Theia Craft: inteligencia artificial y humana para decisiones empresariales
Su fundador, el informático madrileño Kiyoshi Omaza, ha elegido Santander como centro de operaciones
Accenture, Deloitte, NTT Data o Fujitsu son algunas de las compañías en las que se ha forjado el matemático informático madrileño Kiyoshi Omaza antes de lanzar Theia Craft al mercado, un agente inteligente que guía a las compañías a la hora de conocer y decidir qué tecnologías deben incorporar en función de sus objetivos. La plataforma, dirigida a empresas de mediano y gran tamaño, se integra en su ecosistema digital con naturalidad y sin necesidad de añadir nuevas capas de trabajo.
La tecnología avanza más rápido que la capacidad de muchas empresas para asimilarla y rentabilizarla. Por eso, Kiyoshi Omaza, un consultor madrileño de ciberseguridad con una larga trayectoria en grandes multinacionales tecnológicas, acaba de fundar Theia Craft con el apoyo de Sodercan, una empresa que ayuda a convertir decisiones estratégicas de negocio en decisiones tecnológicas coherentes y continuadas en el tiempo. “Cada vez se integra más tecnología en las empresas, pero no es sencilla de gobernar”, explica Omaza para justificar su aportación.
Formado como matemático informático en la Universidad Politécnica de Madrid, ha desarrollado su carrera en sectores muy diversos y en compañías como Accenture, Deloitte, Fujitsu o NTT Data. A lo largo de su trayectoria, ha comprobado que muchas organizaciones incorporan soluciones tecnológicas como la inteligencia artificial por presión competitiva o por miedo a quedarse atrás, sin una reflexión previa sobre su encaje real en el negocio. Esa dinámica, señala, suele derivar en inversiones costosas que no siempre generan retornos y que incrementan la dependencia de técnicos especializados.
Para evitarlo, ha creado una plataforma tecnológica basada en un trabajador digital que propone, ejecuta y supervisa planes de acción personalizados para alcanzar objetivos de todo tipo, ya sea expandirse en otra comunidad autónoma o hacerse hueco en los mercados internacionales, pero también para reducir la huella de carbono o cumplir una determinada regulación.
Cantabria tiene potencial para ser un referente tecnológico’
La aportación de Theia Craft no consiste en recomendar una tecnología concreta sino en ayudar a las empresas a entender qué necesitan realmente antes de tomar decisiones. La plataforma actúa como una capa intermedia entre el negocio y la tecnología, y traduce los objetivos estratégicos en acciones técnicas acordes a la capacidad operativa de la empresa y a su contexto.

En la fase de diagnóstico, la plataforma analiza los sistemas, aplicaciones y activos tecnológicos del cliente. Cuanta más información integra, más preciso es el estudio y más ajustadas son sus recomendaciones.
Según el matemático, que desarrolla su actividad en Santander, la herramienta se integra de forma natural en el ecosistema digital de la empresa.
El fundador de la compañía es un ferviente convencido de que la tecnología debe estar al servicio de las personas y no al revés. Su herramienta combina automatización e inteligencia artificial con criterio humano, ya el cliente siempre tiene a su disposición profesionales especializados que le guían en el proceso.
Funcionamiento
Una vez puesta en marcha la plataforma, el usuario interactúa con este trabajador digital, que se comporta como un miembro más del equipo. Informa cuando detecta incidencias y plantea recomendaciones cuando identifica riesgos. Esta funcionalidad es especialmente útil en empresas que cuentan con una red de servidores o aplicaciones, ya que puede identificar patrones anómalos como un uso excesivo de recursos o una degradación del servicio, y notificar esa circunstancia a través de los sistemas de mensajería habituales de la compañía.
En función del nivel de autonomía que se le otorgue a Theia Craft, su trabajador digital puede limitarse a informar o ejecutar acciones sencillas, como reiniciar un servidor, dejando siempre constancia de lo ocurrido.
El cliente no necesita acceder continuamente a un panel técnico ni a interfaces complejas. “No queremos que pierdan el tiempo configurando nuestros productos. Deben funcionar en segundo plano durante 24 horas al día y pasar lo más desapercibidos posible”, subraya.

Kiyoshi Omaza destaca que muchas empresas utilizan varias herramientas para inventariar sus activos tecnológicos pero casi nunca tienen alguna que sea capaz de unificar toda la información. Theia Craft va dirigida a resolver esa carencia, centralizándola y alertando, por ejemplo, si localiza activos obsoletos o no documentados, un modus operandi que reduce los riesgos de seguridad y los costes innecesarios.
Eso sí, aunque la plataforma se conecta a los sistemas del cliente, los datos sensibles permanecen siempre bajo su control, un aspecto relevante en sectores regulados o en empresas que manejan información crítica.
Lejos de plantear una expansión acelerada, Kiyoshi Omaza prefiere consolidar su propuesta empresarial y validarla en entornos reales antes de ir escalando. Una vez concluya la fase de desarrollo de la plataforma, que se prolongará hasta marzo, trabajará para cerrar proyectos piloto con clientes estratégicos.
En el medio plazo, aspira a captar como clientes a empresas de tamaño medio y grande inmersas en procesos de crecimiento, internacionalización o transformación. Theia Craft pretende convertirse en un consultor tecnológico estable y no en un proveedor puntual, un objetivo que cree poder alcanzar sin salir de la región: “Queremos que la sede central esté en Cantabria. La comunidad tiene potencial para ser un referente tecnológico” afirma rotundo.
David Pérez



