Biomaglight: Un innovador aparato para descargar la musculatura
Eduardo Diego Seisdedos y Pablo Arroyo han diseñado un dispositivo basado en luz LED para tratamientos distales
Europa, EE UU Argentina, México, Venezuela y Colombia son los mercados donde Eduardo Diego Seisdedos, fisioterapeuta y fundador de la empresa Biomaglight, pretende introducir su sistema de fotobiomodulación, un equipo de pequeñas dimensiones que utiliza ciertas frecuencias de la luz LED para descargar la musculatura sin ocasionar dolor. El padre del dispositivo y Pablo Arroyo, el ingeniero que le ha dado forma, creen que conseguirán la patente en dos años.
El emprendimiento es un camino que el fisioterapeuta cántabro Eduardo Diego Seisdedos jamás imaginó recorrer, hasta que un día llegó a sus manos un dispositivo de origen alemán con una punta de cristal. Viéndolo, se le ocurrió la posibilidad de crear un equipo de fotobiomodulación capaz de descargar la musculatura en cuestión de segundos.
El desarrollo de prototipos no era su punto fuerte, así que decidió rodearse de profesionales duchos en la materia como el ingeniero Pablo Arroyo, que acabó convirtiéndose en una pieza clave a la hora de trasladar su intuición clínica en un dispositivo funcional. Así crearon Biomaglight. Desde esta sociedad, ambos impulsan la validación y futura comercialización de un producto que aspira a transformar la práctica de la fisioterapia.
La nueva técnica, basada en la aplicación de frecuencias lumínicas –luz LED controlada–, es indolora y actúa de forma distal, es decir, sobre zonas alejadas del foco del dolor. “Podemos descargar la tensión acumulada en el gemelo izquierdo colocando el dispositivo en la pierna derecha, incluso con ropa de por medio, o tratar la cervical estimulando zonas distales de la mano o incluso del pie”, explica. Eso sí, matiza: “esta herramienta complementa todo tipo de trabajo de fisioterapia, no lo sustituye”.

Ya ha iniciado el proceso para patentar el aparato y el itinerario regulatorio para obtener el marcado CE, un distintivo que certifica que cumple los estándares europeos de seguridad y que permitirá su venta en el futuro. Según sus estimaciones, tardará al menos dos años en completar este complejo recorrido.
Tratamiento a distancia
La propuesta de Biomaglight consiste en realizar intervenciones apoyándose en el comportamiento de la red miofascial, un tejido conectivo que recubre y enlaza músculos y estructuras profundas a lo largo de todo el cuerpo.
Estas cadenas actúan como un sistema continuo en el que la tensión puede propagarse de un punto a otro. La tecnología concebida por el fisioterapeuta cántabro utiliza frecuencias lumínicas específicas para enviar un estímulo a ese entramado, actuando a nivel celular —especialmente en la mitocondria— y desencadenando una respuesta que se transmite a lo largo de la cadena muscular.
Al relajar una zona concreta de la fascia (el tejido conectivo fibroso que envuelve, sostiene y conecta músculos, huesos, nervios y órganos desde la cabeza a los pies) es posible provocar un efecto en otra región aparentemente desconectada y abordar tanto el lugar donde aparece el dolor como su origen biomecánico. “Actuamos sin necesidad de tocar directamente el área donde aparece el síntoma. Ese es uno de los aspectos que más nos diferencia de otras tecnologías del sector”, explica.
En todo este tiempo, Eduardo Diego ha ido desarrollando el dispositivo a partir de su trayectoria profesional en la Clínica de Rehabilitación Seisdedos, ubicada en Puente San Miguel, dentro de un proceso continuo de evolución técnica y perfeccionamiento del sistema. Esa experiencia le llevó a explorar su potencial en entornos deportivos de alta exigencia, como la Copa del Mundo de Snowboard celebrada en Sierra Nevada, donde varios atletas pudieron conocer de cerca sus aplicaciones.
Biomaglight ya ha tratado a campeones del mundo de kickboxing, que han optado por incorporar este aparato a sus entrenamientos e incluso lo han llevado a otros países como parte de su preparación.
Un fisioterapeuta especializado en deportistas de élite, Omar Durán Castro, lo usó en los Juegos Nacionales de Colombia con atletas de distintas disciplinas –incluidas las paralímpicas– durante la preparación previa a las competiciones.
El responsable de Biomaglight asegura que “se puede utilizar en cualquier deporte y pretendemos seguir ampliando la presencia en el deporte de alto nivel”.
Eduardo Diego se muestra convencido de que este equipamiento, cuya versión definitiva será tubular y alargada, tendrá una gran acogida en Europa, Estados Unidos y en varios países de Latinoamérica como México, Colombia y Argentina, en los que también ha establecido ya contactos prometedores.
Un horizonte con potencial

Su modelo de negocio contempla varias vías de ingresos. Además de los que pueda generar la venta del dispositivo a centros de fisioterapia y clubes deportivos, su intención es que estos potenciales clientes también paguen licencias de uso, ya que la tecnología incorporará un software específico que mostrará a los especialistas “qué pasos seguir en cada momento del tratamiento”.
Entre sus planes, también está la posibilidad de firmar convenios con compañías interesadas en ofrecer sesiones de este tipo de tratamiento a sus empleados, lo que permitiría introducir la tecnología en sectores críticos como la industria, servicios y construcción, cuyas tasas de absentismo laboral se han disparado al 7,2%, 6,6% y 5,7% –respectivamente–, según el último informe del Observatorio del Absentismo.
El objetivo del emprendedor cántabro es proporcionar diagnósticos termográficos para visualizar patrones de sobrecarga muscular e indicadores de estrés fisiológico, incluso en fases asintomáticas, así como un abordaje basado en la regulación neurovegetativa para regular su sistema nervioso y, como consecuencia, la salud general.
David Pérez



