Good Mood: ‘Un liderazgo equilibrado mejora la productividad’

La compañía ya aplica su Método Vital en empresas de todos los tamaños

Un liderazgo empresarial consciente fortalece y cohesiona equipos. Con esa convicción, Virginia Merchán ha impulsado Good Mood, una compañía que adiestra a empresarios y ejecutivos para que gestionen sus organizaciones desde el equilibrio físico, mental y emocional. A través de su Método Vital, y en colaboración con Jesús López, ofrece sesiones breves y personalizadas que enseñan a regular el estrés, tener claridad mental y mantener la calma en contextos de alta presión. La iniciativa promete ser una herramienta clave para reducir el absentismo y fomentar un liderazgo más saludable y sostenible.


La abeja reina es el corazón de la colmena. Además de guiar a las obreras en sus tareas diarias, emite feromonas que ordenan el comportamiento colectivo y sostienen la cohesión del enjambre. Su sola presencia, si es fuerte y equilibrada, mantiene la armonía. No necesita imponerse. Le basta con irradiar estabilidad para que todo funcione. En cambio, su debilidad puede desatar el desorden.

En el tejido empresarial ocurre algo similar. Las compañías, como las colmenas, replican la energía de quienes las lideran. Por eso, con el apoyo de Sodercan, Virginia Merchán ha fundado Good Mood, una iniciativa emprendedora que sitúa el bienestar y el autocuidado de los líderes en el centro de la estrategia corporativa para la mejora de la productividad.

Su propuesta –en la que participa de manera activa Jesús López, asociado de proyectos– parte de una premisa clara: una organización crece cuando quienes la dirigen están equilibrados a nivel físico, mental y emocional.

Juntos han impulsado el Método Vital, un programa intensivo que busca transformar la manera de dirigir y de dar sentido al trabajo.

Sostienen que, a pesar de que la cultura de liderazgo de las empresas impacta en el bienestar de los empleados y directamente en la productividad, siguen siendo muchas las que descuidan este aspecto, una carencia que se ve reflejada en el clima laboral y en el rendimiento del personal. “Los líderes toman decisiones todo el tiempo. Eso genera estrés crónico y deriva en irritabilidad, reacción emocional, inflamación y malos hábitos. Nosotros les enseñamos a regularlo”, resumen.

La metodología de Good Mood está basada en evidencias científicas y tiene un enfoque integral. El primer paso consiste en un diagnóstico inicial que permite mapear los niveles de estrés, descanso y fuentes de degaste. En definitiva, conocer el estado físico, mental y emocional de cada líder. “Lo que no se mide, no se sabe si está funcionando”, argumenta López.

‘El autocuidado del líder es una competencia directiva y una herramienta de gestión’

Una vez establecido el punto de partida, le entregan herramientas prácticas personalizadas, desde rutinas de actividad física, técnicas de enfoque mental, estrategias para gestionar el estrés y la toma de decisiones hasta ejercicios para regular las emociones en contextos de alta presión. “No se trata de mejorar como profesional ni en un solo área de la vida, sino como ser humano”, precisa Virginia Merchán.

Es un sistema que requiere alrededor de 15 minutos diarios para su puesta en práctica, por lo que se adapta a agendas ejecutivas saturadas. “Les enseñamos técnicas para que afronten momentos de alta presión sabiendo mantener su centro”.

Aseguran que, desde que un directivo se incorpora al Método Vital, la jornada laboral comienza a cambiar. Dejan claro que no ofrecen talleres motivacionales, sino un acompañamiento concebido para quienes dedican gran parte de su tiempo a gestionar crisis y objetivos y dejan de lado su propio equilibrio.

Pymes y grandes empresas 

Good Mood empieza a abrirse paso en un espectro muy amplio de empresas cántabras, desde pymes con plantillas de una decena de trabajadores a corporaciones con más de 400.

Este abanico demuestra, según Virginia Merchán, que la necesidad de tener un liderazgo equilibrado es un reto transversal para cualquier organización que aspire a crecer de forma sostenible. “Cuando hay compromiso por parte de la alta dirección, la implantación sale adelante con agilidad. No importa si la empresa tiene 500 personas o 10”, explica, convencida de que lo determinante es que quienes están en la cima comprendan la importancia de trabajar primero en ellos mismos.

Merchán con Jesús López, asociado de proyectos, en la cafetería del Hotel Vincci, en Santander.

Asegura que su experiencia le ha demostrado que el punto de partida de una organización más saludable, con menos absentismo, mejor clima laboral y mayor capacidad de atraer talento es el liderazgo, ya que funciona en cascada. El estado interno del líder –su nivel de regulación, claridad y coherencia– termina convirtiéndose en la cultura de la empresa. Si opera desde el agotamiento o desde una tensión constante, eso se traslada al equipo. Lo mismo sucede si lo hace desde el equilibrio y el criterio. “Por eso hablamos del autocuidado como competencia directiva. Es una herramienta de gestión”.

A su juicio, las empresas del futuro serán más complejas, más exigentes y menos jerárquicas. “El líder transformacional no será el que más controle, sino el que mejor se gestione a sí mismo”, asegura.

En su opinión, la verdadera transformación empresarial empieza por la capacidad del líder para mantener la energía, claridad y estabilidad en escenarios de alta exigencia. “Desde ahí, el impacto es sistémico”, apostilla.

Virginia y Jesús han construido un perfil profesional que une conocimiento técnico con sensibilidad por el bienestar. Virginia es diplomada en Magisterio en Educación Física por la Universidad de Cantabria y experta en el Método Pilates para la actividad física y el deporte, y tiene un máster en Gestión de Empresas Saludables. Su trayectoria ha estado orientada a mejorar la experiencia vital de quienes lideran organizaciones. Por su parte, Jesús, licenciado en Ingeniería Civil, ha ejercido como coach en la Academia de Potencial Humano de EE UU y como instructor de yoga y meditación en India.

Sus objetivos son consolidar Good Mood como un referente nacional en bienestar directivo y expandir el Método Vital. “Es necesario mejorar el bienestar de las personas. Lo demuestran las tasas de absentismo laboral”, concluye Merchán.

David Pérez

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