BIQANT: un guía para afrontar el próximo DNI de los productos

En 2030 concluye el plazo de las empresas europeas para asignar un pasaporte digital a los artículos fabricados

El cántabro Antonio Israel Martínez ha decidido adelantarse a un cambio que marcará el futuro industrial de Europa. Su recién creada empresa, Biqant, busca ayudar a las pymes a adaptarse a la inminente llegada del Pasaporte Digital del Producto, una normativa comunitaria que obligará a detallar el ciclo de vida de cada artículo fabricado o comercializado y afectará a todo tipo de sectores, desde el metalúrgico al maderero.


Las empresas van a experimentar un cambio sin precedentes en la forma en que fabrican, comercializan y distribuyen sus artículos. El motivo está en la llegada del Pasaporte Digital del Producto, una normativa europea que entrará en vigor entre el próximo año y el siguiente, y que obligará a incluir información completa sobre el ciclo de vida de cada producto.

En esta transición, el emprendedor cántabro Antonio Israel Martínez –graduado en Relaciones Laborales y alumno de Ingeniería Informática– está dispuesto a jugar un rol clave, gracias a Biqant, una empresa desde la que pretende ayudar a pymes y medianas empresas a cumplir con este reglamento, que revolucionará la trazabilidad de los productos en el mercado comunitario. “Son muchos los sectores que tendrán que adoptar el pasaporte digital, desde empresas del metal, automoción, químicas o textiles hasta las que se dedican a fabricar muebles, neumáticos o pinturas”, avanza.

Ilustración del nuevo Pasaporte Digital en la etiqueta de un pantalón.

El emprendedor cántabro ha realizado un estudio a partir de datos recopilados del Instituto Nacional de Estadística que ha revelado una realidad que muchos de los afectados aún desconocen: una de cada tres pymes cántabras tendrán que implantar este pasaporte.

La nueva normativa afectará a toda la cadena de valor, desde fabricantes e importadores hasta distribuidores, minoristas y vendedores. “En el caso de los muebles, por ejemplo, el carpintero tendrá que justificar la procedencia de la madera e identificar al transportista que mueve el producto o la tienda que lo comercializa”.

El código será accesible a través de un enlace web o un QR y ya ha empezado a ser obligatorio, aunque con cierta laxitud, en productos como las baterías eléctricas, tanto para automoción como las que se usan en aparatos electrónicos. Más adelante llegará el turno del textil, construcción, metalurgia o mobiliario, que tendrán de plazo hasta 2030. “La idea es que todos los productos comercializados en la Unión Europea cuenten con este registro digital, incluso los importados de otros países”, recalca Martínez.

A día de hoy, la industria alimentaria y las empresas que elaboran productos perecederos o de corta vida útil están exentos de esta normativa, aunque con matices. Pone un ejemplo clarificador: “Los sobaos de un obrador de momento no tienen por qué tener este código, pero los envases sí”.

Hacia una economía más transparente

Martínez es graduado en Relaciones Laborales por la Universidad de Cantabria.

El Pasaporte Digital será como una especie de documento de identidad y deberá recoger la información más sustancial de un producto: qué es, dónde y cómo se ha fabricado, con qué materiales, cómo debe reciclarse cuando acabe su vida útil, cómo repararse en caso de avería y quiénes lo han manipulado en ese proceso.

Antonio Israel indica que Biqant no vende un software cerrado sino un servicio de acompañamiento integral que cubre esta responsabilidad y evita posibles sanciones económicas. “Las empresas con músculo financiero pueden delegar esta gestión en grandes consultoras, pero mi intención es ofrecer una solución asequible a pequeños negocios”, precisa.

Aunque ha constatado que muchos empresarios de la región aún desconocen qué es el Pasaporte Digital del Producto y cuando entrará en vigor, se muestra convencido de que Cantabria tiene potencial para liderar este cambio. Advierte que el registro electrónico supondrá un reto, pero también va a aportar ventajas para los consumidores y para las empresas que forman parte de la cadena de valor, que ganarán en transparencia y credibilidad ante sus clientes. Estos, a su vez, van a tener la posibilidad de consultar la información sobre cualquier producto desde una plataforma pública de la Unión Europea, que verá la luz previsiblemente en julio del próximo año.

Al conocer mejor qué materiales utilizan y cómo se procesan, muchas empresas también podrán optimizar sus procesos, reducir residuos, reutilizar materiales y, en consecuencia, ahorrar costes.

Paso a paso

La estrategia del responsable de Biqant es centrar sus esfuerzos en Cantabria, pero no descarta captar clientes en otras comunidades autónomas o fuera de España, teniendo en cuenta que, por ahora, apenas tiene competencia en el mercado.

A nivel europeo se ha realizado algún proyecto piloto y, en nuestro país, la iniciativa más similar es una impulsada por el Gobierno vasco dirigida específicamente a los materiales de construcción destinados a vivienda pública. “Hasta el momento, no hay una empresa o una gran consultora que se haya centrado en pymes o pequeños empresarios”, asegura.

No obstante, su estrategia es ir paso a paso, y aunque necesitará algún colaborador informático y para marketing, las incorporaciones tendrán que esperar a que la empresa se asiente. “Es un negocio perfectamente escalable y con perspectivas de crecimiento” si, como confía que sean “los propios clientes los que nos hagan la publicidad a través del boca a boca”.

David Pérez

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