesgos legales

La IA se está incorporando rápidamente al día a día de muchas empresas, desde la generación de contenidos hasta el análisis de datos o la atención al cliente. Sin embargo, su utilización plantea nuevos interrogantes desde el punto de vista legal, especialmente en materia de protección de datos y gestión de la información. ¿Qué ocurre si una empresa introduce datos sensibles en una herramienta de inteligencia artificial? ¿Quién responde si se produce un uso indebido de esa información? Para analizar estos riesgos y entender cómo se pueden gestionar, hablamos con Raúl Florido, abogado especializado en protección de datos en Sarabia Tax & Legal.


Desde el punto de vista legal, ¿qué riesgos plantea la IA en las empresas?

Raúl Florido (R.F.) –El principal riesgo es que muchas empresas están utilizando herramientas de inteligencia artificial sin analizar previamente qué implicaciones puede tener desde el punto de vista de protección de datos. En muchos casos se introducen en estas plataformas textos o documentos que pueden contener datos personales o información sensible y que, si no se gestionan adecuadamente, pueden generar problemas legales importantes.

¿Qué ocurre si una empresa introduce datos de clientes o empleados en las herramientas de IA?

R.F. –Ese es uno de los puntos más delicados. Cuando una empresa introduce datos personales en una herramienta de IA gestionada por un proveedor externo debe tener claro cómo se van a tratar esos datos, dónde se almacenan y con qué finalidad se utilizan. Si no se analizan bien estas cuestiones, puede producirse un tratamiento de datos que no sea compatible con la normativa de protección.

¿Diría que muchas empresas están adoptando estas herramientas con más rapidez que reflexión jurídica?

R.F. –En muchos casos sí. La inteligencia artificial ofrece ventajas muy evidentes en términos de productividad y eficiencia, por lo que muchas organizaciones quieren incorporarla rápidamente a sus procesos. El problema es que a veces esa adopción se produce sin revisar previamente aspectos como el tratamiento de datos personales, la confidencialidad de la información, las condiciones del proveedor tecnológico, o donde se encuentra alojada esa información.

¿Qué aspectos debería analizar una empresa antes de empezar a utilizar la IA?

R.F. –Lo primero es identificar qué tipo de información se va a utilizar con esas herramientas y dónde se aloja. Si existe la posibilidad de que se introduzcan datos personales, la empresa debe analizar si ese tratamiento es compatible con la normativa de protección de datos y si existen garantías suficientes por parte del proveedor. También es recomendable revisar las condiciones de uso de la plataforma y establecer criterios internos sobre cómo pueden utilizarse estas herramientas dentro de la organización.

¿Cómo encaja el uso de la IA con la legislación europea en materia de protección de datos?

R.F. –La normativa de protección de datos sigue siendo plenamente aplicable cuando se utilizan herramientas de IA. Esto significa que las empresas deben garantizar que los datos personales se tratan de forma lícita, transparente y segura, independientemente de la tecnología utilizada. Además, en los últimos años la Unión Europea está desarrollando nuevas normas específicas sobre IA que buscan regular su uso y establecer determinadas garantías para ciudadanos y empresas.

¿Cree que las empresas deberán empezar a regular el uso de la IA dentro de sus propias políticas internas?

R.F. –Probablemente sí. Estas políticas ayudan a definir qué tipo de información puede introducirse en las herramientas de IA, qué usos están permitidos y qué precauciones deben adoptarse para proteger los datos y la información de la empresa.

Si tuviera que resumir en una idea lo que deberían tener en cuenta las empresas al utilizar  IA, ¿cuál sería?

R.F. –Que la IA es una herramienta muy útil, pero debe utilizarse con criterio, ya que le damos mucha información, en ocasiones de carácter sensible. Conviene analizar qué información va a manejar, qué riesgos pueden existir y qué medidas deben adoptarse para proteger los datos y la actividad de la empresa. La tecnología avanza muy rápido, pero las obligaciones legales siguen estando ahí, y gestionarlas correctamente es fundamental para evitar problemas en el futuro.

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