Lumbre: El valor de la comunicación dentro y fuera de la empresa

La consultora Isabel García Imhof lanza su propia firma

Después de años formándose y trabajando en diferentes países, Isabel García Imhof decidió volver a Cantabria donde ha colaborado con algunas de las entidades más potentes de la región, pero algo encendió su llama emprendedora y, ahora, ha creado Lumbre, una consultora que ayuda a las empresas cántabras a mejorar su comunicación externa e interna, algo cada vez más importante para relacionarse con el exterior y para retener a los trabajadores más jóvenes.


Isabel García Imhof es una de las profesionales más reconocidas de la comunicación cántabra. Dio sus primeros pasos en Telecabarga, la conocida televisión regional hoy desaparecida y allí se produjo su primer acercamiento a las empresas de la región, aunque fuese en calidad de reportera. Después, puso rumbo a Australia donde perfeccionó su inglés y se especializó en comunicación empresarial. Desde entonces, ha recorrido diferentes puntos del planeta, y ha trabajado en Reino Unido y Cádiz.

En 2017, Imhof regresó a Cantabria, donde trabajó para el Centro Botín y, más tarde, estuvo a cargo de la comunicación de entidades como Eunice, que forma parte de la Universidad de Cantabria. Además, ha colaborado durante años con una de las agencias más potentes de la comunicación en la región, hasta llegar a ocupar un cargo directivo. Pero la llama emprendedora volvió a prenderse dentro de esta cántabra, que ya había trabajado de forma independiente con anterioridad, y que ahora consolida su propia consultora bajo la marca Lumbre.

Imhof es una de las profesionales de la comunicación más reconocidas del panorama cántabro y, ahora, ha lanzado su proyecto en solitario, Lumbre desde, donde asesora a importantes empresas de la industria regional.

Pese a que ha establecido en Cantabria su campamento base, Imhof tiene una visión global que diferencia su forma de entender la comunicación. Aprendió de los anglosajones –que hasta hace poco llevaban ventaja en materia de identidad corporativa– que una buena comunicación empresarial puede influir en el destino de una firma, más allá del aumento de las ventas.

Bajo esta premisa, defiende el concepto de “comunicación estratégica”, apellido que acompaña al nombre de su marca, Lumbre: “Me gusta que la comunicación sea un motor de cambio en la cultura de las empresas y una herramienta más con la que puedan reflexionar sobre su estrategia”, explica. Para ello, traza los planes de comunicación estableciendo contacto directo con la dirección. “Necesitas estar muy pegada a estas personas y lo que hacen para saber quiénes son, por dónde respiran, qué objetivos tienen, con qué dificultades se encuentran o dónde flaquean”, comparte esta emprendedora.

Imhof, que ha extrapolado su personalidad a su marca, sintetiza Lumbre como “un fuego intencionado que necesita mantenimiento constante para no apagarse”, lo que también moldea su metodología profesional, basada en la constancia. Algo que contrasta con el ritmo frenético de la comunicación, dictado por los medios digitales y las redes sociales, pero esta experta no se deja llevar. Cree firmemente que las comunicaciones de las empresas no deben ser “reactivas” y responder a todos los estímulos, sino que hay que actuar con “serenidad” y “coherencia”.  “Hace tres décadas, la comunicación era contar lo que se hacía y también maquillarlo”, un modelo que, bajo su óptica, ha quedado obsoleto: “Yo de maquilladora tengo muy poco, soy muy franca y llevo mi personalidad a la profesión”, bromea. “Si alguien me dice: vamos a hablar de sostenibilidad, le respondo que vamos a hacer algo sostenible. Después, el mensaje sale solo”.

Una nueva manera de comunicar

Esta forma de comunicar está teniendo muy buena acogida y Lumbre tiene en su cartera clientes muy potentes vinculados a la industria. Compañías químicas, siderúrigicas o de movilidad que van de los 70 a los 700 empleados han confiado en ella para dirigir sus planes de comunicación.

Imhof concibe la comunicación como un todo y no como una mera publicidad, por lo que también considera imprescindible mejorar la comunicación interna, uno de los filones a explotar en los próximos años, en su opinión.

Lumbre hace referencia al fuego intencionado, planificado y que necesita de mantenimiento para continuar ardiendo.

Recuerda que en sectores como la industria, la comunicación con algunos operarios se ha limitado tradicionalmente a “una nota o un aviso en un tablón”. En muchas ocasiones, ni siquiera eso, y los trabajadores se enteraban de las noticias por cauces externos. Afortunadamente, ya no funciona así. Aunque ahora las empresas suelen abusar de correos genéricos enviados a perfiles muy distintos, los cambios sociológicos también exigen otras estrategias. La aproximación al trabajo de las nuevas generaciones, nacidas “a partir de los 90 y los 2000”, no tiene nada que ver con las anteriores, apunta Imhof: “Muchos son hijos de padres quemados y ellos no quieren serlo”. Un motivo más, en su opinión, para cuidar el modo de comunicar: “Necesitan estar a gusto”, incide, “sentir que forman parte de algo y entender el alcance de su trabajo”.

A través de los servicios de comunicación de Lumbre, ayuda a que mejore la relación con estas nuevas hornadas de trabajadores, una tarea que excede la labor de los departamentos de recursos humanos. “Un trabajador contento se convierte en un  excelente embajador”, defiende.

Imhof no descarta colaborar con clientes de otros territorios, pero está centrada en ayudar a las empresas cántabras: “Si mejora la comunicación, que es tan necesaria y aporta tanto a las empresas, también lo hará el tejido empresarial del lugar que más me importa, Cantabria”, concluye.

Begoña Cueli

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